03 Mar 2010
Pactos tengo...
La semana que termina ha tenido un denominador común en la política regional y la nacional: los presidentes de los respectivos gobiernos, el popular Juan Vicente Herrera, en el primero, y el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en el segundo, han ofrecido a la oposición pactos. El burgalés, para que la comunidad siga ganando habitantes; el leonés, para combatir la crisis. La impresión inicial, a tenor de las respuestas que han recibido ambos de sus opositores, es que no habrá pacto con el principal contrario.
¿Se acabó lo que se daba? No. Herrera ha marcado un plazo de mes y medio para negociar su pacto de población; Zapatero, dos meses para el acuerdo anticrisis. Mientras que no expiren esos plazos, no se podrá decir que no hay acuerdo en ninguno de los dos ámbitos. Es más, aunque el PSOE de López de diga no a Herrera, y el PP de Rajoy también le de plantón a Zapatero, los presidentes tratarán de hacer ver a la sociedad que ellos han pactado y que el contrario es el que ha decidido quedarse aislado. He ahí la gran consecuencia de los dos procesos abiertos en Castilla y León y en España: resaltará tanto quien pacte como quien quede fuera del pacto. Será tan clamoroso el aislamiento de quien no firme el acuerdo como la sensación de arropamiento de quien ha propuesto pactar.
Pacto, pacto.
Herrera no parece dispuesto a fracasar en su propuesta de lograr un amplio consenso en torno a su iniciativa de aplicar hasta el año 2020 la bautizada por él Agenda de Población. Por de pronto, ha depositado en su mano derecha política (y en muchas ocasiones también izquierda), el consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, la garantía de que habrá seguimiento y constancia en la aplicación de las propuestas que se desarrollen (como mínimo 108 medidas). Es en esta Consejería de la Junta donde está el motor político y la máquinaria de las ideas y donde el presidente se ha apoyado para dar forma a la Agenda. Y al titular de esta Consejería le ha encargado los contactos, que inmediatamente inició con los grupos parlamentarios.
Pero, aunque Herrera confirió a la presentación la máxima solemnidad política el martes 16 (en la sede parlamentaria y con una fórmula nunca usada hasta ahora en la Cámara, por medio de una comunicación del presidente para el debate), inmediatamente ordenó llamar a la sociedad civil, a sus representantes. Nada menos que los máximos dirigentes de, cómo mínimo, medio centenar de colectivos, asociaciones, federaciones, organizaciones, etcétera, de la comunidad serán consultados para «mejorar» (en expresión del propio Gobierno regional) la Agenda de Población.
Y ahí radica la verdadera esencia de la propuesta de pacto de Herrera. Si lo consigue en las Cortes, miel sobre hojuelas; si no, no será un drama. Es imposible, completamente imposible, que de cincuenta colectivos no salga un porcentaje altísimo de acuerdo para la Agenda. Sobre todo si cuando se les convoca se les dice, como ha hecho la Junta, que su criterio es importante para «mejorar» (sic) la Agenda de Población.
¿Y adónde lleva todo esto, políticamente hablando? Pues a que en la Semana de Pascua, el presidente de la Junta pueda presentarse ante la sociedad, con un documento para aprobar en Consejo de Gobierno, que contará con un elevado grado de aceptación por parte de la sociedad civil castellana y leonesa, aceptación que radicará en buena medida en la inclusión de importantes aportaciones de los colectivos.
¿Y qué pasará, políticamente hablando, con el pacto en las Cortes? Pues que puede que resalte en exceso el papel de quien quede fuera del acuerdo. Eso es peligroso, muy peligroso, desde el punto de vista electoral, cuando sólo falta un año para que sean disueltas las Cortes (de hoy en un año, aproximadamente, será firmado el decreto de disolución de la Cámara, que tendrá que incluir la fecha de convocatoria de las elecciones autonómicas, el 29 de mayo del 2011). Ahí radica la fuerza política de la propuesta de Herrera sobre población: llegó el martes a las Cortes para admitir que no había hecho bien los deberes con su anterior Estrategia sobre Población en el 2005, pero lejos de salir de allí como el estudiante abocado a repetir examen en septiembre, abandonó el hemiciclo dejando la sensación de que esta segunda vez quiere que la cosa vaya tan en serio que no va a permitir ni un error.
Por eso el PSOE tiene una papeleta muy complicada. Si dice que no al pacto (que lo dirá), una de las bazas electorales del PP y de Herrera será presentar a los socialistas y a su líder, Óscar López, como nada comprometidos con el que ellos mismos dicen que es el principal problema de la comunidad. Pero si dice que sí al pacto (que no lo dirá), el PSOE es consciente de que le entrega a Herrera un cheque en blanco que le permite hacer media campaña electoral a costa suya.
