16 Mar 2010

Un hombre cabal

UN HOMBRE CABAL

GUILLERMO DIEZ

El librillo de la vida hacía ya tiempo que había mostrado la hoja roja al escritor Miguel Delibes. Puede decirse que a partir de “El Hereje” dejó de publicar. Sin embargo los vallisoletanos seguíamos disfrutando de su presencia por las calles o en los actos a los que acudía. El fugaz saludo no sólo nos provocaba satisfacción sino una imperceptible seguridad de saber que seguía ahí.

Íntimamente ligada a una obra extensa, diáfana y ejemplar, estaba la coherencia y bonhomía del personaje real, del cual fueron saliendo la insigne galería de protagonistas de sus novelas. Es difícil, yo diría casi imposible, encontrar un autor en que su existencia mantenga tanta fidelidad entre lo vivido y lo recreado.

Tuve la ventura de recibir su magisterio en la Escuela de Comercio en dos asignaturas y muy pocos profesores he encontrado con su capacidad didáctica y su afán por acaparar la atención de los alumnos. Todavía recuerdo que el examen final de una de ellas lo realizó otro profesor con unos resultados caóticos. Delibes se hizo cargo del malestar de los alumnos y repitió el examen.

Pero su verdadera calidad humana la aprecié cuando asumió la dirección de este periódico. En aquella España zafia y constreñida por la censura, “El Norte de Castilla” intentaba ser un periódico liberal, en la mejor acepción del término por lo que estaba sometido a la inquisitorial mirada del ministro Fraga y era llamado a Madrid cada dos por tres. Por el carácter de mis artículos fui requerido al despacho de un juez y un comisario de policía para que reconociera la autoría de los escritos, a pesar de llevar mi nombre y apellido. Si yo recibía aquella presión externa que no estaría recibiendo el titular del rotativo. Sin embargo, nunca escuché de él aquella temida frase que, posteriormente, llegué a oír: ¡Baja el pistón!

Delibes fue hacedor de una ciudad más abierta y culta.

09 Mar 2010

Estaba cantado

ESTABA CANTADO

GUILLERMO DIEZ

Aparte de algunos sectores políticos españoles que se empeñaron en afirmar que el epicentro del tsunami económico estaba situado en la misma Moncloa, la opinión universalmente aceptada fue que se fraguó y eclosionó en Wall Street, como consecuencia de la ambición desmedida de un grupo de banqueros y especuladores que intoxicaron los mercados financieros con sus hipotecas “subprime”.

Al revisar los acontecimientos que tuvieron lugar desde el hundimiento del banco Lehman Brothers y el esfuerzo inversor al que se lanzaron los gobiernos para impedir que la red bancaria cayera como fichas de dominó y paliar los estragos que se estaban produciendo sobre la economía real, no se llega a comprender la responsabilidad que la clase trabajadora pudo tener en el endeudamiento a que han llegado los Estados para salir del hoyo de la crisis.

Hoy se están tomando antipopulares medidas en diversos países. En el nuestro, afortunadamente, no han pasado de enunciados, como el vergonzoso de la CEOE que retiraron de inmediato y la pretensión del Gobierno de retrasar la edad de la jubilación. La fuerte contestación en las calles de Grecia se ha estrellado con la firme decisión del presidente Papandreu, dispuesto a tomar “duras y posiblemente injustas medidas” para “salvar al país”. Lo que lleva a pensar que para hundirle sólo bastó el concurso de unos pocos, pero para levantarle exige el esfuerzo de todos, incluidos los que ninguna culpa han tenido.

Tras las fotos de las pancartas de protesta en Grecia no se apreciaban rostros que pudieran asociarse con altos ejecutivos, banqueros o especuladores. Sino, más bien, la de aquellos que se levantan cuando el sol no se ha asomado a las calles y se acuestan con la fatiga y el hastío de cada día. Su única responsabilidad fue la de acatar los mandamientos de la sociedad de consumo: trabajar e hipotecarse hasta las cejas.

