En silencio

Hoy te acercas a mí y abrazas mi almohada con tu profunda mirada, reflejo de la calma que duerme en la calle. Ese silencio que cierra puertas y oscurece tardes. Mas también aquél que observa, escucha y todo lo sabe.

Anhelo que lucha por romper las cadenas invisibles de un ser que renace. Ola que rompe contra rocas impenetrables, y avanza en las tinieblas en busca de sueños olvidados más allá de la inmensidad de los mares...

Estos párrafos los escribí hace poco pensando en el silencio, y no pude continuar porque recibí una llamada de teléfono que rompió la tranquilidad de aquel momento. Fue una de tantas veces...

El silencio es un tesoro cada vez más difícil de encontrar, pues habitamos un mundo ruidoso, frenético, estresante, y nuestra mente tiende a verse arrastrada diariamente por ese bullicio. No tenemos tiempo para disminuir el volumen al máximo y sumergirnos por un momento en ese mágico mundo que esconde tantas respuestas, y sobre todo, que es fuente de tantas preguntas.

Y a pesar de lo difícil que es encontrarlo, muchas veces cuando llega, nos incomoda. Así por ejemplo, ¿cuántas conversaciones peligran cuando ninguno de los interlocutores, de repente, ya no sabe qué más decir? ¿cuántas mentiras se descubren cuando la excusa adecuada no surge rápida ante quien pide explicaciones? En esos momentos, el silencio nos hace naufragar, y buscamos cualquier ocasión para zambullirnos de nuevo en la palabrería y el alboroto.

No huyamos del silencio, no es nuestro enemigo. Dejemos que se acerque a nosotros de vez en cuando y nos calme la mente. Intentemos permanecer abiertos a las soluciones o sugerencias que puede aportarnos cuando tenemos dificultades. Disfrutemos de él. No dejemos que el ruido de fondo nos agobie y nos impida reflexionar; escapemos del mismo modo que apagamos la televisión cuando no nos gusta el programa. ¿O acaso el problema es que no sabemos apagar esa tele? No es tan difícil. Podemos irnos a pasear un rato a un parque tranquilo, dejando el móvil en casa y también las preocupaciones. O busquemos algún rincón apacible de nuestra casa, y meditemos un poco, dejando que cuerpo y mente se relajen. Hay mil maneras de encontrar momentos de paz y silencio, para centrar nuestra vida. La cuestión es quererlo... y hacerlo.

18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jose

Jose dijo

hola
tu entrada y palabras magnificas

santo y sagrado lugar para mi es estar a solas con el ruido de las olas de mar,
cuantas veces he cogido el taxi o mi coche, y he estado a oscuras al lado del mar, en un lugar poco accesible para los vehículos,

bravo por el silencio brindo por ello¡

un saludo

MORPHY

MORPHY dijo

Hola Silvia.

Bien, pues tu charla me viene caída del cielo para expresar lo que yo mismo he buscado últimamente, ya habrás observado mi baja participación en los últimos tiempos tanto aquí como en el foro de Valladolid -algunos creerán que me he ido je je...- y me refiero a ese silencio autoimpuesto, llámalo descanso, llámalo vacaciones que en definitiva también hace falta. Ese "silencio" , esa calma que en nuestros tiempos acelerados, en los que todo cambia, nuevos avances, inventos, observemos a nuestro alrededor, ordenadores, messenger, internet, facebook, blu ray, tv digital y mil inventos más que nos rodean y estresan. Pues sí, ese silencio empieza a ser necesario bajo riesgo de volvernos todos locos... espero que no peligrosos.

Un saludo Silvia

R.C. de interes

R.C. de interes dijo

Silvia, que belleza de anotación. ...Anhelo que lucha por romper las cadenas invisibles de un ser que renace..."El silencio es el elemento en el cual se forman las más grandes cosas."Carlyle.
Dice una máxima pitagórica: “Si se os pregunta: ¿qué es el silencio?, responded: la primera piedra del templo de la filosofía." Un gran abrazo

susana

susana dijo

Hola a tod@s,
a mi me encanta el silencio, lo que pasa es que soy muy nerviosa, así de continuo, lo cual agota mucho... total que si estoy nerviosa no callo y no paro, y soy consciente de ello... me gusta la gente, tranquila que habla despacio, que habla bajo, que parece tener las cosas bajo control, jejee
en momentos donde sobren las palabras y a disfrutar del momento, sea cual fuese.... jejeje ;)
Bss

joan molleric

joan molleric dijo

Cuan cierto és que el silencio es necesario.
Más aun cuando nustro en el entorno en el que vivamos,haya mucho ruido.
Pues entre el silencio encontramos el equilibrio para poder sentirnos a nosotros mismos.
Quizas no sepa expresarlo en palabras...
Gracias Silvia.

Cari

Cari dijo

El comentario de Jose me ha hecho recordar el placer del silencio a la orilla del mar al atardecer, cuando ya casi nadie queda entre sus aguas. Hace mucho no me puedo permitir eso.
Susana, me pasa casi lo mismo que a ti.

