11 Mar 2010
La máquina de la verdad
Sólo palabras, está claro. Porque el fútbol hace mucho que desapareció de las botas de unos jugadores al borde de un ataque de nervios. Las mismas frases que se repiten hasta la saciedad desde la jornada uno. «Con dos victorias todo cambiará». Hasta las narices de la dichosa muletilla. «Es algo psicológico». Sólo que en este caso dos miligramos de ‘tafil’ no son suficientes.
Tampoco el relevo en el banquillo. Ni el supuesto salto de calidad que ha dado el equipo, que ríanse los regates de Goitom a Puyol. A Manucho habría que atragantarle con los vídeos del debut de Onésimo o quizá el de cualquier futbolista de cualquiera de las dos ligas bancarias para intentar demostrar que su fichaje no pasará a engrosar las filas de los grandes 'pufos' de la Liga Española. Buen representante. Ese sí que es de 10. El «está a sus cosas» hace mucho que me dejó de hacer gracia. Es más, me irrita. Y más cuando pienso que no será él el que sufra cuando la próxima temporada el Huesca pasee su escudo por el electrónico de Zorrilla.
Y mientras, ataques de testosterona que no le hacen ningún bien al equipo, y que indican que la cosa está peor de lo qué imaginábamos. De poco valen los paños calientes de un presidente que en las últimas horas ha hecho de apagafuegos por todo el circo mediático nacional -irritadores sedientos de carnaza incluidos-. No ha habido un claro mensaje más que el ya repetido y cansado 'yes we can' de Obama. También ha perdido la gracia. Para mí la perdió toda después del día del Mallorca.
Después del baile de San Mamés, alguno aún cree que en sus botas está la partitura entera de 'El Lago de los Cisnes' |
Bemoles tiene que aún hubiera alguno que presumiera de botas delante de Toquero. Si no lo veo no lo creo. Encima 'chulapas'. Casi entiendo a Marcos. Después del baile de San Mamés, alguno aún cree que en sus botas está la partitura entera de 'El Lago de los Cisnes'. ¿Hay que apartarlo? Sobra la pregunta. Al igual que un debate que no debía haber saltado a los medios. De ahí que la cosa está peor de lo que nos imaginamos. Piensen mal y acertarán. ¡A los botes! La desbandada ha comenzado y las declaraciones de Marcos sólo agilizarán la marcha. A muchos se les ha puesto cara de culpables y no sería de extrañar que en dos o tres jornadas, y con el barco ya encallado, salgan a hacer más leña del árbol caído.
Y el futuro es negro. Más oscuro que el tizón y todo por un proyecto erróneo que termina con el sueño de un ascenso fulgurante que tuvo su culmen en un récord histórico de abonados. Decía Harlem, «¿qué quieres, que Manucho te lleve el carnet a casa?». No oiga, mejor que no, que para entonces sólo seré un abonado frustrado con el único derecho de solicitar de nuevo el ascenso.
Declaraciones de rectificación de Marcos (NorteCastilla.es)
22 Feb 2010
La moneda de Raúl Navas
Antes de llegar, lanzó una moneda. Si salía cara, apostaría al blanco y al violeta. Sin dudas. Sin dilaciones. Sería su nuevo hogar. Dejaría su San Jerónimo natal -allí donde precisamente un vallisoletano como el general Queipo de Llano reprendiera a cientos de sevillanos- y arriesgaría por la meseta castellana.
El desafío de Raúl Navas (Sevilla, 11-06-1988) comenzó el mismo día en el que dejó a un lado su pasado sevillista, un pasado de más de doce años, para enrolarse en las filas del Real Valladolid B a las órdenes de Onésimo. No había cruz en aquella moneda. No hubo lugar para las negociaciones entre uno de los centrales más prometedores del Pizjuán y el club que le vio crecer.
El jugador, que la pasada temporada llegara a disputar tres encuentros con el Sevilla Atlético en Segunda División, apostó por hacerse fuerte en los Anexos como receta para triunfar en el mundo del fútbol. No le importó que en la zaga del Promesas ya hubiera jugadores con experiencia en el primer equipo como Aridane. Aterrizó en la Avenida del Mundial 82 y enseguida se hizo imprescindible en los planes del entonces técnico del filial, Onésimo Sánchez. «Es un central muy aplicado y trabajador», asegura el ahora entrenador del primer equipo. Para el preparador blanquivioleta, «Raúl es un futbolista que ha mejorado muchísimo en aspectos tácticos y que cuenta con un gran golpeo de pelota». Sus lanzamientos de falta ya le han dado un buen zurrón de puntos al líder del Grupo VIII en Tercera División.