La tercera salida
Todo un dilema para los socialistas. O tal vez no tanto. Tienen una tercera salida: llevar hasta el final su negativa al pacto y presentar una alternativa detallada (eso implica otras 108 medidas) que permita confrontar modelos. Y con compromisos, si ganan las elecciones. Pero claro, antes Óscar López tendrá que impartir un curso de posgrado a los cargos de su partido, cuya primera clase ha de ser: "Nunca digas a nadie que crees que vas a perder las próximas elecciones autonómicas". Y es que entre los dirigentes socialistas más asentados en la cúpula regional del partido no hay uno, excepción hecha del propio López, que transmita no ya contundencia, sino la más mínima seguridad en sí mismos cuando se les pregunta: ¿Creéis que vais a ganar las próximas elecciones autonómicas? Una alternativa necesita transmitir convicción en las propias fuerzas ante el resultado electoral. (Clase segunda del curso de posgrado para cargos de partido).
El 'des', a la papelera
Juan Vicente Herrera no inventó ayer el realismo, pero lo patentó para referirse a partir de ahora a una comunidad que lejos de tener como seña de identidad la despoblación debe tener la población; que lejos de estar deshabitada está habitada y por muy buena gente; que... En fin, que dio una patada al "des", mandó el prefijo a la papelera y dijo que o sacamos pecho o nos van a dar hasta en el carné. Quien no supiera leer ayer en las formas, vía imagen, al presidente de la Junta de Castilla y León, que se dedique a cualquier cosa menos a la política. Primera muestra de Herrera en la tribuna, tono de voz, mensaje y postura incluidas: humildad; la humildad de quien admite que no ha tenido éxito con un programa (la anterior Estrategia de la Población, del 2005) y vuelve a presentarse con una segunda propuesta más atrevida, arriesgada y, la verdad, llena de ambiciones y sueños. A fin de cuentas, qué somos si no soñamos; pues eso.
A la humildad de quien reconoce un error, se añadió ayer en Herrera (y aquí el tono de voz de la réplica a la portavoz socialista y la insistencia en invitar al PSOE al acuerdo fueron definitorios), se le añadió el optimismo. Optimismo no ya porque no estemos tan mal, que no lo estamos, sino porque el mensaje es: estamos bien, pero vamos a ver dónde están los desequilibrios. Aquí se vio a un Herrera nada utópico, que además se amparó en datos de órganos y medidores estatales (gestionados por el Gobierno de Zapatero desde hace seis años) para que no le acusen de que usa la estadística regional en beneficio propio. Para evitarlo, la estadística de Zapatero.
Y, finalmente, el Herrera realista, humilde y optimista trató de redondear el discurso con una imagen combativa: hay que asumir las cuestiones relacionadas con la población «sin complejos». Así que manos a la obra. Ya sabe que con el PSOE no cuenta. Ahora empieza un mes y medio de contactos con todos los colectivos y agentes sociales y económicos. Y, sin complejos, con los apoyos que recabe, en abril en marcha. Pocas veces una segunda oportunidad ha sido tan necesaria y, a la vez, tan reclamada.
La fuerza de la ley
La declaración conjunta de los dos grandes partidos, de los dos grandes sindicatos y de la organización empresarial de la región pidiendo a la Junta que vete las fusiones de cajas de ahorro de aquí con las de otras comunidades es una de esas decisiones que en los libros de historia aparecen remarcadas. En una semana en el que la alta política ha entrado en el debate regional (Agenda de la Población, contactos con el País Vasco,...), el acuerdo hecho público anoche tiene una carga de esa alta política, precisamente de esa alta política, que lo sitúa en el privilegiadísimo apartado de asuntos de comunidad.
La contundencia con la que se expresan el PP, el PSOE, UGT, CC OO y Cecale en su comunicado oficial, reclamando el veto de la Junta a las fusiones con entidades de fuera de la región, es de tal calado que habría que remontarse en la noche de los tiempos para hallar un consenso tan fuerte como urgente.
¿Qué quiere decir esta unión? Pues si se tiene en cuenta que es a nivel de estructuras regionales de las organizaciones firmantes, cabe mostrar hasta cierta satisfacción por el hecho de que los firmantes sepan aparcar sus diferencias (y anda que no son abismales las de populares y socialistas en buen número de asuntos) y unirse férreamente cuando de un asunto de peso se trata. Prefieren correr el riesgo de que se les abran heridas en sus respectivos ámbitos internos provinciales que dejar pasar la oportunidad de aparecer ante los ciudadanos como auténticos valedores de una idea, la de comunidad, la de Castilla y León, que también se construye desde las entidades financieras. A Caja de Burgos le lanzan un ultimátum y a Caja de Ávila y a Caja Segovia una advertencia no menos contundente. Que se quieren ir, que se vayan; pero como hay una ley puede evitarlo, no les van a dejar hacerlo.
