17 Mar 2010
¿Delibes sin el Rey?
En España gusta mucho alterar el sueño de los muertos e impedir dormir a los vivos. Ahora la han tomado con la Familia Real, no porque hayan dejado de respirar, sino porque no asistieron al funeral de Miguel Delibes. Las tertulias ultramontanas han comenzado a cebarse con el Jefe del Estado por no haber salido en la foto durante las exequias del escritor. El caso es enredar, no hay más remedio: está escrito en la genética de este país. No importa salpicar de inmundicia una ausencia llorada o la pérdida de un gigante de las letras. Hay un coro que plañe que no ha sentado nada bien que la Casa Real no enviase a nadie que se uniese a ciertos figurones, que habrían estado encantados de ser los honrados en el acto. Cuando comienza a correr una idea torticera por los mentideros parroquianos el injerto prende. Y la Zarzuela habló.
En el 2006 El Norte cumplió 150 años. Lo primero que hicieron los reyes al llegar a Valladolid fue visitar a Delibes. El encuentro fue cercano y sincero. Por la tarde asistieron a una recepción con música. Quizá sólo el escritor conocía su relación con la Corona, así que ahora produce vergüenza toparse con diatribas tan miserables. En estos intensos días nos hemos topado con opiniones convergentes, y eso que vivimos en España. Daba la sensación de que tanto notable conocía a Miguel Delibes más que él a sí mismo. Algunos lo reflejaron en la prensa, los mismos que hoy despotrican contra la ausencia regia, que rindió un tributo cómplice al finado renunciando al inevitable flash. Dudo mucho de que tanto pobrecito hablador no se haya enterado aún de quién era en esencia el escritor del pueblo. En los sesenta Delibes escribió lo siguiente sobre los entierros adornados de parafernalia y también sobre el suyo: “Uno no está contra esos entierros. Uno está, más bien, contra los formalismos falaces. Uno aboga por los entierros sencillos, minoritarios, donde el que vaya lo haga por sentimiento y no por educación. Tal vez así se evitaría que en los entierros se hablara tanto de fútbol y que, a la hora de partir, el difunto se encontrara solo, por aquello de que los muertos son los únicos hombres puntuales del país”.
A la gente le encanta oírse. Delibes prefería escuchar.
Publicado en El Norte de Castilla el 17 de marzo de 2010
12 Mar 2010
Delibes, el recolector de sombras
Un miserable maestro de escuela me obligó a leer Las ratas, provocando que odiase a Miguel Delibes y su libro a partes iguales. Éramos unos niños, así que sólo sabíamos el precio de los cromos; el valor de la letra impresa nos traía sin cuidado. Cuanto más lejos, mejor. Aquel dictadorzuelo de la enseñanza hizo que echásemos pestes contra todo lo que se imprimía, aunque el mensaje oculto de las palabras se nos brindase como una oportunidad de crecer. Pero el tiempo demostró dos cosas: una, que aquel maestrillo de tres al cuarto era un sujeto violento y arrogante; la otra, que cuando algunos le perdimos de vista, echamos de menos que no nos hubiera obligado a leer más. Sólo cuando no tuvimos la estaca planeando sobre nuestras cabezas comenzamos a disfrutar con un libro en el regazo. Ese fue el instante en el que las ratas empezaron a caerme bien y Delibes, mejor.
10 Mar 2010
¿País o circo?
