Gracias al twitter de Living in Greece, leo un interesante artículo del Wall Street Journal hablando sobre la nueva ola de emigración que se está produciendo en Grecia a causa de la crisis. El goteo de jóvenes griegos que echan currículums en empresas extranjeras o simplemente cogen los bártulos y se largan, es cada vez más intenso y va camino de convertirse en una auténtica riada.

Emigrantes griegos embarcando en Patras para América

Los griegos, como los irlandeses o los gallegos, son un pueblo emigrante por naturaleza. Por ejemplo, el griego es el cuarto idioma más hablado en Australia y es frecuente encontrar en Grecia jubilados que hablan alemán: lo aprendieron durante su estancia como 'gastarbeiters' en Alemania.

Pero hay una diferencia fundamental con las oleadas de emigrantes de los años 50, 60 ó 70. Ahora no se trata de brazos para trabajar en las fábricas, sino de cerebros en busca de una mejor formación y, posteriormente, un trabajo bien pagado en el extranjero. Buena parte del talento necesario para poner a Grecia de nuevo en marcha se está fugando a otros países de la Unión Europea como Holanda, Suecia, Alemania o Inglaterra sin ningún tipo de límites ni trabas.

El sistema universitario griego es un barco sin capitán, con la tripulación amotinada y que hace aguas por los cuatro costados, y la formación de calidad hay que buscarla en el extranjero (es un tema que da para hablar largo y tendido... en otra ocasión). Los griegos invierten millones de sus impuestos en financiar la monstruosa universidad pública, para que luego sus licenciados tengan que marcharse al extranjero sin generar riqueza en el país.

Hay un dato recogido por el artículo que me parece especialmente significativo: tanto entre las clases altas como las clases medias es muy popular complementar los estudios universitarios con posgrados en el extranjero. Pero hay una diferencia: los jóvenes de clase alta generalmente vuelven. Son, por decirlo de alguna manera, los dueños de Grecia. Tienen bancos, empresas, comercios y fábricas que dirigir. Tienen un país que controlar y cargos políticos que ocupar (Papandreu es un perfecto ejemplo. Su padre ya fue primer ministro antes que él. El padre de su padre, también).

Sin embargo, la tasa de retorno de los jóvenes de clase media es mucho menor. Sus expectativas de futuro en Grecia, con la actual situación, son muy limitadas, mientras que en el extranjero se encuentran salarios decentes, posibilidades de promoción laboral y una buena calidad de vida. Y así, toda una generación de jóvenes bien preparada, que domina el inglés y que no le tiene miedo al mundo exterior, hace la maleta y deja de generar riqueza en Grecia.

Pero la gracia del asunto es que, de tanto hablar de Grecia, parece que en España la gente se olvida de analizar la situación en su propio país. La fuga de cerebros de Grecia está sucediendo también en España. Los jóvenes españoles mejor preparados y sin un padre o padrino que les garantice un buen puesto de trabajo en España hacen las maletas hacia otros países donde, por ejemplo, la investigación científica está bien valorada social y económicamente, donde existe una verdadera política de conciliación laboral y donde los jefes te valoran por ser más competente, no por ser más lameculos y quedarte más horas en la oficina como sucede en España.

En cuanto a expectativas de futuro para los jóvenes, la situación en España es aún peor que la de Grecia. Según los últimos datos de Eurostat, el paro juvenil en Grecia es del 27,5 %, mientras que en España alcanza un escandaloso 39,8 %. Y mucha gente cualificada no está dispuesta a venderse por un plato de lentejas (léase, trabajar como un negro en una consultora cárnica en Madrid con un salario de 1,400 €), cuando en el extranjero se está valorando a los jóvenes españoles cualificados con puestos y salarios acordes a lo que realmente se merecen.

Yo por mi parte, ya estoy buscando trabajo en Holanda para cuando se acabe mi aventura griega. Las referencias de gente de mi ciudad, con mi misma carrera, que han emigrado allí en busca de un futuro decente, no podrían ser mejores. El que se quiera consolar con la gilipollez de que "como en Ejpaña no se vive en ningún lao", enhorabuena por él. Ya lo dice el refrán, el que no se consuela es porque no quiere.