Días de alta política
VALLADOLID. La semana que termina ha dejado a Castilla y León entre las primeras regiones europeas, con el nombramiento del jefe del Ejecutivo regional, Juan Vicente Herrera, como vicepresidente del Comité de las Regiones de Europa. Y la semana que comienza dejará a Castilla y León entre los primeros puestos de la actualidad autonómica. Llegan días de alta política, de la que se ocupa de los problemas de los ciudadanos, más que de la que se entretiene en declaraciones, "contradeclaraciones" y más declaraciones entre dirigentes de distintos signos, que lo único que logran con esa manera de actuar es alejarse del interés de muchos ciudadanos.
Problemas de agenda en el País Vasco han obligado a aplazar unas fechas el encuentro que mañana iban a mantener en Vitoria los responsables de las carteras de Presidencia de los ejecutivos castellano y leonés y vasco. Lo que iba a ser mañana se aplazará sólo unos días pero, con independencia de cuánto, que no será mucho, lo verdaderamente trascendental del encuentro no es ya que se vaya a producir, que sólo con eso sería relevante, sino que servirá para empezar a concretar políticas de cooperación entre ambas comunidades.
Ibarretxe ni contestó
Políticas de cooperación es una expresión que no constaba en el lenguaje entre los gobiernos castellano y leonés y vasco. Y no será por intentos. Pero los sucesivos "lehendakaris" no han hecho mucho a lo largo del tiempo por responder a las propuestas de diálogo para mejorar servicios en las zonas limítrofes de ambas autonomías. El caso más reciente lo ha padecido el actual consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez López quien, en nombre del Gobierno de Herrera, se dirigió en julio del 2007, recién nombrado, a todas las comunidades limítrofes para proponerles un nuevo marco de cooperación que redundase en beneficio de los ciudadanos. Todas, menos una, contestaron. Extremadura, Galicia, Asturias, Cantabria, Madrid, Castilla-La Mancha, La Rioja y Aragón aceptaron sentarse, y hoy es el día en el que aquellos acuerdos se han plasmado en documentos que permiten haber superado los tímidos planes iniciales de intercambio de servicios, que en muchos casos se limitaban a la cooperación en materia de extinción de incendios, y ahora desde la Sanidad a los servicios sociales, pasando por los transportes, las infraestructuras, la agricultura y la lucha contra la violencia hacia las mujeres, son muchos y muy prácticos los acuerdos sellados con las autonomías limítrofes.
Con todas, menos con una. El País Vasco. Juan José Ibarretxe, entonces "lehendakari", ni contestó a Herrera.
El nuevo ambiente político en el País Vasco, que tantos cambios en el ámbito nacional ha traído, también ha permitido dar un giro total a esa falta de relaciones con Castilla y León y ya está sobre la mesa la lista de materias en las que cooperar para prestar servicios comunes a los habitantes de las zonas limítrofes de ambas comunidades.
Es la hora de la alta política, entendiendo por ésta aquella forma de orientar los programas públicos con el único objetivo de facilitar la vida a los ciudadanos. Y no se crean que este calificativo de "alta" para esta forma de hacer política es exagerado. Hay que ponerse en la situación actual: la Junta de Castilla y León acaba de anunciar que va a acudir al Alto Tribunal español, el Constitucional, para denunciar la norma que blinda el concierto vasco. En otros tiempos, esto habría supuesto un alejamiento de tal calibre, que el Gobierno vasco habría retirado hasta el saludo al castellano y leonés. Y ahora, no. Ahora habrá colaboración pese al recurso ante el Constitucional. Si eso no es alta política...
No es el primer ejemplo de cooperación pese a estar un asunto en el Alto Tribunal. Ahí está el caso de Extremadura, que ha recurrido nada menos que el Estatuto de Castilla y León, por las competencias sobre el Duero, y sus respectivos gobiernos no sólo cooperan sino que, además, sus titulares, Guillermo Fernández Vara, del PSOE, y Juan Vicente Herrera, del PP, mantienen una envidiable sintonía a ojos de sus respectivas direcciones nacionales.
La alta política tiene estas cosas. Y que duren. Pero también otras de tan elevada, o al menos similar, repercusión ciudadana.