Cuenta la tradición que los fenicios llamaron ‘tierra de conejos’ a lo que hoy conocemos como España. Puede que fuesen primitivos esos fenicios, pero es innegable que atesoraban dotes adivinatorias. Si hubieran percibido otra atmósfera nos habrían legado la definición de ‘cuna de la inteligencia’. El tiempo les ha dado la razón: no encontraron el germen para que brotase. Han caducado miles de calendarios y España continúa siendo un país de conejos, acompañados de otras especies de nueva creación gracias a uno de nuestros más sagrados defectos: la torpeza. Desde la muerte de Franco hemos dedicado gran parte de la energía en perder el tiempo con denuedo. El país creó infraestructuras y comenzaron a circular por nuestras vías legiones de haigas. Pero se han tirado por la borda décadas de las que pendían ingentes oportunidades para convertir a España en un país envidiable. Poco importa el signo político que imperase en Madrid. Suárez afrontó la tarea de asentar la democracia, una misión hercúlea. Calvo-Sotelo sólo tuvo resuello para casarnos con la OTAN, un pañuelo gitano previo al compromiso. Felipe tomó los fondos europeos y publicitó a nuestro país en el orbe. Aznar la reubicó desgraciadamente y Zapatero heredó todo el festín. Tenemos las herramientas pero somos incapaces de aplicar su fuerza en la dirección correcta. Ha tenido que sobrevenir una crisis tremebunda para darnos cuenta de que nuestro sistema vital es abracadabrante. La proyección laboral de los jóvenes es un fracaso rotundo. El inglés nos resulta esquivo. Las universidades, autocomplacientes. La investigación, un regalo que enviamos a la competencia. La percepción ciudadana de la división de los poderes del Estado es atroz. Las autonomías, coros que cantan disonantes diecisiete partituras a la vez. El sistema electoral, puro teatro, en el que cobran la entrada por ver una representación ilegítima. La bochornosa alegría política ha esquilmado costas y talado tesoros irrecuperables, alimentando con perversión la fragilidad de la conciencia. Siete lustros de oportunidades arrojados a la basura. Y el circo, una recreación de telerrealidad.
Pero no todo son malas noticias. Aquí se come bien y sesteamos mejor que nadie.
Publicado en El Norte de Castilla el 10 de marzo de 2010
05 Mar 2010
Cuelan una falsa noticia a un periódico y la retiran cuando ya se había reído media España
Antes de publicar una noticia como la que muestro en este post, es mejor tomarse el fin de semana libre. El diario El Mundo colgó esta mañana en su edición digital una información de las que llaman la atención. El contenido hablaba de que Barack Obama había sido cazado haciendo playback. No era algo sencillo de creer, y menos aún la explicación que supuestamente había dado el portavoz de la Casa Blanca. Así que me interesé en seguir la supuesta noticia. Proviene de una cadena satírica llamada Onion News Network, que emite noticias manipuladas de corte humorístico, como muchos programas televisivos en España. (El nombre de la cadena ya daba pistas, pero ni con ésas.)
Así lo publicó el periódico y me hice el pantallazo, por si las moscas:

Y le sigue el vídeo manipulado de la emisora estadounidense, en el que Obama 'hacía playback' en la Universidad de Michigan y se le 'atascó el disco'.
Los lectores del diario opinaron sobre Obama y el supuesto fraude que es el presidente estadounidense. Algunos mostraban más ingenuidad que quien colgó la falsa noticia, pero la goma 2 eco o el titadine aturden a cualquiera. En vez de rectificar y pedir perdón a los lectores que se habían molestado en leer la cosa, aunque tarde, se dieron cuenta de la metedura de pata y borraron del mapa el 'notición', del que parece que no queda rastro en su web.

Estados Unidos es una película de Jólivu, como España, y allí puede suceder cualquier cosa. Igualito que aquí.
03 Mar 2010
Transparencia opaca
El presidente del Congreso dice que los ciudadanos van a dejar a un lado los prejuicios sobre los diputados. ¡Criatura…! Resulta que las dos cámaras del poder legislativo han colgado en la Red las actividades privadas de quienes apenas calientan su escaño en Madrid. Nuestras queridas señorías han emborronado unos formularios en los que esbozan apuntes de su otro yo. José Bono no tiene precio como vendedor; otra cosa es rendirse ante su elocuencia, disfrazada de cantos de sirena. Ya conocíamos de largo las actividades de senadores y diputados, entre las que se encuentra levantar la mano aunque perjudiquen a los electores de la circunscripción que les elevó al cargo, casi sin querer. Napoleón de La Mancha pretende convencernos de que esas cabezas sirven a España. Tomarse en serio a Bono es vivir en Jauja. Muchos de estos notables hacen caja. Despachos, consejos de administración, tertulias y un largo etcétera de influencia. El diputado del PP Gustavo de Arístegui forma parte de un conglomerado empresarial por el que cobra. Aterrizó como paracaidista en Zamora, pero la ha pisado unas horas y ni los suyos le tragan. No tiene tiempo: entre recrearse ante el espejo y escucharse hasta el paroxismo, imposible. Como viajero global, tanto trajín le reportó clarividencia. Obama triunfó y don Gustavo se apresuró a contar que él ya se lo había anunciado a su esposa años atrás. Su cabeza no está en Zamora sino en convertirse en ministro de Exteriores con Rajoy. ¡Ay…!