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Bandera del Sol de Vergina

Quería escribir un post sobre mi viaje relámpago a Skopje hace un par de findes (podéis ver las fotos en flickr), pero antes de nada debería hablar un poco de la polémica sobre Macedonia, que no resulta muy conocida fuera del mundo balcánico. Porque si os hablo de Skopje, muchos diréis '¡ah, la capital de Macedonia!'. Pues no.

Cuando se habla del país ex-yugoslavo, se hace referencia a la 'República ex-Yugoslava de Macedonia', una denominación que a muchos les hace preguntarse '¿y por qué diablos iban a querer recordar que son ex-yugoslavos?'. No se trata de un deseo de las autoridades ni el pueblo de dicha república, sino una imposición de Grecia para admitir a este país en las organizaciones internacionales. Porque Macedonia no es sólo la república ex-yugoslava, sino una región histórica que abarca también la franja norte de Grecia y una peqeña parte del territorio búlgaro.

Comencemos con un poco de historia. Macedonia fue un antiguo y poderoso reino helénico cuyas fronteras iniciales abarcaban la actual Macedonia griega y una mínima parte de la república ex-yugoslava. Ese reino llegó a crecer de forma desmesurada bajo uno de sus reyes, llevando la cultura helénica hasta los confines del mundo conocido. Dicho rey se llamaba Alejandro Magno. Su impacto fue tal que a partir de Alejandro se habla del 'periodo helenístico' de la Historia. Aquel reino de Macedonia tenía cultura helénica y hablaba en un dialecto helénico (dórico). Digo 'helénico' y no 'griego', porque el concepto de 'pueblo griego' como nación unida o de Grecia como estado no existieron hasta mucho más tarde.

Antiguo Reino de Macedonia
Antiguo Reino helenístico de Macedonia - Wikimedia Commons

Con este bagaje, es natural que los griegos consideren Macedonia como parte de su acervo cultural. Me resulta difícil poner un símil español. Supongamos por ejemplo que Extremadura se independizase un día y decidiese llamarse 'República de Lusitania' (porque al fin y al cabo la mayor parte de su territorio formaba parte de la Lusitania romana) y sus habitantes comenzasen a autodenominarse 'lusos'. Pues a los portugueses probablemente no les haría ninguna gracia, porque ellos se consideran sucesores de la Lusitania romana, se autodenominan lusos, llaman 'lusofonía' al mundo portugués-hablante, y en definitiva, consideran lo lusitano como un elemento de su cultura. Algo parecido pasa con Macedonia y los griegos.

Por eso, cuando la República de Macedonia decidió independizarse en medio del fragor de las guerras yugoslavas, los griegos se llevaron las manos a la cabeza. 'República de ¿qué? no es posible, Macedonia es griega'. Se negaron a admitir al nuevo país en las instituciones internacionales hasta que no cambiase su nombre. Y por eso, la mayoría de instituciones internacionales recogen el nombre provisional de 'República ex-Yugoslava de Macedonia' para circunvalar el veto griego. En Grecia, por cierto (y más en Tesalónica, la capital histórica de Macedonia) es tabú llamar al país ex-yugoslavo por su supuesto nombre. En griego se le denomina 'Skopia'.

Y así, con ese nombre provisional, llevamos ya casi 20 años. Muchos países (supogo que por puro aburrimiento) han reconocido al país ex-yugoslavo como 'República de Macedonia', pero el veto griego hace inviable la entrada de este país en la Unión Europea con semejante nombre. Las autoridades internacionales han propuesto dos alternativas: 'República de Macedonia-Skopje' y 'Macedonia del Norte', de las cuales creo que la segunda es mucho más adecuada porque aparte de sonar mejor, refleja mucho mejor la realidad geográfica y política del asunto.

Supongo que en estos momentos Grecia no está como para ponerse intransigente, y si en la república norteña son pragmáticos aceptarán el cambio con alguna cláusula que reconozca que 'dentro de sus fronteras, el nombre constitucional del país sigue siendo República de Macedonia' o algo similar. Así se dejarán de chorradas nacionalistas para entrar de una vez por todas por la puerta grande de las instituciones internacionales. Porque la contumacia griega con el asunto llega a ser ridícula, pero la pretensión de los 'nacionalistas macedonios' eslavos de proclamarse únicos sucesores del reino helenístico de Alejandro Magno es patética.

