Utilizando la regla

Cada persona viaja con una maleta a cuestas a lo largo de su vida, en la cual va depositando sus ilusiones, experiencias, metas, etc. Pero además, lleva incorporada una especie de regla para medir la importancia de lo que ha introducido en la maleta y también de lo que desea añadir, de modo que todo se sitúa en un determinado orden. De esta manera, cada uno conformamos nuestra propia escala de valores y en función de ella, tomamos decisiones. La salud, el trabajo, el amor, el dinero, la libertad y tantos otros aspectos que valoramos luchan entre sí a lo largo del camino para ocupar las primeras posiciones en nuestra vida. ¿Y quién gana? En principio, aquél al que nosotros dejemos ganar.

Creo que uno de los problemas hoy en día en la sociedad actual es que muchas personas no tienen claro cuál es su propia escala de valores, y entonces se dejan llevar por las influencias externas, que no son precisamente las más positivas. Formamos parte de una sociedad en la que olvidamos demasiado rápido las obligaciones y exigimos demasiado pronto los derechos, una sociedad que desde pequeños nos enseña que "ser" y "tener", o "consumir" y "vivir" son sinónimos. Un mundo dominado por el dinero, tal y como comentábamos en el tema de la semana pasada.

Y en medio de este sinsentido, nace cada niño. Su maleta está prácticamente vacía y su regla aún sin estrenar, se esconde en un envoltorio que espera a ser abierto. Decía Pitágoras, "Si no queréis castigar a los hombres, educad a los niños". Se supone que la Educación, tanto por parte de su familia como de la escuela, debe contribuir no sólo a que adquiera conocimientos, sino a que aprenda a utilizar correctamente las herramientas de las que dispone, y entre ellas, esa regla. Pero lamentablemente, los valores no pueden enseñarse si no se viven, y por mucho que nos esforcemos en explicarle qué es lo correcto y lo incorrecto, o qué es lo importante y lo superfluo el niño aprende en parte imitando nuestro ejemplo. Además de sus propias experiencias, incluirá en su maleta esas mentiras que llamamos excusas, esa envidia que disfrazamos de competitividad, y ese afán por el dinero, que ocultamos a veces tras un falso deseo de mejorar.

Podríamos sentarnos un día en algún lugar tranquilo y reflexionar sobre qué es lo que realmente nos importa. Cada persona tiene sus propios intereses y sueños, y lo que para uno es maravilloso para otro puede carecer de sentido. Elaboremos nuestra propia escala de valores, y seamos coherentes con ella en nuestro día a día. Si en lugar de esto, nos dedicamos a perseguir lo que la sociedad valora, en lugar de lo que nosotros mismos consideramos importante, estaremos caminando sin rumbo, dejándonos llevar por la corriente. Y lo que es aún peor, arrastraremos con nosotros a aquéllos cuya regla está apenas recién estrenada.

13 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Neurotransmisores

Neurotransmisores dijo

Para valorar algo tenemos que tener unas premisas y éstas nos la da la educación. El muy difícil vivir al margen de la sociedad.

Saludos.

oriafontan

oriafontan dijo

La "cultura del éxito" es el peor enemigo de ser uno mismo.

De pequeños sólo somos felicitados por una buena nota nunca simplemente por el efuerzo aunque este no haya sido recompensado.

La sociedad nos hace "considerar" raro que un adulto no tenga coche por ejemplo. El niño rápidamente sólo quiere triunfar y tener. Enseñamos esos dos verbos e incluso aceptamos que no vayan acompañados de trabajar.

Hoy en día el reto más difícil para un niño es ser uno mismo.

Cari

Cari dijo

Cuantas veces oímos decir eso de "a mi me han inculcado unos valores".

Parece entra dentro de la regla que los padres nos enseñen a valorar lo que parece importante, eso que llamamos principios.

Pero no siempre es así y debemos aprenderlos por nosotros mismos a medida que nos vamos desarrollando.

En esa escala existen muchas cosas a las que damos prioridad: sinceridad, honradez, solidaridad, fidelidad, pero estos valores no son iguales para todos, no importa el orden en que se pongan, hay personas que simplemente no los tienen.

Es un poco mi pesimista opinión hoy sobre el tema que como siempre Silvia bordas.

Una brazo y pasa buenos días.

Blanca

Blanca dijo

Está bien que reflexionemos sobre nuestra escala de valores, para combrobar lo que realmente nos importa y ser exigentes con nosotros mismos al llevarla a la realidad, pero no debemos caer en el error de creer que esa escala vale para todo el mundo e incluso ser más exigentes con los demás que con nosotros , ponerles el listón más alto, esperando cosas de ellos que no tienen por qué realizar.
Emplear distinto "rasero" según a qué persona midamos, sería una injusticia.Corrijamos primero nuestros errores antes de juzgar.
Un saludo y felices días.
Blanca

Julio

Julio dijo

Muy buena tu reflexión, como siempre.

Hace tiempo que también pensé parecido, una maleta y una regla, aunque bueno, mi maleta es como una mochila y mi regla son las gafas desde el punto de vista con el que considero las cosas.

Tienes razón, el consumismo nos hace ser esclavos del dinero, del éxito, no consideramos otras cosas realmente importantes como es el concepto de "utilidad". Las cosas no valen porque cuestan dinero, valen porque son útiles, y ello incluye a las personas y los conocimientos y saber hacer que no tienen precio. Éxito es sentirse a gusto con uno mismo y feliz por sentirse realizado y haber conseguido unos retos posibles. Creo que confundimos a menudo éxito con fama, y nos están enseñando mal.