02 Mar 2010

Forja Vecinal

FORJA VECINAL

GUILLERMO DIEZ

La paz sumisa debería ser para los cementerios. La vida bulle en constante confrontación tanto en los microcosmos como en los seres humanos por hacerse con un lugar bajo el sol. Confrontación que no terminan de asimilar ciertas autoridades porque lo suyo es mandar, ni siquiera gobernar, y no les hace ninguna gracia que alguien les venga a reivindicar derechos por justos que sean.

Esto es lo que ha venido ocurriendo con algunas asociaciones de carácter social que desde su fundación lucharon denodadamente, en principio, por alcanzar una libertad que no tenían y, más tarde, por dignificar el espacio en que habitaban. Estos días, en Valladolid, se están a celebrando los aniversarios de los cuarenta años de la creación de la asociación de vecinos de La Rondilla y los treinta años de la aparición de la Federación de asociaciones vecinales

Los que a finales de la década de los sesenta pudimos contemplar como nació y se fue extendiendo el barrio de La Rondilla – al igual que otros barrios productos de desarrollismo tardofranquista—sabemos del esfuerzo y sacrificio de un puñado de ciudadanos que dedicaron buena parte de su existencia a mejorar las condiciones de vida en aquellas moles levantadas sobre lo que fueron huertas, sin cimentación y apenas separadas unas de otras para aprovechar rateramente el suelo. Amasijos urbanos carentes de los más elementales servicios. Ha dicho Miguel Niño, actual presidente de la Asociación, que para llegar a una poltrona política o sindical hay navajazos y sin embargo en el movimiento vecinal les hay para que se olviden de ti a la hora de elegir cargos.

En estos aniversarios uno no puede por menos de recordar nombres como Ruipérez, Ceballos, Cornejo, Quintero y tantos otros. Ciudadanos de primera, compañeros impagables, sin una mala placa que les perpetúe, con tantas como las que se ven por ahí cargadas de egolatrismo.

23 Feb 2010

Nunca pasa nada

NUNCA PASA NADA

GUILLERMO DIEZ

No hubo un sólo día de tregua, a lo largo de semanas, sin que la Junta de C y L no diera la torra sobre el cierre de la central nuclear de Garoña, a la que el Gobierno decidió prolongar varios años más su fecha de caducidad sin llegar al límite que autorizaba la CSN.

La energía nuclear tiene dos graves inconvenientes. Uno es que se sabe cuando entra en funcionamiento pero nunca cuando se va a dar por concluida su actividad. La instalación es tan costosa y su mantenimiento tan exigente, que pocos se resignan a no seguir exprimiendo la carga nuclear, aún a riesgo de caer en la obsolescencia. El segundo riesgo es el de la duración de sus residuos radiactivos que permanecen en activo a lo largo de miles de año, sin que se les pueda meter en una caja de cartón y olvidarles en cualquier anaquel.

Cuando se trata de alargar la vida de una central nuclear casi nadie percibe riesgo alguno. Si acaso una grieta o una pequeña fuga sin importancia, algo que no pueda explicarse con una sarta de tecnicismo. Lo de Chernóbil fue cosa de una panda de rusos locos con el nivel freático de vodka hasta los ojos, aunque sus efectos lo acusaron en el norte de Europa a pesar del acero del telón. Hace apenas un mes hubo una fuga en una central nuclear española, precisamente en la de Garoña y hubo que pararla para comprobar las aportaciones de agua al sumidero del suelo. Pero no pasó nada.

Cuando si está pasando es a la hora de instalar el cementerio nuclear. Tres pueblos de la región, en una situación preagónica, reivindican su voluntad de poder contaminarse y convertirse en los más ricos del cementerio. Están en su derecho. Lo curioso es que la Junta, en esta ocasión, no ha dicho esta boca es mía, hasta hace un par de días, que ha salido con la historia de que si no hay Garoña tampoco autorizan el ATC o Almacén Temporal Centralizado.

Todo muy coherente como puede verse.