Por cierto, la bandera que ilustra el artículo representa el llamado 'Sol de Vergina', considerado el símbolo histórico de Macedonia y cuyo uso está reconocido en exclusiva al estado griego. Sin embargo, fue la bandera oficial de la República de Macedonia entre 1991 y 1995. Dos motivos llevaron al cambio: por un lado, las protestas de los albaneses, que son casi un tercio de los habitantes de la república y consideraron que el Sol de Vergina era un símbolo exclusivo de los macedonios eslavos. Por otro, y mucho más importante, el bloqueo económico impuesto por Grecia hasta que el nuevo país se decidió a cambiar su bandera.

Esta bandera nunca llegó a ondear en las Naciones Unidas y finalmente fue sustituida por un modelo más estilizado que pretendía romper con las connotaciones políticas e históricas del anterior. En la Macedonia griega sí se usa, eso sí, sobre fondo azul, que es un color mucho más 'helénico'.

Pero... ¿por qué el país ex-yugoslavo se llama 'Macedonia'? eso lo contaremos en la próxima entrega.

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Sobre la crisis griega han corrido ríos de tinta, por algún motivo parece que la situación en Grecia interesa mucho más que las problemáticas similares de países como Rumanía, Hungría o Letonia, donde también las están pasando canutas en este aspecto. Pero para entender las cosas de forma sencilla, ¿qué mejor que los dibujos animados?

Esta simpática serie de cortos animados creada por la compañía griega Nomint explica las cosas de una forma sencilla y amena para todos los públicos. Grecia es un simpático muñequito que se ve devorado por el monstruo de la Deuda, cuyo crecimiento es imparable. De momento son tres capítulos, no sabemos si continuarán o se quedarán en el momento de la intervención quirúrgica del "doctor FMI". Está en inglés, claro, pero no dejéis de echarle un vistazo.

The Greek Crisis Explained, Episode 1 from NOMINT on Vimeo.

The Greek Crisis Explained, Episode 2 from NOMINT on Vimeo.

The Greek Crisis Explained, Episode 3 from NOMINT on Vimeo.

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Manifestaciones en Atenas, 2008

Por lo que leo en la prensa española online, menéame y demás, parece que en España se ha generado una imagen de Grecia como una especie de Arcadia revolucionaria, con los obreros levantándose en armas contra la tiranía del capital y el país al borde de la revuelta popular. En cierto modo, lo entiendo. La gente sabe lo que ve por la televisión, y la televisión enseña lo que quiere. Análogamente, mucha gente en el extranjero se piensa que en el País Vasco hay una especie de estado de excepción donde se lucha de forma violenta por la independencia. Y piensan así porque es lo único que les llega desde el País Vasco, a pesar de que sea una imagen totalmente distorsionada.

Con Grecia pasa lo mismo. Yo me río cada vez que leo al típico 'comentarista internauta' animando la 'revolución griega'. Perdón, ¿lo qué? porque aquí, francamente, revolución hay poca. Es cierto que la huelga es deporte nacional en Grecia. Pero esto no es nuevo. En mi primera visita a Grecia, hace cuatro años, la Universidad estaba cerrada por huelgas. Permaneció así prácticamente de forma continua durante... ¡18 meses! un año y medio tirado a la basura por las huelgas. Mientras viví en Atenas (entre 2008 y 2009) las huelgas de lo más diverso (sobre todo en transporte público) eran constantes. Lo que está pasando ahora no es nada nuevo, aunque esté llamando más la atención en el extranjero.

Uno podría llegar a pensar que la población apoya de forma masiva las huelgas y las protestas, cosa que tampoco es cierta. En la manifestación más masiva (la que se tradujo en la muerte de tres trabajadores de un banco ateniense) la participación fue de 100 000 según los organizadores, 25 000 según la policía y 50 000 según la mayoría de las fuentes (ejemplo), aunque otras fuentes reducen la cifra a 20 000. O sea, cifras reales similares a las manifestaciones fachas 'por la familia' que se estilan en España. Y Atenas tiene casi la misma población que Madrid. ¿Es eso un 'apoyo masivo'? Lo dudo.