En la misma provincia, la senadora socialista Ana Sánchez compatibiliza su asiento con el del Ayuntamiento de la capital. Otra turbulencia que añadir al canasto: sólo acepta dietas y otras menudencias, aparte de emponzoñar a su partido. Concejala o senadora; morder dos cargos puede hacer creer que se está traicionando al electorado, y Sánchez no goza del don de la ubicuidad.
Tras la gloria de los grandes éxitos transparentes, se baraja la idea de hacer público el patrimonio de todas las señorías. Se trata de poner a prueba la paciencia de los ciudadanos: ¿van a contarnos lo que amasaron por culpa de nuestra inconsciencia? Seamos serios y dejemos de tomarle el pelo a la gente. Tantos cristales superpuestos impiden ver el Sol.
Publicado en El Norte de Castilla el 3 de marzo de 2010
24 Feb 2010
Magia pública
Las apariencias son sólo eso. Para creer en algo no basta con verlo; hay que hurgar y manosear el objeto hasta despejar las dudas. Hace meses el Congreso publicó la declaración de bienes de los miembros del Gobierno de España. Las cifras casi hermanaban con las que atesora cualquier asalariado, salvo las de la ministra Garmendia, que saltaba por encina de un par de millones gracias a su empresa de tecnología punta. Los demás, como usted o yo: un pisito, un cochecito y unos miles de euros en la cuenta corriente. Ver para creer. Ayer el boletín de las Cortes Valencianas hizo públicas las propiedades de las señorías levantiscas, de cara a las elecciones, con la pretensión de lavar la imagen del presidente de la Generalitat y las señorías que le escudan. El pobre Camps atesora sólo dos mil euros en el banco, un coche de quince años, una vivienda normalita y un plan de pensiones. En el mismo diario oficial figuran Ricardo Costa, su jaguar y algunas propiedades. Nada que nos alerte más. Es casi un mileurista. Juan Cotino, director de la Policía de Aznar, y hoy consejero valenciano, cuenta con dos millones entre unas cosas y otras. Otros, en cambio, llaman la atención por su número de asientos bancarios y propiedades inmobiliarias. Todo legal y a título personal.
Si la res pública atesora tantos billetes como la cajera de la esquina, ¿para qué meterse en política? Sencillo: para cambiar las cosas de sitio. Hay quien dice que la caridad empieza por uno mismo, aunque el aserto está mal visto. Los políticos velan por que nuestros intereses se conviertan en los suyos. No olvidemos que ellos también viven en España, el país del que son propietarios.
Los ciudadanos de a pie leen estas cifras y les producen escozor. Muchos se preguntarán dónde está el truco. Hay quien asegura que a las personas inteligentes les cuesta más descubrir el engaño de los magos que a quienes no lo son tanto. Todo el mundo está de acuerdo con que el éxito de un buen ilusionista consiste en desviar la atención. Se trata de que focalices la mirada en el ángulo equivocado. De ese modo, el mago pone en escena juegos increíbles que le pagan con aplausos. Para cazarlos, nada más socorrido que grabarlos y usar la pausa.
Publicado en El Norte de Castilla el 24 de febrero de 2010
17 Feb 2010
Glosa de la torpeza
La cama es un espacio polivalente. Sirve para el descanso del guerrero, acomoda sus miserias y le arranca una sonrisa. No se entiende un buen lecho sin una almohada confortable y lúcida, ese oráculo que espanta los nubarrones del horizonte. El presidente del Gobierno necesita aposentar su testa sobre una nueva, pues da la sensación de que padece el rigor de los tiempos postrado en un camastro de mala muerte, como un enfermo en fase terminal. Antes, el secretario general de Moncloa parecía un almohadón ergonómico. El talento de Bernardino León estaba al servicio del presidente, un bombero diestro y siempre dispuesto. Ahora la percepción es que tan sólo es una figura ornamental.