Despoblación
La semana que empieza el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, va a comparecer en las Cortes regionales para presentar una nueva Agenda de la Población. Con independencia del contenido (hay que esperar al martes para saberlo), al máximo responsable del Ejecutivo regional no le duelen prendas en subir otra vez a la tribuna de oradores de la Cámara para tratar de impulsar medidas que permitan frenar, porque anular es imposible, la sangría de población de muchos pueblos pequeños que están amenazados de desaparición.
Pese a que le avalan las cifras de movimientos vegetativos y poblacionales, el problema no está tanto en qué hacer para que llegue a vivir más gente en la comunidad autónoma, sino en qué hacer con los centenares de pueblos tocados de muerte. Va a ser una sesión muy importante. Primero, porque no tiene antecedentes en las formas (comunicación del presidente y además al inicio de un periodo de sesiones), pero sobre todo por el mensaje político que conlleva: el primer plan contra la despoblación que aprobó Herrera, con el respaldo del PSOE, en el año 2005, no ha resultado, no ha dado ni mucho menos los frutos que de él se esperaban, y el presidente no tiene ningún reparo en presentar uno nuevo. Sabedor, además, de que el PSOE no le va a dar esta vez su apoyo (no hace falta cruzar apuestas; los socialistas de Castilla y León sólo ven en clave electoral el problema de la población y no van a soltar esta presa tan cerca de la campaña).
Juan Vicente Herrera tendrá que afrontarlo en solitario. Pero para eso gobierna, y con mayoría absoluta: suyo es el derecho; suya, la obligación. El martes próximo se conocerá el contenido básico de la Agenda de la Población; pero, por de pronto, una nueva forma de hacer ya ha llamado a la puerta de las Cortes regionales. La decisión de Herrera de redactar esa Agenda trasciende a los gestos y se sitúa en el terreno de la alta política.
Elixir 'anti ni-ni' para Herrera
«Desde luego, todo es explicable a la corta o a la larga. Todo es explicable, y como todo es explicable, trataremos de seguir explicándonoslo». (Julio Camba).
La que termina ha sido una de las semanas más significativas de la política regional en la presente legislatura. La abrió Herrera anunciando que repetirá como candidato a la Presidencia de la Junta y la cerró Rajoy desplazándose a Valladolid para darle un abrazo por esa decisión. Con estas dos circunstancias, en condiciones normales la semana que ha terminado tendría que haber sido en el PP de Castilla y León la de la apoteosis de una temporada que lleva al partido en el poder regional desde 1987 a tratar de asaltar la cita electoral del próximo año con su principal activo político, Juan Vicente Herrera, y con una imagen que aparece, desde hace meses, aún más crecida ante su rival socialista, cuyo líder regional se encuentra cada día más preso de los tumbos y desatinos de la política económica de Rodríguez Zapatero.
Pero el supuesto estado de euforia por la permanencia de Herrera en el cartel electoral ha tenido dos borrones esta semana que, en buena medida, dejan al descubierto flancos en el PP regional que, si tuviera delante una oposición como debe ser (control y alternativa) las pasaría canutas ante la opinión pública.
El miércoles fue día de nervios en el complejo administrativo de la Asunción en el que, además del despacho del presidente de la Junta, se asientan nada menos que tres consejerías. En la de Interior y Justicia cayó como una bomba la dimisión de la gerente de Justicia. Creada hace cinco años y medio para impulsar las negociaciones del traspaso de las competencias de Justicia a Castilla y León, esta gerencia fue encomendada por Herrera a una magistrada muy preparada, joven, con experiencia en la judicatura y en la docencia universitaria, María Felisa Herrero Pinilla. Cinco años y medio después, esa renuncia al puesto para retomar su carrera judicial ha representado todo un portazo a una forma de no hacer política; no por parte de ella, que su función era ejecutar las directrices que le marcasen para preparar el traspaso, sino por parte del máximo responsable de su departamento, el consejero de Justicia e Interior.
Precisamente, esa falta de impulso político en esta materia le ha puesto en bandeja al líder del PSOE, Óscar López, una coletilla que en los cenáculos políticos, en las conversaciones, en los pasillos de audiencias y juzgados, en las propias Cortes... se repite con cierta frecuencia; incluso le ha permitido al candidato del PSOE mostrarse como persona ocurrente, cuando menos. Óscar López ha bautizado al consejero de Interior y Justicia como «el consejero ni-ni» porque, dice el líder socialista, «ni de Interior, ni de Justicia». Este torpedo lanzado al Gobierno de Herrera es de mayor calado si se tiene en cuenta que el citado consejero es a la vez el número 2 del partido regional y el máximo responsable de la Comisión Nacional de Garantías del PP.