Desee que volví a Grecia en marzo he vivido cinco huelgas generales. En todas ellas, he podido venir a trabajar. Y en todas ellas, la asistencia a mi trabajo ha sido la misma que cualquier día normal. (Admito que una agencia de la UE no es un lugar de trabajo 'normal', pero aun así). Las huelgas tienen un fuerte impacto porque el seguimiento entre los funcionarios públicos es prácticamente total. El sindicato de funcionarios ADEDY nunca falla en ninguna huelga. Tiene 280 000 afiliados, lo cual es casi el 3% de la población total de Grecia. Y cuando los servicios públicos cierran o funcionan bajo mínimos, el impacto es muy notable. Pero no todos los griegos tienen la 'suerte' de ser funcionarios, y en el sector privado el seguimiento es bastante bajo.

Mención especial merece el transporte público. En Atenas los recortes durante las jornadas de huelga general son muy importantes (generalmente los servicios mínimos son de 9 a 16 horas). Esto implica que miles de personas se convierten en participantes forzosos de la huelga: no van a trabajar porque no pueden. Aquí en Tesalónica los servicios mínimos suelen empezar sobre las 8 de la mañana y hasta las 8 de la tarde, o sea que aunque se llegue un poco más tarde que de costumbre, se puede llegar. La ciudad sigue teniendo vida, el comercio abre, los chavales que no pueden ir al instituto o la universidad porque están cerrados se van de compras, las cafeterías están tan llenas (o más) como de costumbre.

¿Y cómo afrontan los griegos esta situación? Para empezar, diré la perogrullada de que es una tontería intentar decir que la sociedad griega lo afronta de tal o cual manera, cada cual opina según sus circunstancias personales. No obstante, tengo la impresión cada vez más fuerte de que la gran mayoría de los griegos ven las huelgas como un fenómeno meteorológico. Algo que sencillamente, 'pasa' de vez en cuando, como una tormenta. Y ya llevan muchos años habituados a vivir periódicamente con este fenómeno. Es lógico, cuando se hace una 'huelga general' cada dos semanas, la huelga acaba perdiendo su significado. Una sociedad no se puede permitir un parón total cada quince días, y menos en un estado como el que está atravesando Grecia.

Un dato: encuestas recientes (de hace un par de semanas) muestran que Papandreu sigue siendo popular a pesar de ser el que se está comiendo todo el pufo económico que dejó Karamanlís (o precisamente por eso), y que, a pesar de que casi 9 de cada 10 griegos consideran los planes de austeridad como injustos, más de la mitad los consideran necesarios. Tampoco me cabe ninguna duda de que si mañana se celebrasen elecciones, los partidos 'revolucionarios' (comunistas, Syriza, etc.) seguirían siendo minoritarios. Así que, amigos, no os creáis todo lo que veis en la tele, que la realidad tiene muchos más matices.

[Imagen: foto tomada con mi móvil en las manifestaciones en Atenas, noviembre de 2008, tras la muerte de Alexis Grigorópulos tras el disparo de un policía.]

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20 Mar 2010

De Atenas a Salónica

Hace casi un año que me volví de Atenas a Valladolid y por tanto dejé de escribir en estas páginas. Entonces, no sospechaba que no era un adiós, sino un simple 'hasta luego'. Y es que aquí estamos de nuevo, sobreviviendo en ese país que según todos los informativos está al borde del colapso, pero donde por alguna extraña razón se disfruta de la vida como en pocos otros lugares.

Y ¿qué me traigo entre manos otra vez en Grecia? estoy haciendo un 'stage' de 5 meses en el Cedefop Cedefop, la agencia europea para el desarrollo de la formación profesional, trabajando en el departamento de informática y telecomunicaciones. Tuve la suerte de ser uno de los ocho seleccionados entre unos mil aspirantes de toda Europa (de hecho, solicité la posición en noviembre y cuando me llegó la respuesta positiva a principios de marzo prácticamente me había olvidado de ello).

El Cedefop está en Thessaloniki (es un decir, en realidad está en un suburbio industrial del extrarradio, pero por situarnos). Thessaloniki es la ciudad que en castellano llamamos Salónica o Tesalónica, aunque a mí personalmente me gusta más el nombre griego.

