16 Mar 2010

TANTO QUE CONTAR…

Desde que comencé a escribir este blog, me he esforzado mucho, tomando cada palabra que he escrito con responsabilidad, y atendiendo a los valores que su creación inspiraron, con los lectores y con El Norte de Castilla que me ha dado la oportunidad. No he cejado en ningún momento en mi empeño de satisfacer las esperanzas depositadas sobre mí desde que en Navidad de 2009 se me ofreciera esta oportunidad que vió la luz hace ahora dos meses. Sin embargo deseo y pretendo redoblar esfuerzos para cumplir con este compromiso que, ahora más que nunca, debe ser respuesta al alto honor que se me brindó hace unos días al colocárseme entre los veinte mejores blogs de elnortedigital.es y tener por ello derecho a aparecer entre redactores o jefes del periódico como un articulista más. Por ello, y antes de nada, quiero mostrar mi agradecimiento públicamente a quienes lo han hecho posible: todo el equipo que gestiona esta sección digital, a la dirección del periódico, y a cuantos visitan cada día este espacio dejando sus comentarios –críticos a veces, pero sobretodo cariñosos y de aliento– a lo largo de estas algo más de ocho semanas que llevo dirigiéndome al Valladolid más sediento de cultura. Todo ello me ha estimulado a seguir adelante, y a continuar aportando humildemente un granito de arena más al inmenso desierto de la Música. Espero no defraudar.

La pasada ha sido una semana difícil por la pérdida de don Miguel Delibes, pero no por ello ha dejado de estar plagada de actos dignos de mención.

Primero, el estreno de “La vida por delante” por Concha Velasco en el Teatro Calderón, donde todos pudimos oír de boca de la actriz y cantante que había sido nombrada Embajadora del Calderón por el Alcalde. Una vez más hay que felicitar a una corporación municipal que sabe leer en los ojos de los ciudadanos, y cumplir con este deseo que teníamos todos hace ya tiempo. Personalmente tuve el gusto de disfrutar de dicho espectáculo, donde la prima donna –de la que gentilmente recibí invitaciones para uno de los palcos y para felicitarla en su camerino– estuvo realmente soberbia. Le transmito desde aquí, también, mi más cordial enhorabuena.

También contó Valladolid, un año más, con el pregón de Semana Santa que anunció Ramiro Ruiz Medrano, presidente de la Diputación. Una abarrotada Catedral, que recibió el calor de todas las existentes autoridades políticas e institucionales locales y provinciales (e incluso nacionales –como Soraya Sáenz de Santamaría–, que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que se encontraban a su margen por razón del óbito del Escritor también asistieron), aplaudieron durante varios minutos unas palabras que incluyeron algo que se me quedó grabado: <<quien trabaja con sus manos, es trabajador; quien lo hace con su cabeza y sus manos, es un artesano; quien añade su corazón, a las manos y cabeza, es un artista>>. ¡Cuánta razón! y qué bien elegidas las intenciones de Lous Nizer en un texto que fue principalmente un canto al arte y a la cultura locales. Y es que todos los que prestamos una contribución al Arte sabemos lo importante que es el uso de la cabeza y el corazón en cada momento, y sabemos que lo uno, sin lo otro, nos convierte en meros ejecutores de los deseos de un verdadero artista. Un verdadero artista cual lo fue la siempre eficiente organista Pilar Cabrera que supo prestar el colofón a tan solemne acto con la magistral interpretación de la Tocata y Fuga en Re menor BWV 565 de J. S. Bach. Una acertada elección en el más idóneo de los momentos, en la que participó también Michael Reckling, inagotable director de los programas Música en la Catedral que en otras ocasiones han aparecido en estos blogs, y que serán abordados más adelante con mayor celo.

Y si el viernes la Primera Iglesia metropolitana nos hizo aplaudir de emoción, el sábado el mismo batir de palmas supo a dolor y a pérdida, pero demostró que los ciudadanos –al contrario que la Casa Real, esperemos que con razón sincera– saben inclinarse ante la Cultura cuando realmente hace falta. Como si fuera crónica de un hecho anunciado, la tarde de ese día dejó en Valladolid la repetición de la Misa Solemne del alumno predilecto de Antonio Salieri, Franz Schubert, por parte de la Coral Capilla Clásica que dirige Íñigo Igualador y que preside Paloma Yllera. Luis Santana fue el barítono (interpretando la parte de bajo), y Alain Damas el tenor –junto con otras dos formidables cantantes– desarrollando el que me consta fue un muy adecuado resultado. Al no haber podido asistir personalmente, no puedo extenderme en la valoración de este recital más allá de las palabras que me han transmitido parte de quienes en él participaron y algunos asistentes al público, pero nunca es mal momento para reiterar mi admiración por el maestro Igualador, con quien he tenido el honor de trabajar en alguna ocasión, y por la Sra. Yllera, que es mi referente en muchos aspectos del campo de la gestión.

Entiéndase que, a diferencia de las Reales Personas, si no pude asistir fue porque Les Luthiers me “retuvieron” en Madrid con su espectáculo Los Premios Mastropiero, una divertida sátira sobre los galardones de cine y televisión en clave de comedia, y enormemente genial en cuanto al campo de la música se refiere. Mi agradecimiento a quienes me invitaron al Palacio de Congresos de Madrid, que es donde se representará esta divertidísima obra hasta el 21 de marzo haciendo que la capital de nuestro país haga ver que, allí también, es primero la música y después las palabras.


Concha Velasco en un momento de la representación de "La Vida por Delante".

12 Mar 2010

LA SOMBRA DEL CIPRÉS… LE CUBRIRÁ SIEMPRE

Valladolid, Castilla y León, España, Su amigo El Rey, Europa: parada y fonda, las Letras, las Artes…, todos estamos de luto por la pérdida del hombre que supo durante casi 90 años de vida entregar sus fuerzas, sus energías y su talento, a la literatura. Toma ahora La Mortaja.

El único. El idolatrado hijo de Valladolid, Miguel Delibes, ha fallecido.

De una sencillez sin igual que mantuvo hasta el final –y que supo transmitir a Los Niños y nietos– no se le ocurrió otra cosa que responder <<es mucho metal para mí>> cuando le concedieron hace escasas semanas la Medalla de Oro de Castilla y León, y la Medalla de Oro al Mérito Turístico de Cantabria. Pero no han sido los únicos. Nombrado Doctor Honoris Causa por varias universidades españolas, además le fueron concedidos El Premio Nadal, el Nacional de Narrativa varias veces, el Fastenrath de la Real Academia Española, el Príncipe de Asturias de las Letras, el Nacional de las Letras, el Cervantes, la Medalla de Oro de la Provincia de Valladolid, al Mérito en el Trabajo, etc, etc, etc… ¡De todos… menos el Premio Nobel!

El Príncipe sueco destronó a nuestro querido Miguel. Muchos hacíamos campaña desde hace unos meses por conseguir que le otorgaran este galardón a través de varias páginas de Facebook y Foros de Internet. Pero nunca le llegó.