Que la Junta no quiere las competencias de Justicia es tan verdad como que hoy es domingo. Y Herrera no lo ha ocultado nunca; no lo hizo cuando estaba Aznar en la Moncloa y no lo ha hecho con Zapatero; es tal la falta de medios materiales y personales; es tal el deterioro de muchos de los inmuebles donde se asientan órganos y departamentos judiciales; y es de tal calibre la falta de presupuestos, especialmente agravada por la crisis, que las competencias de Justicia son una auténtica patata caliente administrativa. Y no da votos.
Pero con ser llamativa la falta de impulsores de la Junta para preparar el traspaso de las competencias, con ser inquietante (desde el punto de vista político) el parón que existe en cuanto a valoraciones actualizadas de los medios materiales y personales, lo verdaderamente significativo es el mensaje negativo que transmite hacia a la sociedad porque desde la Consejería de Interior y Justicia no se ha sabido conseguir la complicidad de los ciudadanos, a través de sus colectivos, para ampliar la capacidad de autogobierno y acercar en esta materia la administración al administrado, objetivo de toda autonomía.
No es de extrañar, por tanto, el portazo de la gerente de Justicia al consejero y la Consejería. Y a Herrera le debería inquietar el duro mensaje que este portazo lanza a una sociedad recelosa de sus políticos. Si los partidos invitan a los ciudadanos, especialmente a los profesionales mejor preparados, a participar en la vida pública, a sentir lo que es la dedicación a una actividad al servicio de los ciudadanos, con el caso de Justicia se demuestra que donde esté una carrera profesional, en el ámbito que sea, que se quite un cargo político. Así de sencillo, pero así de duro.
Mañana, examen
Herrera quiso el jueves mantener un encuentro informal con todo su Gobierno después de la reunión semanal decisoria. Tuvo que aplazarlo por la visita de Rajoy y lo mantendrá mañana por la tarde. En principio repasarán todas las líneas políticas de su programa de legislatura. Pero, especialmente, la que tiene que ver con la grave situación económica. Y, en ésta, la relacionada con el sistema financiero, en el que la política del PP (con un apoyo cerrado del PSOE) también tiene una vía de agua. De hecho, cada vez hay más ojos puestos en el vicepresidente segundo y consejero de Economía, Tomás Villanueva; sobre él y su equipo de la Consejería cada vez suenan más voces críticas (muy en tono bajo, eso sí) que demandan resultados sobre la fusión de cajas.
Casi dos años después de tratar de poner en marcha la unión de las seis cajas de la comunidad, el estado es el siguiente: sólo las dos grandes negocian una fusión; la tercera se une a otras dos de fuera; las dos pequeñas esperan la llamada de Caja Madrid, y Cajacírculo quiere seguir sola. Y aumenta por minutos el miedo en el Gobierno regional a que pueda haber un "proceso ni-ni": ni integración, ni fusión.
A este paso, el presidente-candidato va a tener que mirar en el mercado si existe un elixir "anti ni-ni", por lo que le depare el futuro en este ámbito. Si como decía Camba «todo es explicable», seguro que mañana el presidente espera explicaciones de sus consejeros, especialmente de los dos que han hecho encender las luces rojas en la sala de máquinas del Gobierno regional. Ha llegado la hora del examen; las urnas llaman a la puerta.
(Por cierto, ¿cómo es posible que lo que tendría que ser normal entre el presidente y sus consejeros, una reunión de análisis de las decenas que mantienen cada trimestre, aparezca en este momento, precisamente en este momento, como un hecho informativo relevante?).
De la propuesta, al cargo
AJon Favreau, el autor de los discursos más memorables de Barack Obama, le dijo un día Bill Burton, el portavoz del presidente norteamericano: «Tío, ¿te das cuenta de que lo que estás escribiendo lo colgará la gente en carteles en sus habitaciones?». Le venía a llamar la atención sobre la trascendencia de sus redacciones para el presidente. A "Favs", como muchos conocen a este joven, le han llegado a bautizar como "el escritor de los sueños de Obama".
No se asuste el lector por este arranque, ni piense que el autor de este texto se ha equivocado de página o de noticia. La cita sobre Favreau está traída por la designación ayer de Juan Vicente Herrera como vicepresidente del Comité de las Regiones de Europa. Un nombramiento europeo para el presidente de Castilla y León. Y puede que, créanme, esta sea la primera vez, o bueno, para no pecar de exagerado, una de las escasísimas veces que en política un nombramiento llega después de conseguido algo. Y sí, por extraño que parezca, el puesto que durante los dos próximos años va a ocupar el presidente de Castilla y León en Europa, bien puede entenderse como el justo reconocimiento a su aportación a la lucha contra la violencia hacia la mujer.