Me instalé por aquí hace tres semanas, en un apartamento con vistas al mar y al Monte Olimpo situado en Ano Poli, la coqueta ciudad vieja de empinadas callejuelas empedradas. El transporte público no escala hasta tan arriba, así que me mantengo en forma subiendo y bajando la cuesta a diario. Al margen de este detalle, estoy cerca del centro y vivo en un oasis de tranquilidad, en comparación con el resto de la ciudad, infestado de ruidos y coches.

Y así, conviviendo con una sociedad en plena ebullición y una economía al borde del colapso, estaremos escribiendo de vez en cuando en este blog hasta el próximo mes de julio. Nos vemos por aquí.

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03 Abr 2009

Despedida y cierre

Hacía ya tiempo que no escribía en el blog para informaros de mis aventuras en Grecia. Lo cierto es que la facultad, mis viajes y otros proyectos me han mantenido bastante ocupado desde la última vez.

Ahora escribo desde Estonia, donde comenzó toda esta historia junto con El Norte Digital. Desde ambos países han sido muchas las historias que hemos compartido, espero que os hayan servido al menos para comprender un poco mejor la realidad de estos países.

Todavía me queda volver a Grecia para despedirme. Después de unas semanas habré vuelto a España y estos nueve meses de viajes por Europa se habrán terminado... de momento. Será el momento de comprobar si es verdad que existe el 'síndrome post-Erasmus', como dicen algunos.

Es el momento de tener unas palabras de sincero agradecimiento a El Norte Digital por haber creído que este blog es merecedor del premio al mejor contenido enviado por un usuario a la web nortecastilla.es. También a la redacción de El Norte de Castilla, por creer que mis historias sean merecedoras de ocupar un huequecito en la edición impresa de los domingos.

Para todos vosotros que me habéis leído a lo largo de estos meses, gracias por vuestra compañía y un abrazo. Nos veremos en Valladolid, Atenas, Tallinn o cualquier otro lugar del planeta. Y para todos aquellos que vivís fuera, un consejo: atrevéos a convertiros en 'corresponsales virtuales' de El Norte. Merece la pena.

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El Norte Digital ha premiado este blog como mejor contenido enviado por un usuario a www.nortecastilla.es en su I Edición de Premios Buscando El Norte Digital.

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El viernes compré mi abono mensual para el transporte público de Atenas. Cuesta 18 € para estudiantes (y otros sectores como jubilados) mientras que el abono normal cuesta 35 €. Estos precios son bastante asequibles, ya que incluyen el tren metropolitano (línea verde), el metro subterráneo (líneas azul y roja), los tramos de Cercanías dentro de la zona metropolitana, el tranvía, el trolebús y el autobús. De hecho, los precios son... ¡menores de lo que eran en 2007! (esta es la mejor forma de animar a la gente a usar el transporte público).

Para la gente que no usa el transporte público a menudo, los precios también son asequibles. El ticket individual normal cuesta 1 € (eran 80 céntimos hasta diciembre) y el reducido 50 céntimos. Ambos son válidos durante 90 minutos, gratuitamente extensibles si se ha comenzado el último tramo del trayecto dentro del límite de 90 minutos, y se puede intercambiar tantas veces como se quiera entre los diferentes medios de transporte. Pero aún hay mas: algunos municipios de la zona metropolitana de Atenas (como Kesariani, donde vivo yo) tienen sus propios autobuses públicos totalmente gratuitos. En el caso de Kesariani, conectan la avenida principal (que cruza todo el barrio) con la estación de metro más cercana, que está junto a los Jardines Nacionales (en pleno centro de Atenas).

En resumen, puede que el tráfico ateniense sea un caos en hora punta, pero hay soluciones asequibles para quienes no quieren (o no pueden) coger el coche. Es una pena que de momento sólo haya tres líneas de metro, dejando a muchos suburbios sin conexión directa a la red, y también que algunas frecuencias de autobús y conexiones entre barrios periféricos se podrían mejorar (creo que sucede en cualquier gran ciudad), pero por lo demás, el servicio de transporte público es aceptable y económico.