Silvia el silencio es un bien muy pero que muy escaso, vivimos en éste mundo estridente y nosotr@s mismo lo somos en muchos casos.

Creo que amar el silencio, desconectar de vez en cuando es bueno para nuestra psique, pero que pocas veces lo conseguimos... como te pasó a ti con ese tan bonito que escribiste alguien hizo trizas ese silencio creativo.

Cierto que incomoda cuando no salen las palabras que deberían estar ahí en el momento oportuno.

MORPHY cielo que nadie ha pensado que te has ido, yo al menos NO, tienes como todos derecho al silencio si eso ayuda a estar un poco mejor con el entorno mejor que mejor.

Silvia perdóname que me dirija en tu blog a los que te escriben, ¿ves lo que me pasa? que no sé guardar silencio ni con el teclado. :-)

Un abrazo Silvia

Silvia dijo

Gracias Jose, ¡brindo contigo! El mar da una sensación de serenidad al contemplarlo, que me encanta. Y es muy inspirador para escribir.

Morphy, imaginaba que estabas de vacaciones; de vez en cuando hay que tomarse esas pequeñas licencias, y apartarse del mundanal ruido. Tiempos acelerados los nuestros, efectivamente.

R.C. gracias por tu comentario y por esas estupendas frases que has compartido con nosotros, son preciosas.

Susana, a muchos nos cuesta parar de hablar cuando nos ponemos nerviosos, es normal, pues parece que las palabras bullen en la cabeza y quieren escapar por algún sitio...

Joan, se te ha entendido perfectamente, y estoy de acuerdo contigo. Ese equilibrio que tanto ansiamos es muy difícil de conseguir, y el silencio ayuda un poquito a acercarnos a él.

Cari, ya sabes que este espacio no es sólo mío, sino también vuestro, y podéis hablar cuanto queráis entre vosotros, a mí me encanta :-) Y sí, podemos llegar a ser muy estridentes, y en general nos cuesta bastante cerrar la boca, o el teclado jejeje

Nelson Diaz

Nelson Diaz dijo

En este preciso momento, mientras disfruto tu escrito, disfruto de la inspiración y el sosiego que a nuestros pensamientos y corazón nos aportan esos tan necesarios momentos de silencio. Y es que es el silencio el campo de cultivo perfecto para que germine en nosotros esa conexión directa con nuestra fuerza interior, con la fe en nuestras facultades, nuestros dones... y con la fe en nuestro Creador.

un abrazo mi apreciada amiga. Como siempre excelente texto.

Guiomar

Guiomar dijo

¡Excelentes y preciosos versos Silvia! Si aprendiéramos a escuchar o simplemente a guardar silencio más a menudo las consultas de los médicos no estarían tan llenas.
No oímos siquiera nuestras propias necesidades, ni las de nuestro cuerpo ni las del alma, y dejamos pasar la vida sin aprender de los detalles, que en realidad son los que ofrecen la verdadera felicidad.
Los silencios nos enriquecen,permiten que nos alimentemos de espíritu y reflexión...los silencios nos bruñen.

Rudy Spillman

Rudy Spillman dijo

Silvia, la vorágine en la que estamos inmersos hoy no sólo nos aleja de la posibilidad de encontrar un resquicio hacia el silencio, mucha gente ya le ha tomado miedo. Si se encuentran solos en sus casas se pondrán los auriculares y música a alto volumen para no encontrarse con sí mismos. Con sus pensamientos. Con su soledad no física sino la sentida. A veces se hace necesario trabajar mucho con nuestro interior para saber disfrutar del silencio. Algo que, al menos tú, pareces haber aprendido.

Bucan

Bucan dijo

Silencio, lo que se dice silencio, es difícil de encontrar. Estamos en unos de los países más ruidosos. Y hay lugares que se mitifican como remansos de paz pero ahora, estoy viviendo una temporada en el campo y no veas los pájaros. Es que no callan los tíos. Y hya cerca un río y por la noche las ranas dale que te dale. Una vez alguilé un apartamento en primera línea de mar y toda la noche me la pasaba contando olas. Cada ola que pegaba una ola en la costa, el ruido se trasmitía por el suelo y la estructura del edificio y retumbaba en mi almohada. Me tuve que ir a la semana. Y en cuanto a la tele, me parece que la mayoría de la gente no la apaga nunca, aunque no la vea.
Me parece que lo más tranquilizador y cuando uno más puede reflexionar es paseando con un perro. Al final, te vuelves perruno, oye, y empiezas a ver las cosas de otra forma. Y es asombroso la cantidad de gente también perruna que conoces, mientras los perros hacen sus ceremonias de presentación.

Cari

Cari dijo

Bucan, cierto lo que dices, el poco tiempo que pude pasear a mi preciosa perrita Cocker no veas lo que me relajaba sacarla para hacer sus cositas perrunas, luego siempre te encontrabas con alguien en la misma tesitura.