16 Feb 2010

Contra el propio tejado

CONTRA EL PROPIO TEJADO

GUILLERMO DIEZ

Tras una semana de infarto iniciada en Davos al cuestionar la solvencia económica de algunos países mediterráneos –los “pigs” del sur – equiparando la situación económica de España con la de Grecia, por parte de algunos euro-escépticos y especuladores, parece que se va volviendo lentamente a la normalidad. La Unión Europea ha reaccionado a tiempo, advirtiendo que los Estados miembros tomarán medidas decididas y coordinadas, si fuera necesario para proteger la estabilidad financiera de la zona en su conjunto.

A la borrasca exterior se unió la agitación interna propiciada por el principal partido de la oposición, poniendo no sólo en cuestión la gestión del Gobierno, sino la solvencia de la economía española y la salud de los fondos de reserva de la Seguridad Social. Las protestas del secretario de Estado de Economía, afirmando que nuestra deuda pública era de las más bajas de la eurozona y que el coste de la financiación seguía en mínimos, no lograron aplacar los ánimos. A fin de cuentas las convocatorias electorales están a la vuelta de la esquina y para la oposición está claro que debe cerrarse la espita con fuerza para que no llegue una brizna de oxígeno al adversario, aunque la asfixia ahogue al país entero.

El siniestro mensaje lanzado a los cuatro vientos por el responsable económico del PP, de que “España ha perdido el crédito en Europa y en el mundo”, no ayuda a crear confianza para salir de la crisis, ni mucho menos a que los inversores extranjeros orienten sus fondos hacia nuestros mercados. Se trata de un acto auténticamente irresponsable, pues al intentar dañar al Gobierno lo hace al mismo tiempo a la ciudadanía que es, precisamente, para la que se gobierna.

Con tal predisposición y estrechez de miras, el empeño del Rey por impulsar un acuerdo entre partidos y actores sociales para salir de la crisis, se presenta casi inaccesible.

09 Feb 2010

Quiero mi árbol

QUIERO MI ÁRBOL

GUILLERMO DIEZ

Hace más de veinte años vecinos de la Rondilla, junto con algunos concejales, se dieron cita palo en mano en una explanada a la orilla del Pisuerga, próxima a la desembocadura de la Esgueva, y plantaron unas hermosas varas de chopo que el Servicio de Jardines preparó bajo el compromiso de que no las dejaran secar. Se lo tomaron tan en serio, que algunos iban con su cacillo de agua todas las semanas. Al que esto escribe más de una bronca le cayó por dejar pasar un tiempo sin practicar el ritual del riego.

Unos por otros y ayudados por algún caldeo celestial, los incipientes chopos fueron proyectando hacia lo alto su perfil afilado. Y lo que fue yerma explanada se convirtió en una umbrosa chopera en el parque Ribera de Castilla. Al paraje se incorporaron unas mesas y bancos de piedra, frecuentados por jubilados y familias, que lo mismo le daban a la tertulia, al naipe o a la tortilla, sin contaminación ni ruido de tráfico.

Hasta que hace unos pocos días el idílico paisaje empezó llenarse de vehículos amarillos con grandes ruedas, dando paso a la patética salmodia de las motosierras que fueron abatiendo uno a uno los ya gigantescos chopos, hasta sumar cincuenta, que trituraron con singular saña. Se va a construir un puente que, de momento, une la nada con el vacío, sin que se sepa quién lo ha demandado. Un puente que se levanta en medio de una crisis que no permite inaugurar varios centros cívicos terminados hace muchos meses, por falta del dinero necesario para pagar al personal que les atienda.

Por todo ello exijo que me devuelvan el chopo que planté. No el chopo despiezado que yace en el suelo. Sino ese orgulloso ejemplar que creció a impulsos de las voces de las familias, de los órdagos de los jubilados, de los gritos de los niños, del viento que le meció, de la lluvia que le lavó, del alboroto de los pájaros que en sus ramas descansaron. Ese quiero.