Jolgorio en los Anexos
La apuesta de Raúl, a tenor de su primera convocatoria con el primer equipo, ha sido acertada. Todo ha sido progresión desde que aterrizara en los Anexos. Los aledaños a Zorrilla están de enhorabuena porque en aquella moneda no hubiera más opciones que la cara. El joven sevillano ha crecido a la sombra de Onésimo, y su solvencia defensiva, unida al hecho de ser un zaguero que se desenvuelve con el balón en los pies y que destaca en el juego aéreo, le han valido el primer salto con los 'mayores'. También las bajas en la defensa, está claro.
La convocatoria del joven central ha sido recibida con jolgorio dentro del vestuario del Promesas. «Es una gran noticia para todos nosotros, porque significa que estamos en el buen camino», explican desde el segundo equipo. Onésimo cuenta con ellos. Navas lo sabe. Lo aventuraba el mismo día que tiró la moneda y se olvidó de ella.
17 Feb 2010
Planta baja
Ya ha sonado la campanilla aunque no se haya abierto la puerta. La bajada ha sido prolongada, que no acentuada. Suave, como la de esos ascensores de los pisos caros. Ni se han dado cuenta. Han pasado del octavo piso –nunca más arriba en esta Liga- al penúltimo puesto y de ahí, o coge el pico de minero, o será complicado que baje. Planta baja y al sótano por las escaleras. Ya habrá tiempo para planificar la marcha por la escalinata.
Por segunda semana consecutiva y desde aquel 1 de noviembre de 2007, el Real Valladolid ocupa puesto de descenso a Segunda División. Es más, después de la victoria del Tenerife y del Málaga, ha comprado una rifa más para la Liga Adelante. Sin embargo, peor no puede estar. Planta baja. La flecha ya sólo puede dirigirse en un sentido y el mensaje pesimista cala demasiado hondo como para sublimarlo en demasía.
La situación, casi a ras de suelo, invita a la ascensión, por mucho que el sendero sea abrupto y la montaña se asemeje al Kilimanjaro. Metros y metros de empinada pendiente amenanzante y un único objetivo: superar los tres escalones soterrados. Visto así, y tras el paso del Zaragoza, la altura disminuye. Curioso lo del equipo maño, han pasado tres años desde la última vez que visitó Zorrilla y sigue jugando a lo mismo… a nada. Falta una nueva cerilla para que La Romareda arda, ‘suazos’ al margen. Por ahí puede llegar otro halo de esperanza. Sólo quedaría un escalón. Sólo uno. De verdad. Un pasito para salvar una temporada funesta digna de los mundiales de Mortadelo y Filemón.
Sólo hay que dar un pasito para salvar una temporada funesta digna de los mundiales de Mortadelo y Filemón |
Casi hay que echar la vista al pasado y recordar con añoranza aquellas campañas de Moré o de Manzano en las que el equipo se quedaba sin objetivos en el mes de marzo. En los tres últimos, no se ha podido vivir un final de Liga tranquilo. De esos de tazón de palomitas observando como son otros los que viven el último minuto con el marcapasos saliendo por la boca. Sevilla, Huelva… mejor que no sea Barcelona, o que si lo es, que el Camp Nou esté ya de vacaciones estivales y con Iniesta y compañía preparando el desembarco en Sudáfrica.
El objetivo es simple. Nada de engorros cuánticos. Ni teoremas de Pitágoras aderezados con unas gotas de Fibonacci. Sólo 42 puntos. La planta baja no requiere de más. Nada de elevar la mirada por encima del cuarto piso. Eso es para aventureros sin techos de cristal. Aventureros acostumbrados a darle a la sirena cuando el ascensor baja más de lo esperado. No hay necesidad de llegar hasta la planta baja. En el cero, el consuelo está en saber que no existen salidas subterráneas. No hay toboganes con dirección al infierno. 'C´est fini'. A partir de aquí, en el ascensor sólo hay una flecha.