El presidente se encuentra sumido en un aturdimiento magno, dilapidando el favor de los suyos. Zapatea hacia adelante golpeándose los tobillos; mal asunto para una estrella del hipódromo. Si hoy dice negro, mañana pensará en gris marengo. Si sus colaboradores le reconvienen, él se adentra a codazos hacia el piélago oscuro.
Rechazó acudir a la inauguración de un encuentro multinacional de víctimas del terrorismo. El acto escondía cierta dosis de veneno. Había sido organizado por grupos ultraconservadores y se celebraba en Lanzarotelandia, provincia de Salamanca. Allí se encontraban Aznar, Rajoy y el resto del coro. Pero el jefe del Gobierno ha de estar por encima de la panoplia. Lo esencial era el acto en sí y algunos de los personajes molestos ante los que Zapatero iba a darse de bruces no son trigo limpio del todo. Por eso la gente no ha encajado bien ese desaire. El presidente del Ejecutivo facturó a Caamaño como su único representante, el ministro de Justicia del que brotan tintes propios de un hooligan. Cuando aún no se habían evaporado las lágrimas, Zapatero se hizo la foto con los bendecidos por los Goya. Los masacró con un discurso plúmbeo a más no poder, pasmó a los invitados con el relato errado de los premios y babeó ante la inefable ministra surgida del gremio. No estuvo en Salamanca con los vencidos y sí con la ‘fábrica de sueños’, ahora que vivimos una pesadilla. El presidente duerme mal, necesita una almohada que le libre de la torpeza. Así todos podremos soñar y librarnos de la pereza.
Publicado en El Norte de Castilla el 17 de febrero de 2010
10 Feb 2010
Más que palabras
José María Aznar padece el síndrome codificado de la nostalgia del poder, aunque no lo reconozca en abierto. Asegura que mucha gente le ha pedido que vuelva, a pesar de que la percepción es que no se ha ido del todo. Parece un tanto paradójico, pero es así. El presidente de la FAES, el gran tutor de nuestra conciencia, ha dicho del Gobierno de Zapatero que nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo. Sabe de lo que habla. De hecho, Aznar se ha convertido en uno de los más avezados enemigos de España. Tomó un país con una economía lánguida y la reflotó a base de ladrillos, fontanería y desmadre. Asimismo, asegura que hoy nuestro reino es un territorio de segunda, que no cuenta en la escena internacional; es decir, después de mí, el caos. El tiempo le ha dado la razón. Su complicidad en una guerra inducida continúa sembrando de muertos aquel territorio por atravesar de la mano otro Rubicón, y entre tanta devastación se cuentan víctimas españolas. Cada vez que se aposenta ante un micrófono planetario, el patriota Aznar critica abiertamente a nuestro país, utilizando como coartada el descrédito contra el actual presidente del Gobierno. Casi todo el mundo percibe que ZP y sus ministros transitan como pollos sin cabeza la senda de la incertidumbre. Aun así, salvo a manejarse en inglés, Aznar ha aprendido muy poco de sus admirados Estados Unidos. Ningún ex presidente americano osaría verter críticas en público hacia el inquilino legítimo de la Casa Blanca. Es una muestra del sentido de Estado y de la responsabilidad hacia los intereses nacionales. Pero Aznar guarda una fórmula magistral para salir de la crisis que no quiere compartir con nadie. Pobres de nosotros.
José Blanco, ministro de Fomento y gallego como Franco, entiende que existe una conspiración contra España. No la califica como judeomasónica porque el término rechinaría, sino que sitúa al enemigo en el mercado de valores y los especuladores financieros que lo circundan. Tampoco la prensa británica se libra de su ira, así que de nuevo hemos de buscar en la pérfida Albión el origen de todos nuestros males. Siempre podemos argüir como defensa que los anglosajones nos tienen envidia. En fin, pura palabrería española.