No es que a él, que afirmó -ahora vemos con cuánta razón- que <<al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales>>, le importara. Pero sí nos duele a los vallisoletanos que creíamos poder servir a la Historia y al Arte instando a que le premiaran con tan alto "trozo de metal". Se ve que para conseguirlo no bastan decenas de novelas internacionalmente famosas y reconocidas, decenas de años de servicio (incluido el de la guerra, como marino), decenas de años de esfuerzos y trabajo en su despacho inundado de libros y hojas de papel que nunca quería recoger y sobre las que apuntaba sus notas… Se ve que se ignoran los miles de artículos que escribió en El Norte de Castilla desde que tenía 21 años… Se ve que no hacen falta las pruebas de la importancia de un artista al que se honró poniendo su nombre al mejor auditorio de Castilla y León… Se ve que para conseguirlo hay que ser presidente de Estados Unidos y no haber hecho nada más que arquear una sonrisa perenne…

Pero nada de eso importa ya. Miguel emprende ya El Camino sabedor de que se lleva nuestro recuerdo y nuestro agradecimiento eterno. Y ahora que estrechará la mano al otro vallisoletano, José Zorrilla, somos conscientes de que se convierte él también en el espejo en el que se mirará la historia de las letras vallisoletanas. Valladolid no estará cinco horas con él –eso es para Mario–, estará tres días de luto y lloros, y por la eternidad. ¿Aún es de Día? Ya no… Y es que hoy será la única ocasión en donde sí serán primero las palabras -las Letras-, y luego la música.

He Dicho.


Miguel Delibes junto a SS.MM. Los Reyes de España.

09 Mar 2010

¡(Vino), mujeres y música!

Ayer, 8 de marzo, fue el Día Internacional de la Mujer. En él se conmemora la lucha del sexo femenino por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

Para todos quienes creemos firmemente en la igualdad de base entre ambos sexos, debe ser un día para auto convencernos de cómo individualmente cada uno puede ayudar a la sociedad a superar los complejos machistas (y a veces también feministas) que aún puedan perpetuarse en nuestra sociedad. Y es que, como rotulaba la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Huelva en un acto-concierto al que asistí ayer por la noche en el Gran Teatro de esta ciudad, “la igualdad es cosa tuya”.

Es por ello que dentro de mi limitado ámbito de acción, he tratado de hacer ostensible un intento de facilitar las cosas a nuestras compañeras en este Mundo, y así instauramos en la orquesta joven que dirijo y en la asociación que presido un sistema paritario e igualitario en el acceso a los puestos de responsabilidad. Porque una agrupación juvenil no debe centrarse sólo en los objetivos (artísticos en este caso) que tiene principalmente marcados, sino buscar también ese compromiso con la educación de la que somos responsables todos los que tenemos la suerte y la oportunidad de tutorear, entre otras edades, a niños y niñas de entre 14 y 18 años.

Explicado esto, he querido dedicar mi artículo de esta semana a rendir un pequeño homenaje a todas las mujeres que han sido de vital trascendencia, por una u otra razón, en el mundo y en la historia de la música. Porque son muchas a las que debemos nuestra más cordial reverencia, y porque muchas veces ha sido injusta la respuesta que los libros y la memoria han tenido con ellas. Es por ello que mucha gente cree que su paso por la vida ha ido de puntillas, o que la genialidad del sexo masculino las ha batido de forma insuperable.

¡Qué alejados están de la realidad, muchas veces! Y es que hay innumerables casos a los que podría referirme. Por ejemplo, Hildegard von Bingen (1098 – 1179), que entre otras tantas actividades destinó sus esfuerzos a escribir música religiosa con una destreza difícilmente superable 400 años antes que Tomás Luis de Victoria; Leonor de Aquitania (1122 – 1204), la primera trovadora de la historia; Rafaella Aleotti (1570 – 1656), una de las primeras directoras de música y fundadora de un grupo de cámara que llegó a actuar ante el Papa y ante la Reina de España, con notable éxito; Louise Adolpha Le Beau (1850 – 1927), pianista y concertista a quien la célebre revista Neue Musik Zeitung dedicó su portada en 1889.

Pero vamos a centrarnos en casos más destacados, divididos en cuatro subapartados:

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DE L@S NIÑ@S PRODIGIO

En el caso del varón, está claro que Wolfgang Amadeus Mozart se lleva la palma. ¿Pero es que acaso no ha habido mujeres que pudieron batirle en su propio terreno?

Elizabeth Claude Jaquet de la Guerre nació en Francia en 1667. Hubiera pasado por el alter ego del austriaco de no ser porque ésta ganó al salszburgués por casi un siglo de antelación… Su precocidad como músico le llevó a actuar ante el Rey Luis XIV a la edad de 6 años. Un año más tarde escribió su primera obra de importancia: una sinfonía (con un año menos con que lo hiciera el antes referido genio) y en los diarios parisinos aparecen críticas de algunas de sus actuaciones en las que se puede leer <<canta las cosas más difíciles, toca el clavicémbalo y es capaz de acompañarse a sí misma... Compone música y puede hacerlo en todas las tonalidades>>. La Real Academia de Música Francesa le estrenó su ópera Céphale et Procris que consiguió un apabullante éxito y en 1708 escribió y publicó el primer libro de cantatas en francés de la historia. Ni si quiera François Couperin pudo hacerle sombra en vida.

Aunque sea tópico, tampoco podemos dejar de referirnos a Mari Anne Walburga Ignatia Mozart (1751 - 1829), la hermana e hija de los compositores que llevan su mismo apellido. Parece probado que su valía como intérprete no era digna de admiración, pero que su talento como compositora podría superar a su hermano (al menos en las primeras composiciones de éste). Junto a Wolfgang y a Leopoldo recorrió gran parte de la geografía europea dando multitud de conciertos a dos y cuatro manos delante de los mismos reyes, nobles y autoridades religiosas a los que dejaba boquiabiertos el autor de Las Bodas de Fígaro.

Frente a lo que hizo Amadeus y –seguramente porque las mujeres suelen ser más responsables y trabajadoras– Mari Anne se quedó al lado de su padre y le obedeció en sus deseos, contrayendo matrimonio y dando a luz a tres hijos. Ello truncó posiblemente su prometedora carrera.

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DE L@S VIRTUOS@S DEL TECLADO

Sin duda alguna, al leer este apartado, a uno le llega a la mente el gran genio polaco Frédéric François Chopin. Compositor y grandioso pianista que nació en Polonia en 1810 y falleció en París en 1849.

Más longeva, aunque 9 años más joven, fue Clara Wieck (Leipzig 1819 – 1892). Quizá conocida por muchos por ser la esposa del también compositor Robert Schumann (no confundir con el hombre al que debemos la declaración que hizo posible la Unión Europea que hoy disfrutamos). Esta muchacha, además de ser preciosa –por lo que consta en declaraciones de la época– era una virtuosa del piano a la edad de 9 años; es decir, poco después de que Beethoven falleciera y cuando Chopin acababa de concluir (cum laude, eso sí) sus estudios como músico.

Ella fue la primera pianista de la historia (de ambos sexos) en interpretar en un mismo concierto las 32 sonatas para piano del citado maestro sordo, cuya dificultad de ejecución es tan notable que muchos encumbrados, a los que prefiero no citar, jamás se atrevieron a sacarlas adelante.