08 Feb 2010
1 de noviembre de 2007
Para la mayoría de los mortales es sólo una fecha. Para los creyentes un día en el que honrar a los seres queridos que se marcharon sin remedio. Roberto Dueñas o Igor González de Galdeano celebran su cumpleaños, mientras que los amantes de las aventuras rememoran el paso de Magallanes por su estrecho.
De aquel histórico viaje pasaron 487 años hasta aquella mágica noche en el José Zorrilla. Mágica por el lleno del coso pucelano y mágica porque la familia blanquivioleta estaba unida. Equipo y afición, pese a que en el casillero sólo ondeaba una victoria, remaban en el mismo sentido.
El regreso a Primera y las señas de identidad del Real Valladolid, las que le valieron para tutear al Real Madrid y al FC Barcelona, corrían un tupido velo sobre la clasificación. El 1 de noviembre de 2007, el club entraba en puestos de descenso después de arrinconar sin suerte al gigante catalán. El equipo de Mendilibar caía hasta la décimonovena posición, merced a sus siete puntos en diez jornadas. Eran otros tiempos. Otras sensaciones. El club tenía billete para Segunda, pero en la rifa no aparecía su nombre. Había fé. Era una fecha mágica y había esperanza. Un día como ese, pero un siglo antes, National Geographic publicaba por primera el pecho desnudo de una mujer.
Desde aquel día ha llovido mucho. Ha habido llegadas y salidas. Despedidas con insignias y aterrizajes inesperados. Y después de dos años, tres meses y una semana, el equipo regresa a los puestos de descenso después del esperpento de Valencia, uno más esta temporada. En esta ocasión no hay efemérides que valga. Ni siquiera efecto Onésimo. Ni revolución. Ni nada de nada. El equipo saca billete para la Liga Adelante con un crédito nominal e intransferible. Sólo el Xerez parece capaz de arrebatarle la rifa antes de que termine la campaña. Atrás quedan las sensaciones de aquel lejano 1 de noviembre. Sin noticias de la entrada de Napoleón en Austria o de la muerte de Severo Ochoa. No hay efemérides. Sólo el recuerdo de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Puestos a pasar el calendario. El próximo San Valentín se presenta sangriento. El Real Valladolid ha invitado a merendar –por aquello de la hora- al Real Zaragoza. En el menú, a la clásica rebanada de nocilla, se han añadido seis puntos que pueden dejar tocado al que los pierda. El 14 de febrero también puede quedarse grabado en las retinas de los aficionados, como aquel gol de Llorente, que aunque no fue suficiente para eludir los puestos de descenso dio alas al equipo para salir del agujero a la jornada siguiente y, precisamente, ante el equipo maño. Caprichoso azar el del fútbol. Ya en el presente, o mucho cambian las cosas, o tras la velada serán los locales los encargados de fregar los platos con música de fondo.
Los goles del Real Valladolid (Temporada 2007-08)
04 Feb 2010
Yodo de La Pilarica
Para Onésimo Sánchez la vida es sueño. Todas las personas persiguen el suyo. En el caso del nuevo entrenador del Real Valladolid este se encontraba en Zorrilla. En el primero del año se despertó sobresaltado. Quizá tuvo una visión de lo que podía ocurrir tan sólo un mes después.
Premonición o intuición de hombre de fútbol. De un perro viejo que se las sabe todas dentro del vestuario. Él inventó la trampa. El cambio de partitura era esperado por cierto sector del vestuario, pero por sus cabezas no pasaba que el nuevo pentagrama lo encarnara Onésimo, un hombre de la casa. Un remiendo muy de moda en el fútbol español. La crisis manda.
El día 1, no se lo pensó. Casi sin quitarse las legañas, cogió las llaves del coche y se marchó a los Anexos a ver si Zorrilla y los suyos seguían allí. Hombre de fútbol, devora balompié desde que jugara con latas o botellas de lejía en su Pilarica natal. Allí, a pie de campo, seguía el entonces entrenador impartiendo una leve sesión para evitar que sus jugadores se castigasen en exceso en Nochevieja. Onésimo también apostó por empezar el 2010 -su 2010- con fútbol y en su casa. Para bien o para mal, el ex jugador, que comenzara su vida deportiva de portero, pese a que luego pasara a la historia por sus regates, no olvidará este año -su año-, el de la consagración como técnico después de una hoja de servicio intachable con el filial y con el Huesca.
