De los mendilibarianos, el menos

Mendilibariano. Suena raro. Mucho. Casi tanto como el lexema del sustantivo del que deriva el término. Voy a recurrir al avatar de que capitanea esta página para aludir a esa frase que habla de «la óptica del último gran ídolo blanquivioleta, José Luis Mendilibar».

Mendilibar protesta tras una acción de su equipo / Aupapucela.comDespués de su última aparición pública -a expensas de la rueda de prensa de todas las semanas- de las palabras del técnico de Zaldibar en Radio Marca se denota cierto desasosiego hacia una plantilla que no termina de asimilar las bases, sus bases, está claro.

Si algo ha caracterizado al Real Valladolid desde el desembarco del vasco es su símil con los de Fuenteovejuna. Los Bea, Llorente, Pedro López y un largo etcétera eran capaces de dar vueltas sobre sí mismos si Mendilibar lo ordenaba. Fe ciega en un técnico, su técnico. Ahí radicaba su fuerza. La 'yihad' blanquivioleta acabó en un ascenso fulgurante. Esos mismos mimbres mendilibarianos fueron los que dejaron al equipo en Primera, en la campaña del retorno. El equipo creía. No le hacía falta ver para confiar en esa resurrección, en esa vida después de un gol encajado o ese despertar después de la caída más estrepitosa.

En la segunda temporada, en la de la consagración, algo ocurrió. Algo varió en el seno de la 'guerra santa' pucelana. Los acólitos ya no eran tantos en un vestuario que pasó de rozar la UEFA a iniciar una de las rachas más funestas de la historia del club, ‘deportivos’ al margen.

Con la reestructuración del equipo y el lavado de imagen, por otra parte necesario, los cimientos de la Doctrina Mendilibar se resquebrajaron obligando al entrenador a volver a iniciar el libro por el capítulo uno. Apostó por la vieja guardia para enseñar el camino a los nuevos. Sólo Diego Costa se llevó los dvds de Joseba Llorente. El resto apostó por la ciencia infusa y después de cinco meses en el mismo pupitre, el entrenador sigue señalando con la regla la misma palabra. No hay reacción en los nuevos. Ni recambios para jugadores como el cuestionado Álvaro Rubio. «Yo no voy a tirar piedras contra mi propio tejado, y si apuesto por él es porque sé que ninguno me va a dar lo que el me proporciona», ha explicado en los micrófonos de la 'M roja'.

Es el mensaje de un técnico cabezota, pero que no da un paso sin asegurar antes el otro. «Se juega como se entrena», ha añadido, en una clara referencia a las ausencias de jugadores que el público se cansa de solicitar. Futbolistas no convencidos que han provocado que el equipo actual sea de los mendilibarianos, el menos.

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

casper

casper dijo

Ahora la culpa la tienen los jugadores, no? el es un bendito que nunca hace nada mal. Tiene a jugadores como Haris en el banquillo, pero el no se equivoca. Alberto Bueno no pisa un terreno de juego en meses, pero es que es mejor nauzet. Canobbio esta para los leones pero no hay sitio para el chaval. El no mira a la cantera, pero eso es culpa de olabe. Por favor, ya está bien de defender a un entrenador que nos devolvio a primera, pero con el que no se puede soñar mas alla de la salvacion pirrica

ahuja

ahuja dijo

aki vuelan las camas. y los jugadores le tienen una de más de 3 metros! se ve a la legua

tachuela

tachuela dijo

a mi la defensa a ultranza de este entrenador me parece desmedida por parte de la prensa de esta ciudad. acaso no habido casos anteriores a los que se ha crucificado por mucho menos? enfin vosotros pseudoperiodistas seguid asi

peternac

peternac dijo

hombres de poca fe. el trabajo siempre tiene recompensa y mendilibar ha resucitado a un club que iba camino de la desaparicion. ahora me mola ver como criticais a la persona que os ha sacado de pobres. exadle y ya vereis vuestro futuro...

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Sobre este blog

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La Mendilina

J.J.López periodista deportivo de El Norte de Castilla y colaborador de Aupapucela.com y Radio Marca sobrevuela la actualidad del Real Valladolid desde la óptica del último gran ídolo blanquivioleta, José Luis Mendilibar.

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