La señorita Wieck –señora Schumann después de 1839– fue inmensamente admirada precísamente por el propio Chopin. Pero también lo fue por Mendelssohn y Paganini, y por el escritor Goethe. Por su parte, ella –que sí tenía confianza en sí misma, sabedora de sus dotes y del inmenso trabajo que desarrollaba para espolearlas– adoraba a un siempre inseguro Johannes Brahms que se apoyó en ella en más de una ocasión. Es claro que sin este bastón de Clara, a parte de las sinfonías Quinta y Sexta (que podrían haber existido), el fuego se habría comido muchos más escritos en momentos de stress y decaimiento del autor del Réquiem Alemán y las veinte danzas húngaras.

Y por si no le debiéramos suficiente ya a esta incansable dama, le dio a Robert siete hijos que tuvo que cuidar y atender, añadiendo casi siempre al padre… cuya inestabilidad mental (se intentó suicidar varias veces, y no lo consiguió porque los transeúntes se pisparon de que un hombre saltaba al río) requirió que esta super-mujer tuviera que mantener económicamente a la familia con conciertos. Sin embargo –y por amor– como compositora, y a pesar de las numerosas invitaciones que le hacían animándola a componer, sacrificó su gran talento en favor de su marido, limitándose a inspirar y enriquecer con valiosas sugerencias el trabajo de éste.

Hay quien ve en sus lieder muestras de una madurez y musicalidad sorprendentes que anticipan (y seguramente inspiran en la distancia) la obra de Richard Wagner.

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DEL CAMPO ESPAÑOL

Quizá parece que el nuestro haya sido un campo menos fértil en el arte de la música, acaso por la necesidad del compositor español de reducirse en ocasiones al pasadoble y la zarzuela popular para poder subsistir..., pero contamos con grandes músicos. Tomás Bretón, Francisco Asenjo Barbieri o Ruperto Chapí son algunos. Y eso sólo por citar a los románticos.

Felipa Gastón compitió con algunos de ellos en la composición de una alternativa o propuesta al Himno Nacional, en tiempos de Amadeo I de Saboya. La historia no le ha dado ni a ella ni a ningún otro la posibilidad de enmendar la plana a la Marcha Real, pero sus agallas y el hecho de ser admitida ya demuestran las inquietudes femeninas que también había en una España que vió reinar en ese mismo siglo a una mujer, que no lo hizo tan mal, pero que costó sangre, sudor y lágrimas sostener en un trono que debió abandonar finalmente en 1868.

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ABRIENDO CAMINOS

No hace tanto que las orquestas más importantes y prestigiosas del mundo no admitían –por estatutos o de forma consuetudinaria– a mujeres en sus filas. Tanto pesa la tradición, que aún hoy es difícil encontrar por televisión a mujeres sentadas en las sillas de la Sala Dorada de la Musikverain cada 1 de enero.

Quizá el caso más famoso sea el de Sabine Meyer, una clarinetista alemana nacida en 1959, que en 1983 contó nada menos que con el aval del seguramente más mediático director de la historia: Hebert Von Karajan. ¡Hasta 77 de los 81 miembros de la Orquesta Filarmónica de Berlín votaron en contra de que la citada intérprete germana ocupase en dicha orquesta (a prueba, y durante un año) la plaza de primera solista de su instrumento! De poco le valió al maestro exnazi amenazar (y cumplir durante bastante tiempo) con limitarse a su contrato como director, evitando grabaciones y giras internacionales. La resistencia fue feroz durante meses.

Pero si fue pertinaz la contumacia machista, más lo fue la artista que respondió siempre con una sonrisa. ¡Al final entró! Con ello se rompió la tradición de no admitir mujeres (lo que provocó un efecto dominó en muchas formaciones similares), y hoy su presencia en éstas es una realidad habitual.

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Como vemos, en muchos casos no hay mucho que tengan que envidiar las mujeres a los hombres en el Reino de la Música. Su labor y su contribución ha sido, al menos, tan importante como la de muchos hombres. Pero con un aliciente: además de prodigios, virtuosas o entregadas, fueron esposas y madres de directores, intérpretes y compositores que –de no haber contado con la calidez de esta mano– seguramente no se habría hecho posible con la misma fuerza que, en la historia del arte que nos ocupa, hubiera reinado primero la música y después las palabras.


Sabine Meyer (clarinetista)

02 Mar 2010

JUVENTUD MUSICAL VALLISOLETANA

Mi primer artículo de marzo (tercer mes consecutivo en el que escribo) quiero dedicarlo a una asociación que no puede pasar en ningún caso desapercibida. Tarde o temprano tenía que llegarle el turno, y éste es el momento. Estoy hablando de las Juventudes Musicales de Valladolid.

Esta institución forma parte de una confederación de asociaciones que fue fundada en 1952 y de la que la Reina Doña Sofía es presidenta de honor. La UNESCO la tiene por el movimiento cultural juvenil más importante del mundo y su misión es la de propiciar el desarrollo de los jóvenes músicos y talentos a través de su participación activa a todos los niveles con un campo de acción mundial para intercambio de intérpretes, expertos, pedagogos, animadores, repertorios, documentación e información; la cooperación internacional; y la profundización en todas las culturas y disciplinas musicales.

En nuestra región tan sólo las provincias Zamora y León pueden disfrutar también de esta institución. Y es que no es siempre fácil, pero la tenacidad de la Junta Directiva vallisoletana cuenta con la constante e incansable presidencia de María Isabel Nuñez –Mabel para quienes la conocemos y apreciamos–, y la presidencia de honor de alguien de quien tuve el honor de recibir clases en su día: María Natividad de Santiago. Ellas, junto a las otras cuatro personas que conforman el comité, se encargan de llevar a cabo un interesante proceso de selección de grupos de cámara o solistas que traen a Valladolid con el lógico patrocinio de la Fundación Municipal de Cultura –que preside eficazmente la mano derecha de Mercedes Cantalapiedra, José María Viteri– y de la obra social de Caja España.

¡Pero no sólo esto!

La labor de Juventudes Musicales se extiende más allá, siendo importante colaboradora de varios programas culturales de la localidad tales como son el Concurso Internacional de Piano Frechilla y Zuloaga que organiza bienalmente la Excma. Diputación de Valladolid.

El último concierto organizado por Juventudes que haya tenido lugar en la ciudad, ocurrió el pasado 27 de febrero en el salón de actos de Caja España (en Fuente Dorada, 6). A él fui cordialmente invitado, y desde aquí quiero expresar mi público agradecimiento por esta inmerecida deferencia.

Se trataba del “Trío Arbós”, una clásica formación camerística conformada por Miguel Borrego al violín, José Miguel Gómez al violonchelo, y Juan Carlos Garvayo al piano.