02 Feb 2010

Cientos de haitís

CIENTOS DE HAITÍS

GUILLERMO DIEZ

La inmediatez informativa, unida a la mayor concentración de desgracias por metro cuadrado, han sido factores decisivos a la hora de concitar el horror y la compasión humana por las consecuencias del terremoto de Haití, con su apocalíptica estela de destrucción y muerte, logrando despertar la solidaridad desde los más dispares rincones del mundo.

Lo sorprendente es que este desgarre humano está patente de forma continua y perceptible, a poco interés que uno muestre por lo que acontece en su derredor. Cientos de Haitís se desarrollan a cada instante sin que se mueva ninguna hoja de piedad, ninguna brizna de compasión. A los poderosos y a los gobernantes de los países ricos se les arrancan, a veces, promesas que o bien quedan prendidas en el olvido o se incumplen con el mayor descaro.

Estamos a menos de un lustro de que venzan los “Objetivo del Desarrollo del Milenio” sin que se aprecien señales de alcanzar el compromiso de reducir a la mitad la población hambrienta. ¿Acaso se puso el listón demasiado alto? o, simplemente ¿es que nadie está dispuesto a renunciar a un mínimo de su bienestar a cambio de paliar el sufrimiento de una buena parte de la humanidad? ¿Qué culpa tuvieron los marginados de nacer en la zona Subsahariana o en la región Asia-Pacífico?

“El hecho de que más de mil millones de personas padezcan hambre crónica se produce en unos momentos en los que existen los conocimientos y los medios económicos para erradicar la falta de alimentos, pero se carece de la voluntad política para ello” ha señalado con sobrado conocimiento de causa Marcela Villarreal, directora de División de la FAO. Dolores espirituales aparte, fuera de nuestras acogedoras existencias hay un mundo de injusticias que no admite espera. La agudización de la crisis económica en los países más vulnerables podría desencadenar un caos de dimensiones hasta hoy desconocido.

26 Ene 2010

Algo huele a quemado

ALGO HUELE A QUEMADO

GUILLERMO DIEZ

Hay quienes todavía están dando vueltas al eslogan que los ecologistas desplegaron en su famosa pancarta de Copenhague que les costó la cárcel navideña: “Los políticos hablan, los líderes actúan”. Por experiencia, a muchos no les gustan los líderes y menos aquellos que nada dicen ni con nadie cuentan. Tampoco les gustan los políticos que no paran de hablar y, al final, el viento borra sus palabras. En una época donde tanto ha avanzado los sistemas de comunicación, especialmente la demoscopia, no vale alegar desinformación ni estar deshojando la margarita cada vez que se toma una decisión.

No hay fumador que no haya dejado de considerar la decisión de abandonar para siempre el tabaco. Las últimas encuestas realizadas en el país daban más de un setenta por ciento de consultados los que apoyaban la prohibición de fumar en lugares de pública concurrencia, entre los cuales había una estimable proporción de fumadores en activo.

Por otra parte, desde los servicios de salud no dejan de advertir los daños que origina el humo de la nicotina, especialmente en las patologías cardiovasculares que son las causantes de los más altos índices de mortalidad. Es de esperar que un día las administraciones públicas den a conocer el costo que supone el tratamiento de las enfermedades derivadas de la práctica de este desaconsejado hábito.

No hace tanto tiempo que se promulgó una ley prohibiendo fumar en los lugares públicos que no cumplieran unas ciertas exigencias. Se supone que por temores electoralistas la normativa nació medio agónica y las autonomías, con un color opuesto al del Gobierno, se encargaron de rematarla. Hoy se vuelve a la carga con más miedo que vergüenza, permitiendo que se haya entrado en el chalaneo político y en el chantaje económico.
Si se va a llevar a efecto: hágase. En caso contrario: váyanse a silbar a la vía, no molesten, por favor.