Por otro lado, la situación en Valladolid es muy distinta. Sólo hay un medio de transporte público: autobús. La ciudad no es muy grande, no tendría sentido construir un metro, pero el tranvía sería perfecto, por tamaño y población. El ticket de autobús cuesta 1.10 €, es decir, un 10% más que el año pasado (mientras que los sueldos apenas han subido), y un 10% más de lo que cuesta el ticket integrado en Atenas.

Comparemos el servicio que ofrecen ambos. En Valladolid, el ticket convencional vale por un viaje en una línea de autobús. Supongamos que haces un trayecto de 15 minutos en autobús. Dedicas 15 minutos a hacer unas compras, por ejemplo, y haces otra vez el viaje de vuelta en autobús, otros 15 minutos. Habrás gastado 2,20 €. En Atenas habrías gastado 1 € y aún te sobrarían 45 minutos en los que poder usar gratis el transporte público (¿coger el metro y plantarse en el centro para tomar un café? por qué no).

Por supuesto, las distancias reales que cubren ambos servicios no tienen comparación. Un ticket de transporte de Atenas es suficiente para ir en tren del puerto de Pireo a Kifisia (26 km) y aún sobraría alrededor de media hora en la que poder coger un autobús y viajar más lejos todavía. El recorrido más largo posible en los autobuses vallisoletanos es de unos 12 km, entre la Circular y Puente-Duero (no cuento las líneas circulares). Es cierto que los autobuses que se suelen encontrar en Atenas son algo más viejos que los de Valladolid... es una pena que no podamos comparar los trolebuses, tranvías o vagones de metro (todos ellos realmente nuevos) con sus inexistentes homólogos pucelanos.

Después de todo esto, ya sé que quizá penséis que a pesar de todo, como los sueldos griegos son más bajos que los españoles, es normal que los precios sean más bajos. No es exactamente así. Al ser Atenas la capital, los salarios son más altos que en el resto del país, mientras que Valladolid no se destaca precisamente por sus altos sueldos respecto a otras ciudades españolas. Según la estadística de ingresos disponibles del servicio estadístico de la Comisión Europea (Eurostat) para 2005, los ingresos disponibles en Ática (es decir, la provincia de Atenas) eran de 14352 € por persona y año. En Castilla y León eran 12499 €. Los números han cambiado desde 2005, pero con toda probabilidad los sueldos atenienses están, en promedio, ligeramente por encima de los vallisoletanos.

Para mí es difícil de entender. ¿Cómo es posible que una caótica ciudad de 4 millones de habitantes ofrezca un servicio de transporte mucho mejor y más barato que una de 400.000? ¿Por qué el transporte público puede promocionarse en Atenas y no en Valladolid? ¿Por qué algunos hablan de la 'rentabilidad' de los servicios públicos? ¿Tener una ciudad libre de atascos y no contaminada no es suficientemente 'rentable'? En Atenas ha costado mucho darse cuenta de ello, y ahora, a pesar de los enormes esfuerzos para promocionar el transporte público, ya es tarde y costará erradicar la dependencia del vehículo privado. Pero en Valladolid aún es posible...

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..no pasa en ningún sitio. Salir a la calle en Atenas siempre significa encontrarse con algo nuevo. ¿Irá hoy el autobús por una ruta nueva? ¿Habrán cerrado otra vez la línea verde de metro? ¿Estará alguien de huelga? El martes, sin ir más lejos, nos encontramos de nuevo enfrentamientos entre manifestantes y antidisturbios, por la destrucción de un parque (supongo que para construir algo) en la calle Patision. Varias unidades de antidisturbios protegían a las excavadoras. Los picores del gas lacrimógeno y los restos de árboles destrozados (que los manifestantes habían arrojado a la policía después de haber sido rotos por las máquinas) daban fe del suceso.


Enfrentamientos en Atenas... otra vez

Durante las últimas semanas ha habido también importantes protestas de los agricultores en todo el país, cortes de carreteras incluidos. El viernes bloquearon las fronteras del país. El sábado, unos desconocidos atacaron a una sindicalista inmigrante búlgara arrojándole ácido en la cara. Las manifestaciones de protesta degeneraron también en enfrentamientos con la policía. Por útimo, el domingo hubo también nuevos enfrentamientos entre anarquistas y antidisturbios en las inmediaciones del parlamento.