En mi opinión desarrollaron un interesante concierto con dos obras de difícil interpretación, que no obstante hubieron de batallar con la contrapartida de la sequedad de una sala cuya acústica no es del todo adecuada a la profundidad que estas obras requerirían. Hablo, por un lado, del famoso Trío de los Espíritus de Beethoven, cuyo movimiento presto fue eficacísimamente resuelto, si bien el allegro vivace resultó frío (quizás por el arranque en esta sala) y el largo assai –aunque expresivo– se desarrolló como una transición en la que los tres músicos se adaptaron poco a poco. Sin embargo, y de otra parte, cabe destacar el segundo acto que estuvo dominado por el Trío de 1914 de Maurice Ravel que, aunque ‘cayó’ de forma marcadamente rompedora sobre algunos asistentes que se sintieron sorprendidos por la brusquedad del cambio de modos y formas entre el Beethoven más conservador y el Ravel más consolidado, resultó de una brillantez exquisita. ¡Y el público lo notó! Hasta cuatro veces tuvieron que salir los tres vitoreados músicos que, no sin antes agradecer de corazón esta calurosa acogida, se vieron obligados a reconocer con elegancia que no tenían una propina preparada y que, por lo tanto, el concierto ya había terminado.

Sentó bien, no obstante, y la presidenta de Juventudes Musicales tuvo la posibilidad de recibir los muchos saludos y agradecimientos que la mayoría de los presentes le quisieron transmitir. Incluidos, entre ellos, los del músico y afinador Silvano Coello que –como no podía ser de otra manera– había puesto a punto uno de los mejores steinway con que cuenta Valladolid y que debemos, por un lado, a una obra social férreamente comprometida con la música; y, por el otro, a una de tantas asociaciones (como es Juventudes Musicales) que se encarga de poner sobre las teclas del mismo las virtuosas manos de quienes saben convertir a la plaza de Fuente Dorada en –haciendo honor a su nombre– una glorieta de la que emanen chorros de oro en forma de notas musicales que demuestran aquí también que es primero la música, y después las palabras.

23 Feb 2010

Al gusto de Fígaro y Cherubino

En esta ocasión he querido retrasar, durante unas horas, la publicación de mi artículo semanal de los martes porque deseaba escribirlo sobre el Ateneo de Valladolid y el fantástico concierto de música militar que han ofrecido hoy, 23 de febrero, en el centro cívico vallisoletano José María Luelmo.

Parece difícil organizar las muchas ideas que uno quiere plasmar sobre un acto que me ha parecido tan digno de mención, de admiración, de aplauso y de intachable reconocimiento. Pero voy a intentarlo.

Primeramente, se me antoja necesario citar la labor del Ateneo de Valladolid, que hace pocos días expuso su trabajo ante la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid ante un gran número de estudiantes que demostraron desconocer si quiera su existencia. Pues bien, se trata de un importante organismo cultural encargado de organizar actividades, premios y exposiciones de las distintas ramas de la cultura y el arte en, por y para Valladolid. En este sentido, su Presidente demuestra celo y tesón al enfrentarse muchas veces a las dificultades propias de todos los artífices de la promoción y la difusión cultural. Y como tal se le reconoce, agradece y felicita.

En segundo lugar hablaré de la representación política y cultural, en presidencia, que copó las dos primeras filas de un salón de actos elegante, muy bien acondicionado, y con los aparatos técnicos de serie necesarios para la conformación de una grabación digna de una verdadera difusión. Yo personalmente tuve que bromear con el concejal de Hacienda y Función Pública, Alfredo Blanco, con el hecho de que <<¡da gusto un Ayuntamiento en donde, hasta el concejal de hacienda, es asiduo asistente de eventos musicales!>>. Y es que, además de él, otros tres concejales (lo que equivale a más de un tercio del gobierno local) presenciaron tan interesante velada musical. Fueron: Domi Fernández, concejala de Participación Ciudadana; Rosa Hernández, concejala de Bienestar Social; y la incansable y por todos venerada Angelines Porres, concejala de Educación. Pero también estuvieron –como correspondía– los mandos militares de la Región y de la subdelegación del defensa del Gobierno; varios académicos de bellas artes como Godofredo Garabito; y más de tres centenares de vallisoletanos que, con honda emoción, aplaudieron y vitorearon a la Banda Municipal de Música de Palencia y a la Coral Vaccea dirigidas, en la parte vocal por Jesús Escudero Ortíz, y en la parte instrumental por un eficacísimo Miguel Ángel Cantera Escribano, con quien tuve ocasión de departir amistosamente al término del acto y de escuchar sus muy interesantes propuestas para la afinación de una banda de estas características.

Y es hablando de ambas formaciones –en tercer y último lugar–, y de la parte artístico-musical en general, como concluiré mis líneas de esta semana.

¡Qué bien escogido el programa! ¡aunque irónica la fecha para un acto militar…!

Se dividió en dos actos. El primero, sólo instrumental; el segundo, uniendo música y canto. Pero, en ambos casos, presentados por un orador convincente y sabio –coronel, por supuesto, aunque vestido de civil– que nos introdujo con castrense cordialidad al valor artístico, pero sobretodo histórico, de las obras seleccionadas:

Primero, once marchas. Pero no las corrientes en un acto de estas características, sino unas partituras de un interés rayano en lo memorable: se trataba de once propuestas (de entre las más de cuatrocientas) que, a finales del siglo XIX, se presentaron a concurso para convertirse en himno nacional. ¿Y cuáles escoger? El Maestro Cantera Escribano fue sabio, y políticamente correcto, en la elección: Una composición de José Scuadrani, a la sazón himno nacional por un solo día, cuya melodía hoy es utilizada en algún que otro desfile televisado; cinco marchas, que, muy correctamente a juicio del director, serían las que mejor se adaptarían a los criterios de himno nacional como hoy lo entendemos; tres marchas más, por ser los nombres de sus compositores auténticos ecos de la historia de la música española (Ruperto Chapí y Federico Chueca); otra, con lema La Victoriana escrito por una mujer –Felipa Gastón–, sexo poco habitual (y por ello de sobrado interés) en lo que a la composición y al mundo militar se refiere; y, finalmente, la que –según indicios– quedó finalista de un concurso que, no obstante, nunca llegó a fallarse: la “Marcha Real Democrática” del insigne autor de La Verbena de la Paloma o La Dolores, Tomás Bretón.

Sobran las palabras para reconocer la labor de reciclaje y arreglo que habrá habido detrás de esta selección tan bien interpretada y tan sabiamente escogida.

Y si el primer acto supo torcer el ceño en señal de interés al respetable, el segundo supo emocionar. Pues no fueron pocas las lágrimas que brotaron frente al poema musical Eloy Gonzalo, que describe la hazaña de un soldado español en la Guerra de Cuba, a través de tres movimientos donde se hace patente el protagonismo de la tuba –imitando a un barco atracado en el puerto–, el ritmo de la percusión –propia de los estilos cubanos, entremezclados con el aire más castizo–, y el calor de un electrizante solo del corno inglés –que adelanta la oración final, con coro y tenor–. Digno de mención son también los recursos con que el compositor, Abel Moreno Gómez, describe el amanecer o la entrada del Rey.

Interesante fue la marcha “Soldados para la Paz” de Francisco Grau Vegara, el general que con esta composición rinde un homenaje al servicio de nuestras Fuerzas Armadas en el Mundo moderno; e increíblemente emotiva La muerte no es el final de Cesáreo Gabarain.