Sin embargo, ‘One’ sabe que no es oro todo lo que reluce. Sabe que el club, que ya le puso las maletas en la puerta en una ocasión, no atraviesa su mejor momento. Que a la casa de Olabe le fallan los cimientos y que la herida en el vestuario aún no ha cicatrizado. Yodo. Yodo de la Pilarica para un corte del que se desconoce aún la profundidad.
«Es un ejercicio de promoción interna», explicó Suárez tras el nombramiento. Es un apósito para una hemorragia que ha devorado a Mendilibar y que amenaza con truncar la espectacular temporada de las categorías inferiores. Onésimo no es Julio Velázquez, ni Julio es Juan Carlos Pereira y así hasta el cadete b. Todo por el primer equipo. Todo por el no de Juande Ramos. Era la gasa escogida, pero ahora habrá que esperar a que el botiquín blanquivioleta alivié la aflicción de un equipo que de momento ha entonado el mea culpa y sobre el que planea la desbandada.
Presentación de Onésimo (NorteCastilla.es)
02 Feb 2010
El ocaso de Zaldibar

Desde que llegara el 21 de junio de 2006 y hasta el 1 de febrero de 2010, día en el que se ha consumado el canto del cisne, el ya ex técnico del Real Valladolid ha movilizado a la opinión pública. Desató la locura con el meteórico ascenso del equipo. Su forma de ser, cabezota, pero honesta, aglutinó a buena parte de la afición. Mendilibariano, seguidor del Valladolid que comulga con las tesis de un técnico que apuesta por el trabajo y la intensidad como recetas para alcanzar el éxito. No mendilibariano, aquel seguidor blanquivioleta que reconoce el mérito del ascenso, pero que no cree que el vasco sea un preparador válido para la Primera División.
El de Zaldibar se ha caracterizado siempre por su sencillez. Muchos otros entrenadores en la temporada de su ocaso habrían puesto el grito en el cielo con la falta de efectivos. De hecho, las incorporaciones invernales -Keko, Del Horno y Sereno-, sólo dan la razón a los que creen que la planificación ha sido muy mala. Ni un atisbo de cordura. Mendilibar se ha vuelto loco en la búsqueda de un problema al que no ha encontrado solución y que ha terminado por devorarle. El fútbol no entiende de sentimientos. A Marcos sólo le han faltado las lágrimas para certificar su desazón ante la marcha del último gran ídolo blanquivioleta. No es que hiciera más que Goyo Manzano, ni que Moré, ni que Don Vicente, pero su ciclo se caracterizó por la pasión que arrastró a su paso. Devolvió la alegría a una afición cansada de tanto pichón cierrabares y creó un vestuario que tenía en Mendilibar a su Mesías.
Su devoción por el Real Valladolid implica una salida más airosa que la de la puerta morada de la zona mixta del Estadio José Zorrilla |
Fue el germen del ascenso y de la primera permanencia. Luego la guardia pretoriana menguó y la renovación del vestuario engulló al ex del Athletic y del Eibar. Él no se merecía esta salida. Mendilibarianos y no mendilibarianos coinciden. Quizá el adiós debió llegar tras el partido del Betis y la segunda salvación in extremis. Sin embargo, es complicado renunciar. Ni Guardiola -Mendilibariano confeso- ha conseguido tener voluntad.
No es tarde para homenajear a 'Mendi'. Es más, debería ser una autoimposición a un club por el que ha hecho tanto y al que ha devuelto a la élite. Durante casi cuatro años Mendilibar ha sido sinónimo de Valladolid, de blanquivioleta, y ahora también la pasión que ha desatado su ocaso implica una salida más airosa que la de la puerta morada de la sala mixta del Estadio José Zorrilla. No se puede, ni se debe olvidar la labor de un técnico que, para bien y para mal, ha luchado por los más de 80 años de historia de toda una institución que ya nunca olvidará el nombre de Zaldibar.
Rueda de prensa de la presentación de Mendilibar (21-06-2006)
Rueda de prensa de despedida de Mendilibar (02-06-2010)
29 Ene 2010
El canto del cisne
Como me gustaría equivocarme. Cuando sale el tema, miro para otro lado o busco un paño con el que taparme los ojos, pero cada vez es más certero. Ha sonado el último canto del cisne, de un cisne llamado Mendilibar que, como el mismo asegura, tiene las maletas listas. No hoy, ni ayer, siempre las ha tenido en la puerta. Pese a las buenas palabras, sabía que en el Real Valladolid no llegaría a ser Sir, más que nos pese.