En este semestre de Presidencia Española es muy posible que salga adelante una iniciativa del presidente de Castilla y León, que han respaldado las más de 200 regiones de Europa, para crear un Observatorio Europeo contra la Violencia Doméstica. El dictamen donde se propone este observatorio incluye un planteamiento esencial, básico, que parte de la idea de Herrera de luchar contra el maltrato a las mujeres: una definición clara, única y uniforme de lo que es violencia doméstica. Esta Europa unida que queremos construir llega a tener tales desatinos como el que algo tan meridianamente claro como la definición de maltrato a las mujeres no signifique lo mismo en según qué país. Al parecer hay estados de la Unión en los que las agresiones en el seno del hogar hacia la mujer no tiene aún la dimensión de violencia.
Por tanto, puede que en la UE el sueño de poner coto al maltratro a las muejres esté más cerca gracias a esta iniciativa desde Castilla y León. Una aportación de primer grado que demuestra que la política, tan denostada en multitud de ocasiones a los ojos de los ciudadanos, permite conseguir sueños, como este de luchar por los derechos más elementales de las personas.
Adelaida
Un fallo es un fallo y no hay que darle más importancia. Claro, cuando es un fallo. Cuando
es un error, hace que toda una ministra ofrezca una información que no se corresponde con
la realidad. Y ayer quien menos culpa tuvo de lo que ocurrió fue la ministra de Medio
Ambiente. Además, Elena Espinosa atesora el suficiente rigor en el trabajo que, para
buscar culpables de lo que ocurrió ayer, no cabe otra cosa que mirar hacia arriba, por
encima del ministerio y la ministra. Según dijo ayer Espinosa, en los informes que el
propio Gobierno distribuye a sus ministros, en el relativo al traspaso de la Justicia a
Castilla y León hay una cruz en la casilla del 'ok'. ¿Cómo es posible? Dos explicaciones.
Una, un error en la elaboración del informe, pero de tal magnitud que hace que toda una
ministra dé por válido el dato. Dos, que en La Moncloa les importa tanto Castilla y León y
están tan al tanto de lo que pasa en la comunidad como de lo que sucede en Adelaida (la
ciudad más poblada del estado de Australia Meridional). La negociación del traspaso de la
Justicia a Castilla y León está tan avanzada que seguro que antes llega a Castilla y León
la gestión del río Miño o del aeropuerto catalán del Prat. Anda que como encuentren al que
puso la cruz en la casilla, del 'ok' en el informe ministerial...
blog.nortecastilla.es
Segundo acto
El de ayer (con la visita a Castilla y León de Mariano Rajoy) fue el segundo acto de la ratificación, un día sí y otro también, de que Juan Vicente Herrera encabezará el cartel electoral autonómico del PP en el 2011. El pasado lunes fue el propio Herrera quien, a su estilo, confirmó su candidatura. Tenía que cerrar cualquier atisbo de debate interno, de esos que al final quedan de un frívolo terrorífico ante la opinión pública, porque con las terribles cifras del paro, con las espeluznantes previsiones económicas de España en el mundo, un partido que aspire a pedir el voto ciudadano para solucionar sus problemas no puede estar sumido en debates internos sobre candidatos. Zanjada esa posibilidad, además de un tajo, correspondía la imagen junto al líder nacional del partido del que, no se olvide, Juan Vicente Herrera ha sido (junto al gallego Núñez Feijoo) valedor, impulsor y, a la postre, escudo protector de Rajoy en las dificilísimas aguas del PP nacional, agitadas todas las mañana por la presidenta del PP madrileño, hoy con un órdago en Caja Madrid, mañana con una expresión malsonante.
Pero lo llamativo de la imagen de ayer fue que se pudiera captar en Castilla y León. El líder regional no tuvo que desplazarse a Madrid para la foto. Prefirió venir aquí el líder nacional: no sólo no tiene que extrañar, sino que es lo justo si se tiene en cuenta que Herrera (eso sí, a su estilo, callado, sin ganas de salir en los telediarios nacionales) cuando el lunes anunció que volverá a presentarse a la Junta antepuso la petición a su organización territorial de un apoyo cerrado a Rajoy. Un Rajoy que ayer en el sondeo del CIS siguió saliendo en valoración por detrás de Zapatero; pero su partido, el PP, aventaja en cuatro puntos a los socialistas. Quienes entienden de barómetros electorales aseguran que esa distancia se pierde en una campaña; quienes saben de opinión pública (no confundir con publicada) dicen que en las encuestas lo importante es ir por delante, aunque sea una centésima.
