Adiós al destierro
Asenjo y Justo Villar parecían ser los elegidos de Mendilibar. Los encargados de defender el futuro blanquivioleta. ¡Y vaya si lo hicieron! Por lo menos el palentino, que se encargó de dejar al equipo en Primera antes de poner rumbo hacia el Vicente Calderón. Se lo merecía, todo hay que decirlo.
A Jacobo de nada le valió que desde la antigua Numancia los halagos se sucedieran día sí y día también. El ascenso del vallisoletano con el conjunto soriano había calado en la afición rojilla. Sin embargo, el bueno del canterano no acababa de cuajar en el proyecto. «Yo no puedo estar así. Lo que quiero es una solución y un lugar donde poder jugar», se cansaba de repetir.
Getafe fue su destino. Dolido por ser rechazado en la casa que le vio crecer, que le vio llegar hasta ese 1,93 que ha hecho de él un guardameta con unas condiciones envidiables. Jacobo Sanz. El incomprendido. El desterrado. «El año que viene será nuestro portero», aseguraba algún aventurado aficionado.
No le faltaba razón. Viéndole entrenar, nadie se atrevía a dudar de la categoría del canterano. Por arriba, por abajo. Bendito problema el de Mendilibar que tenía que ‘padecer’ en cada sesión las paradas de Asenjo, de Villar y de Jacobo. Y otros equipos, como el Betis, con Ricardo que, sin ofender, pudo ser una de las razones del porqué un equipo se quedó en Primera y el otro tiene que lidiar con el retorno. Cosas de porteros. Valladolid se está acostumbrado a los grandes reflejos. Algún día se echará de menos.
Jacobo tuvo que marcharse con más pena que gloria y con las promesas de qué la próxima temporada sería la definitiva. No las tenía todas consigo. No quería volver a ser carne de cañón en el cuadro de canteranos. No quería oír hablar de cesiones o suplencias. «Este tiene que ser mi año», le comentó a sus más allegados al comienzo de la pretemporada. Sus actuaciones con el Getafe tenían que haber valido para algo. Sus paradas en tierras británicas también. Tocaba dar el estirón, como redactaba algún compañero muy acertadamente ¡Vaya si lo dio!
El cancerbero blanquivioleta consiguió que el debut del equipo fuese una continuación de aquel partido agónico ante el Betis, sólo que en esta ocasión los guantes los llevaba Jacobo en detrimento de Asenjo. Sus paradas evitaron la derrota y, de paso, le valieron para hacer olvidar al palentino. No muy lejos, el de San Juanillo ya llevaba tres en el saco. Cosas de porteros.
La actuación de la ‘torre’ vallisoletana de momento servirá para que los aplausos de Zorrilla no se limiten a esa peña perdida en la grada sur, como antaño sucediera. Jacobo ha llegado del destierro para sentar cátedra. Era su momento.
Sobre este blog
La Mendilina
J.J.LópezJ.J.López periodista deportivo de El Norte de Castilla y colaborador de Aupapucela.com y Radio Marca sobrevuela la actualidad del Real Valladolid desde la óptica del último gran ídolo blanquivioleta, José Luis Mendilibar.
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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Pablo dijo
jacobo es un chico especial, y aunke ahora demuestre todo lo que vale, todos sabemos que cada vez que abre la boca la prepara. Seguro que Mendilibar cuenta con ello y le tendrá bien enseñado, por la cuenta que le trae. QUE NADIE SE OLVIDE DE JUSTO!!!
tascon dijo
Jacobo es un gran portero como dice el jefe de deportes en su punto de vista, pero aún debe demostrar que puede ser el portero del Real Valladolid. Hay que darle tiempo y evaluar.
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