Esta temporada no lo ha visto claro. No ha querido oír hablar de renovación, una actitud que le honra. En los últimas apariciones públicas sus palabras se han asemejado a ese cante melodioso que creían los poetas de la Antigüedad que emitía el cisne como premonición de su propia muerte. No funciona y la sintonía empieza a traspasar los muros del José Zorrilla.
Algunos hasta se atreven a aventurar su próximo cante. Él asegura no sentirse presionado. El club prefiere obviar la palabra ultimátum, pese a admitir entre líneas que si el equipo no reacciona ante el Almería, el último ídolo de la afición blanquivioleta se marchará por la puerta de atrás. Sin ruido. Con un cante melódico que lleva resonando desde el mismo día que dejó de ser fiel a sus principios. Desde el día en el que se plegó a la actitud de unos profesionales que no han sido justos ni con su profesión ni con el sentir de una afición que ha hecho un esfuerzo para acompañar a su equipo en unos momentos tan delicados.
Hay excepciones, está claro. Hay jugadores que aunque no salen las cosas, se dejan la piel en cada entrenamiento, en cada partido, incluso, cuando ven como el de al lado se pasea sin el menor respeto hacia sus compañeros. Luego es más fácil aludir a que el público no anima igual cuando viene el Barcelona que el Xerez. Ellos tampoco corren lo mismo o, quizá sí, ya que han mantenido la misma línea decadente, renovaciones al margen.
Algunos jugadores obvian el canto del cisne de su entrenador a la espera del cambio de partitura |
Mejor uno, que 24, está claro. Es más barato. Los bandazos le han condenado. Es el momento de preguntarse si José Luis Mendilibar solicitó el cambio de cromos o la colección ha llegado desde más arriba. Hay demasiados ‘repes’ en el vestuario y pegatinas que aún no se han adherido a la página blanquivioleta. Falta implicación, carácter, uñas, dientes y regresar a los orígenes a una mendilina que ha dejado de impregnar el adn de la actual plantilla. Apenas recorre los laterales y el centro del campo. Al resto le suena a chino.
Este mismo artículo, repite las mismas ideas que pudieron plasmar otros como ‘De los mendilibarianos, el menos’ escrito hace un mes, o lo que es más grave ‘El ADN de Fuenteovejuna’, una entrada del 30 de septiembre. Después de cuatro meses el equipo sigue en la recta de salida, y sólo se mantiene en pié gracias a la chapuza de equipos como el Zaragoza o la falta de recursos del Xerez y del Tenerife. Y el canto cada es más elevado, aunque está próximo su final. En la actual situación aún hay muchos que siguen haciendo la guerra por su cuenta. Que si el público, que si no juego, que si, que si… y el equipo perdido. Algunos tratan de adivinar de dónde viene el cante, como si de la luz de poltergeist se tratara; mientras otros lo obvian a la espera del cambio de partitura.
20 Ene 2010
Cuando el infierno moja
Resulta extraño. Inverosímil. Casi podría tratarse de un episodio violento de ciencia ficción. Un poltergeist juguetón que requiere de una explicación larga y detallada del porqué de su vagar sin sentido.
El Real Valladolid es un infierno mojado. La prueba está en lo que sucederá el sábado ante el FC Barcelona. Jugarán al popular ‘¿Quién es quién?’ a la vera del poeta en un ejemplo de cómo intercambiar los papeles de manera estremecedora. Sí, el cielo está en llamas, o si no es que el Mundo se ha vuelto loco. Cómo si no se entiende que el tiburón hambriento apueste por la forma de subsistencia del pez chico y éste a su vez se meta el anzuelo de golpe.
El sábado, el Barcelona saldrá a la moda en Zorrilla. Dará un ejemplo de cantera, mientras los locales seguirán buscando un sedal mejor con el que encandilar al 'pezqueñín'. No gracias. El Real Valladolid ha olvidado sus orígenes. Ha pasado de los Anexos. Carlos Lázaro será ese último coletazo para la galería de un equipo que hace mucho que se olvidó de la fórmula para crecer.