Candidato
Si alguno de los miembros del equipo que da forma a las ideas de Herrera no me acusa de plagio, voy a utilizar una expresión que acuñaron ellos hace años para definir cómo estuvo ayer el presidente ante la junta directiva de su partido: En estado puro. ¿Y cómo es Herrera en estado puro? Pues el político que subió ayer al estrado para, ante más de dos centenares de cargos, decirles de la forma que lo hizo que volverá a ser el candidato en el 2011. Pudo manifestar: «Voy a repetir, volveré a ser cartel electoral»; así, seguro que lo entenderían todos. Pero él prefirió otra fórmula: Comentar que sigue y que pide a los que estén dispuestos a continuar con él que lo hagan; y que tiren del carro, pero que el será el primero en tirar.
El gran misterio es por qué lo desveló ayer. Hay varias razones. Este tejemaneje de quién sería candidato del PP a la Presidencia en el 2011 es de los que más le aburren al presidente y de los que de peor humor le ponen. Nunca toleró que le presionen con indirectas de esas de «yo no tengo duda de que repetirá» o «es el mejor candidato; no hay que buscar otro», que algunos intentaron en octubre y rápidamente pararon. Él ha elegido el momento y la forma. Estaría bueno que no lo hiciera así a estas alturas. Herrera es consciente de lo cansino que es ese debate; y, además, el PSOE federal le ha puesto en bandeja, con la polémica sobre el futuro de Zapatero, las malas consecuencias internas que tiene alargarlo en el tiempo innecesariamente. Así que como si hubiera leído a Josep Pla (una de las metes más privilegiadas del periodismo de la primera mitad del siglo XX) en su advertencia de «cuidado con los cansancios, que a veces se apoderan de la opinión en España», Herrera ha despejado el futuro de la candidatura regional del PP.
Pero solo ese futuro. Porque ayer él y su secretario regional, Fernández Mañueco, se encargaron de advertir al resto de cargos populares de que no es momento de listas electorales, de que no toca decidir candidatos y, es más, si se lee entre líneas lo que dijo, más de uno de los presentes en el encuentro ya está amortizado.
Y, en tercer lugar, Herrera manifestó ayer un rasgo de responsabilidad interna: si pide a su partido que se prepare para aupar a Rajoy a La Moncloa, a lo mejor antes de tiempo porque Zapatero pueda adelantar las generales, y si les pide a sus cargos que trabajen por Castilla y León ante las autonómicas del 2011, no va a irse él y dejarles con el encargo.
El gran dilema de Herrera
«Nos lamentamos de los daños causados a las culturas africanas, americanas o asiáticas. ¿Qué hemos hecho con nuestra cultura campesina, con nuestros paisajes humanizados?». Se lo pregunta Manuel Leguineche, maestro de periodistas, en un capítulo de su obra "La felicidad de la tierra" (Alfaguara, 1999). Testigo directo de los grandes acontecimientos mundiales desde su privilegiada profesión y conocedor como pocos de culturas de todos los continentes, Leguineche escribió durante 13 años un diario, discontinuo, pero diario a fin de cuentas, sobre su experiencia vital en una casa de piedra, en medio de un monte. Al final lo que le salió al maestro Leguineche fue un compendio de reflexiones, sabias reflexiones, sobre la vida desde el cogollo de una cultura, la rural, que él ha compartido muchas veces con quien mejor conoce esta tierra y sus gentes, el escritor Miguel Delibes.
Mañana comienza febrero. Con noviembre, es uno de los meses que, si pudiéramos, seguro que más de uno lo quitábamos del calendario. En la política de Castilla y León, mañana empieza el mes en el que el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, se ha comprometido a dar a conocer el contenido de lo que ha bautizado como la Agenda de la Población. Será su segundo intento de buscar la forma de poner coto al que, sin duda, es el mal que aqueja a esta tierra, la despoblación. Y es un drama de tales dimensiones, una enfermedad de tal calibre que su diagnóstico obliga no ya a encontrar como remediarla, sino a tener que conformarse con atajarla cuanto antes.
Hay que insistir en que es el segundo intento de Herrera en este campo. El primero, a los tres años de llegar a la Presidencia de la Junta, duerme el sueño de los justos. Murió por inanición y desidia. La primera, porque dejó de inyectarse al enfermo medicamentos en forma de inversiones en el campo. La segunda, porque quienes tuvieron que desarrollar aquel primer intento de curar al enfermo miraron para otro lado y no cuidaron de ver si los remedios del doctor Herrera permitían al enfermo mantener las constantes vitales.
Nueve años, nueve
Febrero, ese mes que si algunos pudiéramos quitaríamos del calendario, es caprichoso. Se cumplen en febrero nueve años desde la designación de Herrera como relevo de Juan José Lucas en la Presidencia de la Junta. Y, ¡oh caprichos de febrero!, Herrera ha convocado mañana al órgano del PP (la junta directiva) que tiene capacidad decisoria entre congresos.