Y con este panorama, ayer por la mañana nos encontrábamos estudiando en la biblioteca central de nuestra Universidad, cuando a las 12 de la mañana sonó un aviso por megafonía. Estaban avisando del cierre de la biblioteca debido a... otra huelga. Como el mensaje era en griego, y como no había nadie alrededor (la biblioteca es inmensa, con varias plantas y múltiples zonas de estudio), ni nos hemos dado cuenta de que efectivamente habían cerrado.


Nuestra querida biblioteca... un poco más y pasamos allí la noche

Cuando quisimos salir, a la 1.30 de la tarde, estábamos en un edificio fantasma con las puertas cerradas. Menos mal que encontramos a unas señoras de la limpieza en el sótano, que se echaron las manos a la cabeza al vernos (¡pero si está cerrado desde hace hora y media, qué hacéis aquí?) pero buscaron amablemente una llave para abrirnos.

De todos modos, habíamos dejado nuestro carné en la entrada para coger la llave de la consigna. Y digo yo, si la 'amable señorita' de la entrada ve que no hemos recogido nuestro carné, y que además somos extranjeros, ¿no sería lógico pensar que quizá no nos hemos enterado de que cerraban? ¿no habría sido un detalle intentar encontrarnos por el edificio? (es grande, pero tampoco tiene escondites secretos). Pues no, no se les pasó por la cabeza.

Fue un consuelo comprobar que los únicos que no hacen huelga nunca son los del comedor. Eso sí, de comer sólo había guisantes y un plato con un trozo de queso feta...

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Evidentemente una de las mejores cosas de volver a Grecia ha sido el cambio de temperatura. Ayer mismo me comentaba mi madre por teléfono que en Valladolid sigue haciendo un frío que pela. Mientras tanto, por la noche en Atenas hacía 15 ºC. Una de las ventajas de esto es poder salir sin necesidad de ir a los bares y pagar los precios estratosféricos que tienen las consumiciones atenienses, y por eso ya en noviembre los Erasmus españoles tuvimos la idea de organizar botellones para poder quedar con todos los demás.

Lo de 'organizar' es tan sencillo como abrir un evento en el 'Facebook' y asegurarnos de invitar al máximo número posible de gente, y que esa gente invite a su vez a todos los que pueda. El efecto 'bola de nieve' hace el resto. El 'Facebook' puede ser una herramienta peligrosa en manos inexpertas, y sino que se lo cuenten al Erasmus gallego que hizo pública una fiesta en su casa y se le presentaron 100 personas en el piso (lo más gracioso fue ver las fotos del 'día después').


La plaza de Thisio con la Acrópolis de fondo

El punto de encuentro es frente a la estación de Thisio, en una agradable plaza en las mismas faldas de la Acrópolis, donde un kiosko estratégicamente situado nos provee de cervezas. Beber en la calle en Grecia es legal, y todos los kioskos venden al menos cerveza (eso sí, la variedad se reduce a Heineken, Amstel y la estrella local, Mythos).

Que nadie se piense que nuestros botellones acaban como los de las fiestas universitarias de Valladolid. Son muchísimo más reducidos (unas 50 personas) y menos destructivos con el entorno :D. El objetivo es simplemente pasar un buen rato charlando con los amigos y poder reunir a todo el mundo en un mismo sitio, ya que sería imposible tener a tanta gente en una fiesta organizada en un piso (o si no pasan casos como el del gallego).

Así, disfrutando del clima griego, se puede hablar con otros estudiantes polacos, alemanes, portugueses, finlandeses... e incluso griegos, que se apuntan a todo. Ni qué decir tiene que además se conoce a gente nueva . Habrá que ir pensando en la próxima cita.

De propina os dejo un vídeo de una canción que está causando furor en Grecia, "Pitsiriki", que es una versión de... bueno, mejor vedlo vosotros mismos.

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Sobre este blog

Las aventuras de un pucelano trabajando para una agencia de la Unión Europea en Salónica. Durante los próximos meses trateré de sobrevivir en el país del yogur, la moussaka, los perros callejeros, las huelgas generales y los recortes presupuestarios. Bienvenidos a Grecia.

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Nikos Kazantzakis, "Zorba el griego".

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