Duelo de contradicciones. El pez infante apuesta por centrales de la Liga qatarí o por exiliados de otras fábricas que, incluso, pueden llegar a seleccionar en su jardín; mientras el tiburón, llámese éste FC Barcelona, presume de gladiolos con un palmarés envidiable. Cierto es que no es comparable el cielo y el infierno, sobre todo cuando hay dinero de por medio, pero si no se intenta o se obstaculiza nunca podrá equipararse.
Carlos Lázaro será ese último coletazo para la galería de un equipo que hace mucho que se olvidó de la fórmula para crecer |
En ese 'inférnum' mojado no habrá ni un solo jugador fogueado en el Pisuerga. Jacobo estará en su casa. Carlos Lázaro preparando el partido con el filial del Numancia y Baraja se conformará con saludar a Pep Guardiola desde el banquillo. El resto de los que pudieron ser comprarán el partido y lo verán con un cuenco de palomitas. Jesús Rueda y Álvaro Antón se podrán de acuerdo para escoger casa. «En la tuya o en la mía», para ver si el pez chico se come al grande. De sueños vive el hombre. Asier, el último repudiado de la cantera, deshará las maletas en algún Segunda a pesar de los suspiros de la Ponferradina.
Será la vida al revés. Una contradicción en toda regla al ver al todopoderoso apostar por los de casa, mientras el pequeño mira hacia otro lado y se ciñe a una cláusula contractual que en filosofías como la de San Mamés serían la mofa generalizada. No es de extrañar que en el Camp Nou saquen pecho y enarbole el espíritu catalán. Los diez canteranos azulgrana llevan la Diada inculcada desde su niñez. Aquí, los que defienden el blanco y el violeta apenas saben qué es la tierra de campos o el significado de la batalla de los Comuneros.
Cuando el infierno moja, sólo los hechos hacen brotar la llama.
12 Ene 2010
Mensaje en una botella
Posiblemente se pierda entre las olas. Es complicado que un recipiente de estas dimensiones llegue a buen puerto. Hace seis años Xavi Moré, Óscar o el propio Caminero la lanzaron a las aguas del Pisuerga. En sus cabezas un deseo, que cuando se abriese alguien recordara que lo de aquella temporada no podía repetirse.
En aquella cuartilla, perfectamente doblada e introducida en una botella, la plantilla del Real Valladolid entonaba el mea culpa de uno de los capítulos más bochornosos de la historia del club. El equipo se iba a Segunda después de una segunda vuelta desastrosa en la que los jugadores y el cuerpo técnico se olvidaban de que de las rentas no se vive. Amén, que lo hicieron. Desterraron a un club histórico, a la seña de identidad de toda una ciudad, a vagar tres tristes años por la división de plata y los jugadores rubricaron una carta que aún no ha sido descubierta.
Ahora sería un buen momento para peinar el Pisuerga. Me da lo mismo que se haga a la altura de Santovenia o de Cabezón, pero tienen que encontrarla. La actual plantilla tiene que leer aquel párrafo en el que Losada habla de los problemas extradeportivos, o en el que Fernando Sales juega a deshojar la margarita mientras en su armario ya permanecía doblada la camiseta del Sevilla. Aplíquese el cuento él que se de por aludido. Es pronto para bajarse de una nave que, aunque hace aguas, aún cuenta con eslora para rato.
Un poquito más abajo y carcomidas por el paso de los años y el efecto del agua se encuentran las palabras de Fernando Vázquez. Él también presumía de fidelidad a sus ideales. De plantarse en el Bernabéu con la idea de protagonizar el próximo chotis de la Virgen de la Paloma y acabar siendo el hazmerreír en alguna comparsa del Carnaval de Cádiz. Avisa a sus descendientes. Habla de estar abierto a nuevas ideas. A no caer en la desidia de los años y a amoldarse a un club ajustado que rara vez peca de osado. Aunque borroso se puede leer la palabra conformismo.