Una inevitable propina –el pasodoble Las Corsarias de Francisco Alonso– dejó el buen sabor de boca y el nivel de patriotismo necesarios para concluir, todos en pié, con el himno nacional que ha sonado en nuestra Nación desde el siglo XVI: la Marcha Real o Granadera.

Enhorabuena a todos y gracias por hacer de estas melodías propias de los andares de soldados, pensadas para subir el ánimo de nuestras tropas y recordar a los caídos, una música digna de auditorio que convirtió un fantástico centro cívico vallisoletano en una sala donde reinó durante una fantástica hora y media primero la música, y después las palabras.

16 Feb 2010

Cuarenta días de bandas

Según la tradición cristiana, mañana comienza la Cuaresma, que consiste en el inicio del cómputo del período de tiempo que lleva hasta el inicio de la Semana Santa. Y Valladolid es una provincia en donde la celebración de ésta tiene una importancia sobresaliente, en tanto que el turismo que atrae y los movimientos culturales que genera, son dignos de mención y sólo comparables al fervor religioso que en gran parte de la población persiste.

Como siempre, fervor religioso –y más próximamente a nuestros días, también turismo–, es algo que ha ido indisolublemente ligado a la música. No en vano muchas de las más importantes obras musicales de la historia tienen su razón de ser en un trasfondo religioso… (¡cuántos réquiems, oratorios, misas, corales o cantatas!). Independientemente de las legítimas creencias de cada uno, dejar de centrar la atención en esta música es cerrar los ojos a una realidad fundamental. Uno de los profesores, del que he tenido el honor de aprender mucho -Juan Luis Martínez (gran catedrático y director de coro y orquesta español)- siempre se ha referido a esta música como el gran referente histórico fundamental. Máxime en lo que a la música coral se refiere.

Bien por el propio fervor del compositor, que destinaba a obras religiosas sus mayores esfuerzos; o bien porque la buena comisión de la Iglesia permitía al músico vivir lo suficientemente bien como para evitar perder a tan interesante mecenas.

Por todo ello, sería ingrato dejar pasar una ocasión como la que este blog me brinda para referirme a la música que, en nuestra ciudad y nuestra provincia, acompañará a ese sublime espectáculo –para algunos cultural, para otros turístico, y para otros religioso– que inundará nuestras calles en las próximas semanas.

Y es que son muchas las bandas de cornetas y tambores que, llenas de jóvenes músicos, dedican meses y meses de ilusión, trabajo y esfuerzo para hacer sacar de tan limitados instrumentos los sonidos característicos de la Semana Santa, que a todos nos transmiten emociones muy dispares, pero sin las cuales no saborearíamos estas fechas de la misma manera.

La Banda Padre Nuestro, de Palencia; o la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Jesús Nazareno, de Valladolid; son dos ejemplos con los que a nivel personal he tenido el gusto de trabajar. Pero nos encontramos con muchos más casos de interés, al contar en esta ciudad casi con una banda por cofradía.

En primer lugar (porque así se me ha pedido) creo en la importancia de hacer una separación clara de lo que es cada banda, para el lector que desconozca los tipos y la composición de las mismas. Pues no resulta raro encontrarnos en ocasiones con la persona que dice <<¡qué buena la banda!>>, al escuchar a la OSCyL; o <<¡esta noche viene una orquesta a mi pueblo!>> refiriéndose al grupete de teclado y castañuelas que interpreta Suspiros de España a ritmo suficientemente bailable. También será un tema a tratar con mayor profundidad el de aquellas personas que creen que, al contratar un grupo de cámara para su boda, éste podrá interpretarles las dos o tres melodías que tienen por conocidas sin importar la formación instrumental de las composiciones (orquesta sinfónica, coro...) y del grupo en cuestión (cuarteto, trío...). Pero eso será otro día.

Por un lado tenemos la banda de música: Conformada por los instrumentos de viento la mayoría de los cuales también podríamos ver en una orquesta sinfónica (como flautas, oboes, clarinetes, saxofones, fagotes, trompetas, trombones, trompas o tubas) ampliada en ocasiones –y cuando no es una banda en movimiento sino que ofrece un concierto en un escenario– con violonchelos o contrabajos. Ejemplo de ésta sería la de las Angustias que cierra la procesión del Viernes Santo cada año, tras el Alcalde y el Arzobispo, la de Arroyo de la Encomienda o la JOBASCyL.

Por otro lado, las bandas de cornetas y tambores son aquellas características de la Semana Santa española y que, al menos originalmente, contaban tan sólo con estas dos clases de instrumentos.

Cornetas, que no trompetas, que consisten en un instrumento de metal muy corto (de ahí su agudo timbre) con una llave que permite variar en un sentido o en otro la conducción del aire insuflado. Así se puede cambiar de registro, obteniendo sonidos muy sencillos pero escalas muy imperfectas. Estas limitaciones son las que brindan a las composiciones semanasanteras ese estilo característico. Las notas son Do (3), Re, Mi, Fa, Sol, La bemol, Do (4), Re bemol, Mi, Fa, Sol, La bemol, Si bemol, Si, Do (5), Re bemol, Re, Mi bemol, Mi y Fa.

Quien tenga los conocimientos suficientes de música entenderá las limitaciones que se le presentan al compositor de esta música, razón por la que rápidamente se han ido incluyendo, en este tipo de banda, instrumentos más completos: en la familia del viento fliscornos, trompetas y, raras veces, trombones. En el caso de la percusión, que lleva ritmos y una especie de “bajos”, se entiende que el timbre del tambor impide tener una sensación de sonidos graves en la melodía, con lo que se incluyeron bombos. Otros sonidos que se pueden extraer son los que ofrecen las cajas tensadas o destensadas, las cajas chinas, y el resultante de golpear las baquetas entre sí que ofrece el característico tacatatá, tiqui, tiqui, tiqui ti, que cualquiera que viva en Valladolid reconocerá rápidamente.

Y este es el tipo de banda que más abunda en nuestra ciudad y que ha ido abriéndose hueco entre un público que gusta de su estilo, pasándose poco a poco de las frías calles al calor de auditorios y centros culturales donde se ofrecen sus conciertos. El primero de la semana santa, esta misma semana: la Banda de CC y TT de Jesús Nazareno, en la Iglesia Penitencial de Jesús (c/ Jesús, 3, Valladolid), el próximo 21 de febrero, a las 19:30 Horas.

Sin embargo, debo rendir un pequeño homenaje a tantos artistas que han donado obras musicales de banda de cc y tt a la Historia de la Música. Algunos ejemplos son Bienvenido Puelles, Pedro Pacheco Palomo, Alberto Escaméz o Juan M. Fernández Carranza. Grandes artistas que saben combinar su talento musical con las limitaciones ya descritas, y que forman un muro artificial, alrededor de su imaginación, que muchos no sabrían franquear.