Creo que lo importante es encontrar ese momento de paz y silencio que necesitas al menos una vez al día, (optimista que soy), pero a veces, imposible.

Saludos de nuevo

Antonio Castro

Antonio Castro dijo

El silencio es imprescindible para cualquier labor creativa. Podemos ver la tele mientras hacemos alguna tarea manual, Pero la interrupción de una labor creativa supone perderse en la realidad cotidiana. Puedes intentar volver donde estabas pero nunca volverás al mismo punto mental. Peor queso, en medio de una interrupción te pueden interrumpir con algo incluso más urgente aunque no necesariamente importante, y no somos ordenadores que salgan de una subrutina a otra sin perder la secuencia lógica de su programa. El silencio mental es imprescindible para poder crear. Yo madrugo para poder trabajar a gusto sin que nadie me incomode. La multitarea es para los ordenadores, Las preocupaciones, son incompatibles con la actividad creativa. Afortunadamente un sueño reparador nos vuelve a cargar las pilas y por ello es mejor reservar las últimas horas de día a aquello que puede distraernos en exceso. Lo malo es que no siempre se puede elegir. Me dan ganas de descolgar el teléfono por las mañanas. Te comprendo perfectamente.

Silvia dijo

Gracias Nelson. Esa conexión con nuestro interior es esencial para mantenerse centrados en la vida, y saber en qué dirección caminamos. En el silencio, se fortalece esa conexión, y además nos puede dar muchas respuestas si dedicamos el tiempo necesario a pensar las preguntas. Abrazos para ti también.

Guiomar, muchas gracias. Eso es, no sabemos escuchar, ni a los demás ni a nosotros mismos. El silencio es una herramienta que podemos utilizar en nuestro beneficio, pero generalmente escapamos de él. Es una pena...

Rudy, cuesta mucho aprender a valorar el silencio, especialmente en el mundo en que vivimos, repleto de ruido. Pero, una vez que descubrimos su gran valor y seguimos su senda de vez en cuando, vamos comprendiendo el papel tan interesante que puede desempeñar en nuestra vida.

Buscan, la naturaleza también emite muchos sonidos, pero desde luego yo prefiero ésos que el ruido de los coches o de la tele :-) Y si te tranquiliza pasear un perro, fabuloso; cada uno tenemos que encontrar el modo de relajarnos que nos venga mejor.

Cari, así que tienes una perrita... yo nunca he tenido perro, pero sí algún otro animal de compañía, aunque no necesitaban ser paseados. El último que tuve fue un hamster ruso que corría por casa metida en una bola transparente. Y también tuve un canario y galápagos cuando era pequeña, pero me parecían muy aburridos jejeje

Antonio, creatividad y silencio van de la mano, estoy de acuerdo. A mí me resulta imposible dejarme acariciar por la inspiración cuando estoy inmersa en el ruido del día a día, los coches, la gente, la música... Buena idea la de madrugar. A mí siempre me ha gustado levantarme temprano, incluso en fin de semana, pues esas primeras horas del día son fabulosas.

Cari

Cari dijo

Hola Silvia, ya no tengo una perrita la tuve que sacrificar y pocas veces en mi vida he llorado tanto se llamaba Neska y era una cocker.

Ahora tengo dos preciosos gatos uno que compré el más desvalido de la tienda de animales era un saco de huesos y decidí que yo tendría que ayudarle a salir adelante.

La otra una preciosa gata la encontró mi hijo en la calle abandonada y cabía en la palma de la mano.

Mi hijo también tuvo hamster y era muy gracioso.

Ambos compartimos el amor por los animales.

Por eso nos llevamos tantas rabietas por el maltrato que se hace de todos ellos.

Bueno que me lio, un abrazo Silvia.

Silvia dijo

Siento lo de tu perrita, Cari, se les coge mucho cariño y luego da mucha pena cuando les tenemos que decir adiós. Y si encima hay que sacrificarles, imagino que peor aún. Pero seguro que esos gatitos están disfrutando de una vida mucho más feliz que si no se hubiesen cruzado en el camino contigo y con tu hijo ;-)

angel

angel dijo

silencio? receta: mochila de los chinos, una botella de agua, algo de fruta, algo verde para que no se apoche :)

transporte hasta monte o campo. iniciar con un paso, luego otro, después más.

recomendaciones: estudiar en el google maps, planos, mapas, callejeros o publicidad, el sitio, por aquello de que no te tengan que ir a buscar en helicóptero.

obligatorio: dejar el p#t# móvil en casa

ya está. lo prueba, pero no lo cocinen mucho que pierde sabor, y ya me cuentan :)

Silvia dijo

Angel, irse a la naturaleza es una opción muy buena para disfrutar de un poco de tranquilidad; sin móvil, sin radio... lo más que podremos oír será el cantar de los pájaros o el rumor del viento.

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Sobre este blog

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El prisma de la vida

Soy una asturiana residente en Valladolid desde hace un año. Química de profesión, poeta de corazón. Escribo cada miércoles en este blog. ¡Bienvenidos a mi pequeño rincón en internet!

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