Las maletas de 'Mendi' ya no tienen un candado a prueba de cabezonerías y contestaciones. Sus jugadores se encargan de recordárselo |
Toda la plantilla firma justo debajo de la frase que abre el mensaje epistolar: no puede repetirse. Sin embargo, la pasada temporada y con la botella aún perdida, apareció un guión similar. La película, encuadrada en el género de de terror, no podía digerirse ni con la ayuda de las palomitas. Pedro León emuló a Sales y Goitom se puso el disfraz del ‘Chino’. Alguno más se ajustó el traje de su predecesor. Hablar de Regreso al Futuro, sería demasiado obvio. En esta campaña, a más de uno el sastre ya le está confeccionado la indumentaria sin ninguna gracia. Y lo peor de todo es que las personas que aún recuerdan aquella carta ya han aludido al mensaje que ocultaba. «No lo veo tan mal como hace seis años», recuerda Suárez. «El descenso es muy duro como para repetirlo», esgrimió el capitán Marcos hace ya algunas jornadas.
Y el barco sigue a la deriva, perdido entre los bandazos del último ídolo de la afición. Sus maletas ya no tienen un candado a prueba de cabezonerías y contestaciones. Sus jugadores se encargan de recordárselo cada jornada. No comulgan con un sistema, pero tampoco con una actitud. Lo hemos visto miles de veces. A la puntilla del doblado de la cama se suma una disposición errónea que exaspera al más pintado. En la carta no hay referencias técnicas, y mejor, porque no sabrían por donde empezar en esta nueva versión de cómo inmolarse sin apelar a la guerra santa.
El único clavo, ya oxidado por el paso de las jornadas, está en que la botella no haya traspasado las fronteras fluviales y a estas alturas navegue por el Ebro o haya desembocado ya en el Atlántico, y en las islas la encuentren primero.
07 Ene 2010
El bueno de la película
Nunca podría ser el malo de la película, por mucho que se empeñase. Podría marcharse de Zorrilla con tres ases o invitado comer a algún restaurante de moda –para que nadie se me enfade- y, pese a no ir de blanco y violeta, saldría ovacionado.
Hay actores que nunca podrían enfundarse el papel de malo-malísimo. Sería inimaginable ver a Harrison Ford hacer de terrorista soviétivo en 'Air Force One' o a Elijah Wood dejar de lado su carga con el anillo único y pasarse a las filas de los orcos de Mordor. Con Sergio Asenjo pasa algo parecido. Sería imposible verle en el papel de villano. Ni siquiera en el del popular 'doscaras' de 'Batman Forever'. Pase lo que pase siempre será el niño bonito de la afición blanquivioleta.
Con él, todo sería más fácil. Cierto es que la portería vallisoletana está bien defendida con Justo, Fabricio o Jacobo, pero con Asenjo tenía una estrella más. Paseaba la estampita por los campos de media España. Y es que el meta palentino, al igual que su icono Íker Casillas, tenía algo muy demandado bajo los palos: suerte. Podía ser el gol más fácil del mundo que si no lo atrapaba, el balón se estrellaba sin remedio contra cualquiera de los tres palos de la portería. Así sucedía una y otra vez. Ahora dicen que ha perdido el favor de la Diosa y que es parte del problema del Atlético de Madrid.
Resulta complicado creer que el mismo portero que desesperó a Oliveira y dejó al Real Valladolid en Primera haya perdido su estampa al cambiar el Pisuerga por el Manzanares. Él no puede hacer de malo, por lo menos en Zorrilla, algo que por primera vez puede volverse en contra del conjunto local. Desde que debutara en la portería del fondo norte siempre ha defendido el pabellón de los de Mendilibar. Siempre ejerció de bueno de la película. Hizo de séptimo de caballería cuando sólo se veían flechas de los indios y sirvió de héroe de la aerotransportada británica cuando a Holanda se la daba por perdida.
«Iba enfilado para el primer equipo», recuerda alguno de sus compañeros en las categorías inferiores. «Tenía una flor siempre bajo el brazo», esgrime. La flor del héroe que escapa cuando el tren está a punto de pasar o en el momento en el que la mecha llega a su fin. Ese es Asenjo, o por lo menos, ese era el que jugaba entre las cuatro paredes de Zorrilla. En el coso blanquivioleta siempre es la estrella del reparto y, por una vez y sin que sirva de precedente le pondríamos la cara del malo.
Sobre este blog
La Mendilina
J.J.LópezJ.J.López periodista deportivo de El Norte de Castilla y colaborador de Aupapucela.com y Radio Marca sobrevuela la actualidad del Real Valladolid desde la óptica del último gran ídolo blanquivioleta, José Luis Mendilibar.
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