No puedo despedirme sin animar a todos los directores y presidentes de las bandas de Valladolid a continuar con su tarea. Pues, dentro del mundo que ocupan, hacen una labor encomiable sin la que sería impensable sentir la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús con todos los sentidos del ciudadano que, para la vista, recibe la luz de las velas; para el tacto, el frío local; para el olfato, el incienso; y para el oído –quizá el más importante–, la música de banda. Esos sonidos que, más que nunca, hacen que Valladolid sea desde mañana, y hasta el Domingo de Resurrección, un lugar donde es primero la música, y después las palabras.

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Nota: Ahora que ha transcurrido un mes de mi primera publicación, quiero aprovechar para agradecer a las cientos de personas que leen y comentan mis artículos cada semana, su apoyo y colaboración, y recordar mi deseo de no participar en los debates que se forman evitando escribir cualquier comentario al canalizarse ya -de forma sobrada- mis opiniones a través de mis propios arítulos.

Muchas gracias y buena suerte.

09 Feb 2010

También empieza por “Val…”

Por mis actividades académicas y profesionales, he pasado los últimos días en la Comunidad Valenciana, donde he recibido la noticia de que el pianista Mario Monreal (1938-2010) había fallecido. Este gran artista gracias al cual disponemos de excelentes grabaciones completas de las obras de piano solo de Beethoven o Chopin, era un importante icono del mundo de la música en dicha región.

Al haber pasado estos días en el Conservatorio Profesional de Música valenciano y en el Instituto Valenciano de la Música, he conocido a mucha gente verdaderamente compungida y a unas instituciones musicales de luto por esta pérdida. Antes de nada, quiero sumarme a sus compañeros, alumnos y múltiples seguidores y recordar a este gran pianista español que fue más admirado y conocido fuera (recibió varios premios en Alemania) que dentro (aunque también obtuvo premios como el de Santiago de Compostela de interpretación).

Pero, a través de esa misma gente también he descubierto otras cosas. Así, de Valencia me gustaría tomar el ejemplo de la gran afición que existe de crear grupos musicales juveniles (sobretodo bandas de música), que son utilizados en casi cualquier acto levantino. Y aunque ya lo sabía de oídas, lo he podido comprobar in situ.

Una vez más me han hecho entender que, realmente, es un buen sistema paralelo de aprendizaje el formar parte de una orquesta o una banda joven, aún si uno apenas acaba de iniciarse en el instrumento. Con ello se logra el afán personal de superación y motivación, que cualquier músico necesita muchas veces, al verte rodeado de gente con las mismas inquietudes e intereses. Y para ello no es necesario un nivel profesional ya que bandas y orquestas siempre habrá de todo tipo y se puede ir escalando en ésto, como en la vida, hasta llegar al grado de perfección de Mario Monreal.

Me han contado que en toda la Comunidad Valenciana hay aproximadamente doscientas bandas u orquestas juveniles, con sus doscientos directores, y sus doscientas juntas directivas. Todos trabajando con unos objetivos muy interesantes, y aglutinados en una federación a través de la cual se hacen intercambios, y se logra ganar en proyección interna y exterior.

No se puede negar, y es cierto, que el nivel de todas no es el que muchos puristas considerarían el adecuado, o que su repertorio a veces busque un aplauso fácil, de todos, en vez del oído fino de unos pocos. Pero eso lo saben en Valencia –sin duda– pues, como nos ocurre también en Valladolid, siempre hay que batallar con la mari sabidilla destructiva que sabe cómo hay que hacer las cosas, pero que luego nunca –nunca– las hace. Aunque esto sea un mal endémico y generalizado en un país donde tenemos un gran porcentaje de población que sabría, mejor que nadie, cómo ser presidente del Gobierno, seleccionador nacional, médico o juez, y emite dictámenes ex cátedra en consecuencia…

Me ha parecido importante hablar de esto, porque uno a veces se siente un poco incomprendido cuando expone ideas o emprende proyectos fuera de esa regla de normalidad que a veces, mafiosamente, centra la vida de un sector de una localidad. Pero resulta que, al salir de fronteras provinciales, uno también descubre que en la mayoría de los sitios se sabe ir más allá y se pondera verdaderamente el valor de lo que es una orquesta o una banda joven por encima –aunque también muy importante– de su nivel y calidad.

Como director de la orquesta joven vallisoletana me siento orgulloso de que en ella se conjunten, no obstante, ambas cosas y de que se entrega así un granito más de arena para ayudar a prestar ese importante servicio al gran grupo joven que busca espacios de relax creándose así la tan importante cantera que merece Castilla y León. Visto lo que ocurre en otras provincias, creo que los vallisoletanos podemos y debemos estar orgullosos de contar con varios grupos y con una orquesta joven que tanto bien hace a la ciudad, y que además lleva su nombre cada año a distintos puntos de la geografía nacional e internacional.

En los próximos días se anunciará su Gira Musical 2010, y los planes para el período febrero-mayo que, como siempre, sorprenderán a muchos y no dejarán indiferente a nadie. Y, como siempre, para beneficio de los más necesitados al ser verdaderamente benéficos tales eventos. Y cuando digo verdaderamente no quiero que se me entienda mal, sino que me gusta hacer gala de que cada actividad de la joven orquesta de la ciudad cuesta bastante menos de lo que se recauda y destina a obras sociales. ¡Pero mucho menos!

Sin embargo, tenemos la suerte de que no es la única. En Arroyo de la Encomienda dirige un gran clarinetista una banda con unos principios parecidos que ha ofrecido últimamente un concierto a beneficio de Haití; y también están la orquesta y coro de San Benito, formadas por jóvenes y amiga de actos solidarios.

Valladolid y Valencia empiezan por las mismas tres letras, pero aunque nuestra ciudad va en el camino adecuado, aun le falta por recorrer… Debemos ser todos los que creemos en estas ideas los que hagamos frente común contra ese carácter castellano que es diferente al de un territorio eminentemente abierto al comercio y al mar, pero, en el s. XXI, sé que podemos –y debemos– seguir convirtiendo a Valladolid en una ciudad en la que sea, ante todo, primero la música y después las palabras.

Escrito por: Primero 109 comentarios 09 Feb 2010 URL Permanente Compartir

02 Feb 2010

Austria en Valladolid

Wolfgang Amadeus Mozart nació el 27 de enero de 1756. Este importante acontecimiento para la historia de la música es utilizado por Salzburgo, su ciudad natal, para organizar una semana temática dedicada al compositor. Es algo interesante y también relativamente fácil en una nación –Austria– muy volcada y sensibilizada con el arte de la música y con todo lo que tenga que ver, sobre todo, con una de sus más importantes figuras nacionales. Tanto es así, que en la moneda de Euro austríaca se escogió la efigie del autor de Las Bodas de Fígaro o Don Giovanni para representar al Reino del Este.

Pero aquí, en el Reino de España, y en nuestra ciudad de Valladolid, también hemos tenido, a nuestro nivel, una Semana Mozart. Ha sido una Semana organizada por la Asociación Cultural Salzburgo que tan bien preside José Antonio Nieto. Una Semana durante la cual se han podido ver y oír proyecciones de piezas maestras –por su nivel musical en la composición y en la ejecución, y por su alto valor audiovisual– en la sala Miguel Delibes del Teatro Calderón. La clemenza di Tito, La Flauta Mágica o las antecitadas piezas con fondo sevillano, fueron algunos de los ejemplos de los que pudo disfrutar, lamentablemente, un muy escaso número de gente. ¡Y no por falta de sitio!