Hablará mañana el presidente ante cientos de cargos de su partido, pero no es fácil que avance claves de por dónde irá esta Agenda de la Población. Tal vez no sea el momento ni el lugar, pero no podrá dejar de tener presente dos hechos que, ¡oh caprichos de febrero!, han sucedido en la antesala del mes en el que quiere presentar esa agenda.
El primero, la impresionante carrera contra el reloj que han protagonizado en los últimos días alcaldes de pueblos pequeños, muy pequeños, de la zona más seca y despoblada de Castilla y León para postularse como lugares en los que construir el cementerio de residuos nucleares. Cómo estará Tierra de Campos de desesperada que algunos de sus hijos no dudan en pedir hasta un cementerio nuclear. Cómo estará de desesperada. Esa es la gran pregunta que debe machacar la conciencia de los políticos de Castilla y León porque, desde el comodísimo espacio en el que se sientan, rodeados de alabastro, ¿de verdad saben los parlamentarios castellanos y leoneses cómo se vive en los pueblos pequeños? No. No tienen idea. Y pese a que les pueda parecer injusta esta afirmación, es real. Si verdaderamente supieran cómo se vive en los pueblos pequeños, cada minuto de cada día de cada uno de los últimos 27 años, los mismos que tiene Castilla y León como comunidad autónoma, los habrían dedicado a trabajar para atajar, que hay que conformarse con atajar (¡cómo de grave será el problema de la despoblación!), la sangría de gente en el campo.
166.500 parados
El segundo hecho relevante que antecede al mes de la Agenda de la Población lo marca una cifra: 166.500. Es el número de parados que tiene Castilla y León, según la Encuesta de Población Activa. Y aquí viene otro dilema, el del huevo y la gallina. Para que la gente se quede en un sitio, ¿qué hay que garantizarle antes, empleo o servicios? Hasta ahora era empleo. Al menos todas las teorías y todos los estudiosos coincidían en ello. Desde hace unos meses crece lentamente el número de entendidos en la materia que dicen que no, que con empleo no basta; que si antes no hay servicios, por mucho empleo que se garantice el ser humano no se queda en un lugar con insuficiente atención sanitaria, con escasos recursos educativos, con comunicaciones deficientes. En definitiva, que hay que garantizar servicios para que haya mano de obra y pueda llegar el empleo. Y esto dicho en una comunidad en la que el 60% del empleo, ¡el 60%!, se concentra en 13 poblaciones, ¡13!, de 2.248.
El problema de la despoblación es mucho más grave de lo que parece. Y tiene pinta de no solucionarse a corto plazo. Es de esos problemas que tendría incluso que estar fuera de la refriega política para poder encontrarle solución con el máximo sosiego posible. No parece que el PP y el PSOE vayan a ponerse de acuerdo para consensuar la Agenda de la Población. Por antecedentes. El PSOE ya dijo sí una vez y se hizo cómplice y corresponsable del fracaso del anterior plan de Herrera. Además, están tan cerca las elecciones y este problema da tanta pólvora contra el adversario en una campaña electoral?
Febrero, el mes que algunos si pudiéramos suprimiríamos del calendario, dará que hablar en Castilla y León por muchas cosas, pero sobre todo porque se conocerá qué propone Herrera para luchar contra la despoblación. Todo un dilema para el presidente. Y una materia de reflexión, de mucha reflexión. ¿Saben nuestros políticos cómo se vive en los pueblos pequeños? Y, lo que es peor, ¿se sabe en las ciudades? ¿Hay conciencia en la sociedad del problema de la despoblación? Por ahí habría que empezar. Para reflexionar sobre ello, el maestro Leguineche echa mano del novelista Milan Kundera y de la obra de éste "Art du roman": «Hace algún tiempo que el río, el ruiseñor y los caminos que atraviesan la llanura han desaparecido de la cabeza del hombre. Nadie parece necesitarlos».
Sobre este blog
La Espita
laespitaJ. I. Foces, jefe de área de El Norte de Castilla, expone aquí sus opiniones sobre nuestra región.
Categorías
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Archivos
Secciones
Últimos Comentarios
- Pactos tengo... 1 comentario eva
- De la propuesta, al cargo 1 comentario topogomara
- ANTÓN, EN SU AÑO 4 comentarios De lo mejorcito Quien te ha visto elena patricia
- ¿Y LA AJENA? 1 comentario SOS Patrimonio
- "BIEEENVENIDOSSS" 1 comentario Montagnac