Hay muchas cosas que no se pueden medir, pero que necesitan de una ética. Muchas veces por las prisas o por lo que sea, olvidamos el verdadero valor de las personas y de las cosas.

Pharpe

Pharpe dijo

Lo cierto es que la reflexión me parece importante.

Debemos tener inculcados esos valores por nuestros educadores y padres o bien debemos cogerlos a raíz de la vida?

Yo pienso que los padres deberían tratar de llevarnos siempre por el mejor valor posible para que llegado el momento cada uno siga su propio camino y pueda elegir ser lo mejor posible.

Saludos

Juanjo

Juanjo dijo

Yo creo que algunos padres cada día se despreocupan más y más de dar valores a sus hijos. Al menos que reciban los de la escuela...

Interesantes reflexiones.

nacho

nacho dijo

Muchas personas dicen que lo imprtante es pensar por uno mismo, yo creo que lo importante es pensar.

susana

susana dijo

Hola a tod@s,
Que bonito el tema...
Es verdad que tenemos que darnos cuenta de que cosas nos importan más y cuanto más... priorizar, hasta que punto nos importa el dinero, la sociedad de consumo o la tranquilidad, tener lo justo para vivir (cada uno tiene sus límites, jejeee), en fin, creo que muchas veces no nos paramos a pensarlo...
Besitos
Especiales para Cari y para tí Silvi
Buen verano!!!

Silvia dijo

He estado de vacaciones y no he podido leer ni responder vuestros comentarios hasta ahora.

Neurotransmisores, la educación debería darnos esas premisas que necesitamos para utilizar la regla convenientemente, pero parece que hoy en día hay muchos valores que antes se inculcaban y que ahora parece haber perdido importancia.

Oriafontan, es verdad que cuando éramos niños solían felicitarnos sólo por el resultado, no por el esfuerzo realizado para conseguirlo, fuese o no bueno. Y cada vez se les da más cosas a los niños, sin apenas dejarles tiempo para valorar lo que ya tienen, de modo que se les acostumbra a querer cada vez más y más.

Cari, una parte de esos principios claro que tenemos que aprenderlos nosotros, basándonos en nuestras propias vivencias y en nuestra interacción con el entorno, pero parece que en ocasiones la gente se olvida de que aún está en un camino de aprendizaje, lo dan todo por sabido y dejan atrás cosas que no deberían olvidarse. Pero afortunadamente, no todo el mundo es así.

Blanca, como indicas, cada escala es diferente y lo que vale para uno, no tiene por qué valer para otro. Es importante definir claramente la nuestra, pero también ser críticos con ella y ajustarla si es necesario, y además respetar la de los demás, lo cual en general parece bastante difícil de llevar a cabo.

Julio, gracias. La mochila y las gafas también son buenos símiles :-) . Parece que hoy en día cuesta mucho aceptar eso de que las cosas no valen por los euros que indica su etiqueta, y se compra por el hecho de tener más, da lo mismo si se necesitan o no. Y aquello que no debe medirse en dinero, porque se escapa a cualquier escala por su enorme importancia en la vida, se diluye a veces entre tanto objeto y tanto euro.

Silvia dijo

Pharpe, creo que mitad y mitad, más o menos. Está bien que nuestros padres y profesores nos inculquen una base adecuada, pero también tenemos que ser críticos con ella, ya que nadie está en posesión de la verdad absoluta, e ir ajustando nuestra propia escala a medida que acumulamos más vivencias y observaciones en la maleta.

Juanjo, recuerdo que cuando era niña me decía mi madre: "Silvia, no saltes a la comba en casa, que molestas a los vecinos de abajo", o "Silvia, cuando esté hablando con otra persona, no me interrumpas", etc, etc. Ese ejemplo, la educación y el respeto a los demás, es un ejemplo de los valores que antes se enseñaban a los niños, y que hoy en día cada vez brillan más por su ausencia. Es una pena.

Nacho, ayy, eso de "pensar" creo que no es el deporte nacional jejeje. Parece que es mejor actuar sin reflexionar, seguir la corriente y hacer lo que los demás esperan que hagamos, pues pensar requiere cierto tiempo y si hay algo hoy en día que la mayoría de gente no tiene o no sabe tener es tiempo.

Susana, esas prioridades son realmente muy importantes, pues si nosotros mismos no las fijamos, nadie lo hará por nosotros y nos moveremos a la deriva. Por cierto, ya va quedando menos tiempo para los exámenes, eh!!!! Aprovecha bien el veranito, y a ver si en la última mitad del año nos das una alegría ;-)

Alejandro Pardellas

Alejandro Pardellas dijo

Lo cierto es que nuestra escala de valores va cambiando a lo largo de toda nuestra vida, y por ello también la regla de medirlos.
Es difícil controlar lo que los niños van asimilando ,además, a lo largo de su camino, pues son muchas las influencias.
Así que no creo que exista una sóla regla. Va cambiando, según nuestra visión actual de la vida.
Buena reflexión.Felicidades.
Un saludo!

Silvia dijo

Alejandro, sí que va cambiando con los años, lo cual es bueno, pues demuestra que la vamos ajustando en base a nuestras experiencias. De todas formas, algunos valores que consideramos importantes no cambian a lo largo de la vida, si están realmente arraigados, aunque puede que cambiemos el orden de prioridad de alguno según el momento de la vida en el que estemos.

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Avatar de Silvia

El prisma de la vida

Soy una asturiana residente en Valladolid desde hace un año. Química de profesión, poeta de corazón. Escribo cada miércoles en este blog. ¡Bienvenidos a mi pequeño rincón en internet!

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):