Como músico me llena de gran pesar ver que hay gente lo suficientemente ciega como para rechazar la oportunidad de ver la última conducción de Karajan (para la cual han sido necesarios importantes permisos) en pantalla grande. «¡Ah! ¡Es proyectado!» decían algunos necios incapaces de apreciar realmente lo que tenían delante.

Y es que alguna gente no conoce el valor de las cosas. Esto puede ser en ocasiones desalentador para todas las personas que nos dedicamos a transformar un poquito a Valladolid. A hacer cosas por sus ciudadanos y a preparar espectáculos, oportunidades o, como en este caso, proyecciones por las que no recibimos más retribución que la satisfacción del deber cumplido. El deber con las Bellas Artes, con mayúsculas. El mismo deber que, como decían en Katiuska, muchas veces es “no pagar”.

Querido José Antonio, gracias a que naciste hace los años suficientes, pudiste conocer a Herr Herbert –valga la aliteración– realizando una grabación histórica. Quienes no tuvimos edad entonces para haber gozado de tan alto privilegio, hemos tenido la oportunidad, gracias a ti, de conocer su maestría en una pantalla. Un cañón de luz y una cinta magnetofónica será siempre mudo testigo de algo que no podremos presenciar en directo nunca más. ¡Y en diferido sólo cuando tengamos las tan costosas autorizaciones! Muchos lo valoramos. Tenlo presente. Los que nos gusta la música, los que nos gusta la ópera. Otros no. Otros se lanzan a pagar 80 euros por representaciones muchas veces poco vistosas, pero que siempre se hacen lucidas por el abrigo de visón y la corbata de a quien tan pronto espeta «¡qué grande es Don Giovanni!» como «¡Ah! ¡Es proyectado!»…

¡Mucho ánimo! No cejes en tu empeño de servir, con tanto valor y eficacia, a intereses tan sublimes, y no dejes de traernos ese pedacito de Austria a Valladolid, en forma de imagen, en forma de sueños y en forma de chocolate. Has demostrado que para ti, como para tantos otros, también es primero la música y después las palabras.

Escrito por: Primero 26 comentarios 02 Feb 2010 URL Permanente Compartir

26 Ene 2010

El Zorrilla es como una caja de bombones…

El diseño del recientemente restaurado Teatro Zorrilla tiene por nombre bombonera por su aspecto característico que evoca a una caja de bombones. Su inauguración, meses después de su reapertura en noviembre de 2009, tuvo lugar la semana pasada.
Aunque fui invitado no pude asistir, por motivos laborales, si bien he recibido información de primera mano sobre cómo confluyó el acto. Me consta que mi querido y siempre magnífico artista de la escena Juan Antonio Quintana, supo dirigir una actuación que llevaba preparando muchos meses también en un incesante ir y venir por los pasillos de la Diputación provincial donde varias veces charlé con él. Igualmente sé que el presidente de la Real Academia de Bellas Artes, Joaquín Díaz, también querido y admiradísimo amigo de quien he tenido el honor de recibir cartas de recomendación y con quien he trabajado en tareas musicales, prestó su musical voz en el mismo acto. Mi enhorabuena a ellos, y al Sr. Ruiz Medrano, por tan extraordinaria inauguración que posiblemente hubiera brillado más con la tan esperada presencia de Casa Real que, bien por dejadez o bien por desidia, ni estuvo ni se le esperaba.
La restauración es digna de admiración en lo que a su arquitectura se refiere y al hecho de que nos haya costado menos de un 10% de lo que lo hizo el Miguel Delibes, habiendo tenido que reformar no sólo el destartalado viejo teatro sino también el Hostal Miño, y habiendo construido un estupendo café bar. Todo sea que de éste no se caigan los baldosines rojos de rigor…
Pero no es tanto eso de lo que quiero hablar y me admira, como sí lo es el hecho de la elección de Enrique Cornejo como su director. Sé que se anunció hace también mucho tiempo, pero a su gestión había que darle los cien días de rigor. Han llegado coincidiendo con la inauguración, y podemos concluir con que es excelente. No tanto en la eficiencia de algunos puntos flacos –que bien conocen los críticos que han sabido con buen tino sacar punta a eventos como el ya referido concierto de Año Nuevo– como en la propia programación.
La falta de unas gradas, o la afinación de un flautín ukraniano, es fácil de conseguir y de enmendar. Con la lógica rodadura que todo espacio escénico requiere al principio. Pero en la adecuada elección de un programa rico, variado, y adecuado a Valladolid es más complicado saber clavar.
Y es que aquélla podía haber sido otra ruina de tantas, con un ir y venir de programas exóticos sin atractivo, o con precios desorbitados para el público y el erario. Y sin embargo, el Zorrilla, se ha convertido en un teatro madrileño más…
Antiguamente había un refrán entre los artistas que decía <<antes de estrenar en Madrid, hay que probar en Valladolid>>, y creo que poco a poco estamos sabiendo volver a ello… Y es que el público vallisoletano ha podido contemplar ya varias obras de teatro y conciertos muy apetitosos, que antiguamente sólo podría haber visto cuando fueses a Madrid, chulona mía (chotis, por cierto, del que se cumple ahora su 50 aniversario). La semana que viene nos estrenamos con dos óperas. Estoy deseando disfrutar de El Barbero de Sevilla y de Madame Butterfly.
Y es que el Zorrilla sirve para ballet, teatro, ópera, conciertos… y, lo mejor: para ofrecer un espacio, a los jóvenes del Conservatorio Reina Sofía, para debutar. Cosa que se lleva a cabo varios domingos bajo el título y paraguas de “concierto en familia”. ¡Eso es lo que hacía falta! Pero, ¡un guiño!, no olvidemos a los jóvenes pucelanos, ¿eh?
Conozco la satisfacción de Alejandro García Sanz, diputado de cultura, y de Mercedes Cantalapiedra, concejala, siempre presentes en cada actividad artística que se precie, por la gestión de Cornejo. Les felicito también por su parte de culpa pero les insto a que no bajen la guardia y le doten de los recursos necesarios para seguir ofreciendo tan formidable programación. Y que de paso pueda servir también a crear algún puesto de trabajo más dentro de la cultura…
Termino recordando la famosa frase de la película Forrest Gump <<la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te vas a encontrar>>. Posiblemente una de las más trascendentes de la historia del cine y más achacable que nunca a nuestra bombonera, donde nunca sabemos qué nuevo programa vamos a encontrar –variado y para todos los gustos– pero donde sí estamos seguros de que encontraremos siempre una excelente elección avalada por la gestión de un experimentado y muy capaz Enrique Cornejo. Quien, en su saludo al público durante el concierto de Año Nuevo 2010, supo aparecer al término del acto ante un Respetable atento a sus palabras y cargado de rosas y sonrisas, muy cariñoso. Y es que en eso, como en todo, Cornejo sí que sabe, más que nadie, que es primero la música y después las palabras.