Publicado en El Norte de Castilla el 10 de febrero de 2010
03 Feb 2010
Chinos y no chinos
Para sobrevivir en este mundo no hay más remedio que aprender. En este aspecto, los occidentales somos ejemplares en la repetición de los errores del pasado. Nuestra adicción al yerro ha servido para que otros observasen nuestro reflejo tragicómico, mostrándoles cómo prevalecer. Antes los españoles creíamos que China estaba lejos, eran amarillos de ojos rasgados y que había muchos. Es indiscutible que conforman una población enorme; que su tez sea amarillenta, una necedad, y que estén lejos, un error de cálculo. Nuestra capacidad inventiva ilustró chascarrillos como ‘le engañó como a un chino’, un adagio tan provocador y arcaico que merece un revolcón. En nuestro país viven legalmente unos 150.000, pero los españoles perciben que están asentados varios millones, a juzgar por la forma en la que se expresan en el telediario. Forman parte de una civilización antiquísima, sorprendente y culta, pionera en ingeniería desde hace milenios, de la que Marco Polo contó cuatro cosas reales y mil falsedades. Cuando alguien no comprende algo dice que le suena a chino. Eso es simplificar las cosas, pues ese gigante disfruta de decenas de lenguas y dos mil dialectos. Si en una ciudad se asientan diez negocios asiáticos, no falta quien asegura ante las cámaras que han abierto más de cien y que nos están arruinando.
La codicia de muchos empresarios ha hecho de la deslocalización su bandera. Los salarios en China son irrisorios y compartimos generosamente con aquel régimen nuestros secretos industriales. Es decir, la regla de pan para hoy, hambre para mañana. Otro latiguillo: los negocios chinos pertenecen a las mafias y sirven para lavar dinero. En esta percepción convergemos: en la Meseta se blanquean los ladrillos con maestría. No estaría de más preguntar por qué se inauguran ciertos bares de copas tan alejados de la brisa marina.
No he visto a un solo chino tropezar en nuestras aceras. No engordan, caminan con pasos cortos, a saltitos, que es una fórmula magistral de avanzar. Parece que no se relacionan con nadie, como muchos españoles, pero están al corriente de nuestras debilidades. La realidad es que aquí nos sobrepasa tanto hermetismo. Sólo se limitan a decirte xié xié. O sea, gracias.
Publicado en El Norte de Castilla el 3 de febrero de 2010
27 Ene 2010
Chollo TV
Hay quien piensa que los españoles son imbéciles. Existirán unos cuantos que ejerzan como tales y la maquinaria de la comunicación o los gobiernos generarán el resto del contingente.
Estos días el mundillo de la televisión privada en España está de celebración. Resulta que se cumplen veinte años de la irrupción de estos negocios en nuestro país. Podríamos vitorear el pluralismo informativo. Aplaudir el estímulo creativo que flota en el sector publicitario gracias a la salvaje competencia del mercado. Del mismo modo, saludar a gente que antes no conocíamos y que ahora son más de la familia que tu madre o tu hermano pequeño. Las empresas de servicios tienen más soportes para acercar sus productos a los llamados ‘consumidores’ y generar riqueza. Pero hasta ahí mi efusividad hacia el sector. No seré yo quien diga que la televisión en España es peor que la que sufren en el extranjero; tan solo es la que nos ha tocado. La Administración decide cuántos canales y a qué empresas se les concede el juguete. Montar un periódico no requiere más trámite que suicidarse por entregas. Pero si alguien anhela crear su canal de televisión más le vale que sueñe despierto, porque le dirán que no hay tarta para tantos. Quien piense que en España la libertad de empresa es un derecho constitucional debe hacérselo mirar. Si los gobiernos centrales son los magos del capricho, los autonómicos les dan cien vueltas. Las comunidades cuentan con su canal público y los privados, difíciles de distinguir porque obedecen al mismo amo. Si tomas el mando es mejor que te mediques. La telerrealidad parece programación culta si la comparamos con los concursos nocturnos. Son un negocio redondo en el que se roba a la gente. Consisten en llamar y acertar un juego. El mismo acertijo tiene soluciones diferentes según el programa que sintonices. Un misterio. Las cadenas nacionales disfrutan de varios canales. No les gustan este tipo de espacios más allá de la cantidad de pasta que generan. Las frecuencias por las que emiten podrían gestionarlas nuevos operadores, pero no. El Gobierno no sanciona el timo y de paso entretiene al personal. Y la explotación laboral merece otro capítulo. Así que, celebraciones, las justas.
Publicado en El Norte de Castilla el 27 de enero de 2010
Sobre este blog
La aventura humana
Roberto CarbajalROBERTO CARBAJAL
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. Desde niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo crítica musical clásica desde hace catorce años y opinión desde el 2002 en El Norte. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.
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