19 Ene 2010

Pacto imprescindible

PACTO IMPRESCINDIBLE

GUILLERMO DIEZ

Sin hacer apenas ruido, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, lleva tres meses en contacto con los partidos políticos y agentes de la enseñanza, para llegar a un acuerdo en la negociación de un pacto que establezca las grandes líneas por las que debe transcurrir el sistema educativo español. Hasta hora nadie parece haber mostrado ninguna susceptibilidad, antes al contrario, las partes han manifestado buena predisposición.

Por fin se ha hecho más que evidente la necesidad de superar el alto fracaso escolar y el prematuro abandono de las aulas que vienen alertando todos los informes. No es posible seguir modificando el modelo educativo cada vez que surge un nuevo gobierno. Existe una necesidad imperiosa de avanzar hacia un sistema de calidad asumido desde todas las tendencias. Como ha dicho el mismo ministro: “La educación es lo más importante que tiene una sociedad para asegurar su continuidad y su éxito futuro”.

Los dirigentes políticos deben asumir que el pacto educativo es un clamor de la sociedad, donde sus vaivenes electorales están de más. Se trata de una exigencia básica que no puede enturbiarse con posicionamientos políticos o religiosos. La asignatura de Religión debe tratarse en la futura Ley de Libertad Religiosa. El ministerio de Educación tiene las cosas claras: hay que dejar a un lado las ideologías con sus proclamas grandilocuentes y buscar fórmulas pragmáticas donde se combine la equidad y la calidad. Un sistema en el cual el profesorado sea respetado y tenga apoyos y recursos. Y una universidad que pueda competir con las mejores instituciones extranjeras y que contribuya al bienestar de la sociedad, a través de la transferencia del conocimiento.

En el empeño nos jugamos un futuro de ciudadanos responsables y una nación con alto poder competitiva y de sostenibilidad. No cabe olvidar que la mayor riqueza de un país es su educación.

12 Ene 2010

Justicia surrealista

JUSTICIA SUBREALISTA

GUILLERMO DIEZ

El varapalo a la sentencia dictada por un juez de lo Penal de Madrid, contra dos periodistas de la cadena SER, Anido e Irago, acusados del pretendido delito de publicar una noticia “diligentemente comprobada y fehacientemente veraz”, no sólo ha sido oportuno sino brillantemente ejemplar. Todo ser humano, incluido el Santo Padre que está en Roma, tiene el derecho a equivocarse, pero cuestión bien distinta es que los demás tengamos la obligación de aceptar y reverenciar tal equivocación.

Las sentencias, nos dicen, no se discuten, se acatan. Los dogmas no se revisan, se admiten y si es necesario poner el universo boca abajo para que convenga con la doctrina, pues se hace. Y, de esta manera, se va imponiendo la sinrazón de unos pocos frente al mutismo del conjunto. Naciendo poderosas castas que bajo la toga, el manto o la investidura política imponen su voluntad.

Juan Luís Cebrián no sólo denuncia la improcedente sentencia, da un paso al frente autoinculpándose en el grado máximo de “instigador, cómplice y cooperador necesario” del supuesto delito de los dos periodistas, emplazando, además, al propio Gobierno en su obligación de pronunciarse sobre el comportamiento de la fiscalía, esperando que lo haga en defensa de la libertad de información y la transparencia de la vida política”. Considera, además, que nos hallamos ante una verdadera tropelía: “los corruptos a la calle y quienes denunciaron la corrupción, a la cárcel”.

Algo similar con lo ocurrido en Copenhague, donde las autoridades y la justicia danesa extendieron la alfombra roja a los presidentes de Gobierno que estuvieron en la Cumbre, para que subieran a sus aviones con el escaso bagaje de acuerdos inalcanzados, mientras a los activistas de Greenpeace los enviaron a las celdas a pasar las navidades por intentar pacíficamente salvaguardar el Planeta sometido a un deterioro imparable.

Sobre este blog

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Guillermo Díez, ex concejal en el Ayuntamiento de Valladolid, está muy vinculado a movimientos sociales tanto vecinales como los vinculados a la Ecología.

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