Escrito por: Primero 3 comentarios 26 Ene 2010 URL Permanente Compartir

19 Ene 2010

Aprendamos de Haití

Como tantos otros, he quedado altamente conmocionado con el desastre en directo que hemos vivido los últimos días con la catástrofe de Haití. Quiero desde aquí enviar un emocionado recuerdo a todas las personas –mujeres, hombres, niños y niñas– que están ahora sufriendo. E igualmente para quienes les ayudan y que, aunque sufren también, al menos palian esos sentimientos con la satisfacción de estar prestando un servicio impagable. Ellos saben que <<quien salva una vida, salva el Mundo entero>> (lo dice el Talmud).

En principio, un artículo semanal con este título y referido a Valladolid, poco parece tener que ver con Haití. Pero todo encuentra su relación.

Y es que, a lo largo de la semana, la mala conciencia de quienes habitualmente son ciegos ha llevado a inundarnos con documentales sobre la república más pobre de América. En uno de ellos he podido ver información sobre una joven orquesta de Puerto Príncipe. Se trata de una academia-escuela donde niños y niñas tratan de encontrar felicidad a través de la música. La música, que para ellos es una salida a la desesperación de sus vidas de miseria –aunque ricas de espíritu– y que les ayuda a socializarse y a disfrutar (y hacer disfrutar) de las paupérrimas notas que brotan titilantes de sus violines o sus clarinetes de quinta mano venidos desde Occidente.

Para ellos, el que una cuerda se rompa es un desastre que les puede dejar sin el único aliento de que disponen durante meses. Conseguir una partitura es tarea casi imposible. Conocer los escenarios donde Falla escribió “El Amor brujo” (que era lo que estaban tocando en el reportaje de televisión), o donde Mozart aprendió solfeo, es algo absolutamente impensable. Y, sin embargo, profesan por ello una admiración y una abnegación que a veces también se nos olvida.

En mi primer artículo hacía referencia al talento del Este, ante el que muchas veces debemos inclinarnos. Ahora, deseo referirme también al talento de más allá del Atlántico.

Y no porque podamos aprender de su nivel musical, pues desgraciadamente poco pueden conseguir o hacer con los escasos recursos de que disponen. Sino porque debemos darnos cuenta de las posibilidades que tenemos en España y que desaprovechamos, y de cómo tratamos a veces a la música.

Y es que hay quien pretende afirmar que la música ha sido y debe seguir siendo algo de élites. No refiriéndose a económicas ni de sangre, sino a las de la inteligencia en la que alguno se cree montado. Hay quien se cree en el derecho de insultar, incluso, a los ciudadanos por la baja pátina cultural de que –dicen– puedan disponer. ¡Qué triste!

Un profesor de armonía, al que recuerdo con gran cariño, me decía que <<nunca antes en la Historia se había alejado tanto la música del público. Es algo que vamos a pagar tarde o temprano>>. Es bastante cierto. Y no porque la atonalidad o la dodecafonía y sus distintas vertientes sean para la inmensa mayoría insoportables de escuchar y algo que pocos se pondrían de fondo para estudiar o dormir. No. Sino porque a veces dejamos de pensar en el Arte como modo de hacer feliz a quienes puedan disfrutar de él, ignorando al público, o despreciándolo, para buscar ese elitismo vacío y sin sentido. ¿Qué ocurre entonces? Que la música la interpretamos (en todos los sentidos de esta palabra) como nosotros creemos mejor, y, por tanto, creemos que lo que nosotros hacemos es lo bueno. Pero “lo bueno”, ¿quién lo juzga si el público ya no es juez?… En nombre de ello, algunos proceden a despreciar a los demás, a insultar gratuitamente o a inventar hiláricos episodios. Sobretodo cuando necesitamos justificarnos a nosotros mismos por qué el de enfrente recibe el aplauso que creemos debería ser propio… Y es que, como afirma Muti en alguna ocasión, <<debe ser frustrante para el ego de alguno ver que pasan los años y no llega la llamada en donde te ofrecen la Scala para actuar>>. Aunque bien es cierto que todo depende de las metas que cada cual se marque.

Nos pasa a todos, y, con ello, nos olvidamos de lo importante: que el arte está inventando para hacernos felices a nosotros mismos y, sobretodo, a los demás. No es para excluir, no es para odiar, no es para querernos colocar un escalón por encima del resto de los mortales. ¡Qué daría un haitiano por ver a la Orquesta de Radio Berlín (formidable, por cierto, en el Miguel Delibes el pasado fin de semana con un programa de Strauss y Wagner)! ¡qué daría esa joven violinista de Puerto Príncipe por contar con una auténtica orquesta joven, o una coral como tantas tenemos en Valladolid! Ellos ven estas cosas como una oportunidad, como un sueño, como algo inalcanzable. Nosotros lo tenemos, y a veces lo despreciamos.

Aprendamos de Haití y las demás ex colonias europeas para conseguir que se nos pegue algo de esa ilusión por el Arte. Pero de verdad. Porque para los menos afortunados sí que es, ante todo, primero la música, y después las palabras.

Escrito por: Primero 224 comentarios 19 Ene 2010 URL Permanente Compartir

Sobre el autor

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PRIMERO LA MÚSICA... [por Ernesto C. Monsalve]

Director artístico-musical titular de la Joven Orquesta Sinfónica de Valladolid, y presidente de la Asociación Cultural Antonio Salieri.

Nace en Valladolid en 1985. Cursa sus primeros estudios de música, piano y contrabajo en su ciudad natal bajo la tutela de profesores como M. Frechilla, Mª N. de Santiago u O. Lobete entre otros, los cuales completa en Madrid. Es aquí también donde realiza varios cursos de formación en materia de dirección de coro, banda y orquesta, pero su formación se competa cada día. Así, gracias a las altas calificaciones de su currículum, a su experiencia profesional y a numerosas cartas de recomendación inicia la Licenciatura de Dirección de Orquesta Sinfónica y Banda de Música por la Royal School of Music de Londres, en la cual se halla inmerso. Es, además, Licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid, con un máster en Derecho Comunitario por la Universidad de Gante. Ha realizado diversos cursos sobre gestión, integración social, violencia de género, acción exterior de las CCAA o la "Cátedra Jean Monnet" de Derecho Internacional. Actualmente estudia un máster en gestión cultural por la Universidad de Alcalá de Henares.

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NOTA DEL AUTOR

Como autor de este blog, es mi deseo permanente hablar de los temas culturales que, a mi juicio, resultan interesantes en la ciudad de Valladolid con especial interés en aquellas actividades de iniciativa privada o amateur. Trato de hacerlo con cariño, objetividad y respeto.

Así, manifiesto mi deseo de escribir exclusivamente en los artículos que firmo y suscribo, y DECLINO escribir cualquier comentario en el blog a excepción de aquellos con los que trate de puntualizar detalles del texto publicado, que lo haré con NOMBRE, APELLIDOS Y FOTOGRAFÍA.

Asimismo, informo de que NO me hago responsable de las opiniones vertidas por los internautas, por sus comentarios que EN NINGÚN CASO son borrados o alterados.

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